28 Marzo 2008
"El campo salió a las calles y a las rutas para expresar su bronca contra las medidas antiagro"
Las expresiones con las que el gobernador Alperovich se refirió a los productores agrícolas, son impropias para quien reviste tan alta investidura en Tucumán. Por Ernesto Caram - Sección Rural
CON LOS BOLSILLOS FLACOS. Los hombres de campo salieron a los caminos y rutas a manifestar su fastidio contra la estrategia recaudatoria nacional. GENTILEZA ERNESTO CARAM
No hay dudas de que acusar a los hombres de campo de “terratenientes, millonarios, patéticos, extravagantes y no solidarios” son expresiones impropias de la investidura del gobernador de Tucumán, sobre todo para manejar las políticas agropecuarias en la provincia. Sus medidas antiagro no solo se remiten a los últimos 4 años de gestión, sino que van más allá, inclusive desde cuando José Jorge Alperovich fue ministro de economía del gobernador Julio Miranda. Gestión, además, de la cual no están eximidos de responsabilidad sus ex funcionarios del área agropecuaria, quienes actuaron con gran pasividad y/o consentimiento en todo lo referido a las políticas provinciales y nacionales antiagro.
El gobierno provincial consintió todo lo que permitió exprimir fiscalmente a los empresarios del agro.
La situación vivida hace 15 días atrás con la instalación de las retenciones móviles fue solo la gota que rebasó el vaso y explotó con un hartazgo acumulado de varios años.
En Tucumán, al último aumento de las retenciones consentidas por el Gobierno provincial, hay que sumarle las múltiples acciones anticampo que vinieron gestándose desde hace más de cuatro años.
Todo nació cuando en la provincia de Tucumán se modificó el Código Tributario provincial y comenzaron a gravarse, con Ingresos Brutos, numerosas actividades frutihortícolas que, hasta ese momento, estaban exentas de pagos décadas pasadas.
También hay que sumarle la eliminación de la alícuota cero al sector granario.
Todas estas medidas habían sido acordadas entre el sector gubernamental y el productivo durante la década del 90, para compensar la presión fiscal que existía en aquellos años.
Carga tributaria
A esto hay que sumarle los excesivos incrementos en la carga tributaria, como rentas provinciales y municipales, tasas comunales, aumentos del uso del agua o de la energía eléctrica o, en el plano meramente estructural, la falta total de obras de infraestructura en el agro como ser mejoramiento de rutas, alumbrado público, agua potable, obras de riego, etc. Tampoco hay olvidar el accionar llevado a cabo contra la EEOAC con el despojo y la venta de 1200 ha. en Overá Pozo.
No hay dudas de que fueron más de cinco años de acciones antiagro que provocaron una bronca sin límite, por parte de un sector que le supo dar todo, al país y a Tucumán, para que el conjunto de los argentinos pudiera superar la terrible crisis político-social-económica que afectó a toda la sociedad a partir de diciembre de 2001.
En el último Presupuesto nacional, el gasto público creció un 60% con respecto al período anterior, los gastos en campañas políticas se multiplicaron varias veces y los salarios de los funcionarios políticos crecieron en forma alarmante.
Todo estos valores superaron, ampliamente, al índice inflacionario de costo de vida indicado por el desacreditado INDEC.
Ausencias
Mientras el campo reclama a viva voz por sus derechos y pasa el día y la noche en las rutas argentinas, la mayoría de los funcionarios provinciales y nacionales brillan por su ausencia, y peor aún, cuando algunos de ellos habla -como lo hizo la Presidenta de la Nación- a lo único que condujeron fue a enfrentar más a los argentinos con palabras cargadas de una fuerte dosis de odio.
No hay dudas de que las medidas dictadas por el inexperto ministro Martín Lousteau marcarán un antes y un después en el dictado de las políticas agropecuarias en la Argentina.
Y quizás (esas decisiones) fueron el puntapié inicial para que se comience a gestar una verdadera “Revolución Productiva” nacida desde el propio campo.













