La sequía en las principales zonas productoras del país complica la situación de crisis
Especialistas agroclimatológicos de Chicago sostienen que más del 20% de la superficie sembrada con soja está experimentando pérdidas de rindes potenciales debido a la falta de agua. Las entidades ruralistas pidieron al Gobierno que declare el "desastre agropecuario". Por Ernesto Caram - Sección Rural.
Los efectos de la intensa sequía se están haciendo sentir en gran parte del país. En la actualidad, el litoral argentino -con Entre Ríos a la cabeza- y gran parte de la Pampa Húmeda -y de la zona núcleo de granos-, están padeciendo una de las sequías más severas de las últimas décadas. Desde diferentes entidades agropecuarias del país están solicitando al Gobierno nacional que se declare la “emergencia agropecuaria”, debido a que gran parte de los cultivos de soja y de maíz ya se perdieron y una gran mortandad de vacunos están afectando las economías de vastas regiones ganaderas del país.
Este año no podría haber comenzado tan mal para el agro. Con un conflicto campo-Gobierno latente, sin soluciones a la vista por un lado, y los problemas de la crisis global por el otro, ahora se suman los efectos de la sequía, que en conjunto provocarán una gran debacle económica en las arcas de los productores agropecuarios. El agro está estudiando las acciones a seguir a partir de febrero si la situación no mejora y si el Gobierno no reacciona ante sus reclamos.
Desde Santa Fe, el gobernador Hermes Binner pidió la eliminación lisa y llana de las retenciones, al menos por siete meses. Justificó tal solicitud para provocar una mayor confianza en el sector productivo y en la recuperación de la competitividad perdida en este último año con la debacle financiera internacional y la caída en los precios de los commodities.
Especulaciones
Esta situación de incertidumbre y preocupación cruzó las fronteras y en EEUU ya temen que las crisis hídricas en nuestro país y en el sur de Brasil generen un fuerte recorte de la producción del cultivo de soja.
Esta semana que pasó, las cotizaciones de la oleaginosa en el mercado de Chicago subieron durante tres jornadas consecutivas, ante la perspectiva de que la falta de lluvias se agraven y generen una cosecha 2008/09 menor a la que se ha previsto en Sudamérica.
Estas últimas semanas se caracterizaron por tiempo seco y altas temperaturas, lo que incrementaron la sequía en cultivos de maíz y de soja en muchas regiones agrícolas de la Argentina y del sur de Brasil, comprometiendo más aún los rendimientos potenciales en la región.
Desde Chicago, los especialistas agroclimatológicos sostienen que al menos el 20% del área argentina de soja está experimentando pérdidas de rindes potenciales por la falta de agua.
Esto provocará que cualquier caída en la cosecha de soja de Sudamérica deberá ser contrarrestada por una mayor siembra en el hemisferio norte, para poder mantener el stock de granos en el mundo y para evitar que se produzca una volatilización de los precios. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la intención de siembra de soja para la presente temporada en el país asciende a 18,2 millones de hectáreas y la de maíz para grano en 2,4 millones de hectáreas, pero con menores rendimientos con respecto a años anteriores fruto de la sequía y el estrés hídrico y térmico vivido por los cultivos mencionados.

Comisión de Enlace
La crítica situación del agro nacional convocó esta semana nuevamente a un plenario de la Comisión de Enlace para elaborar un documento en donde se reclama medidas urgentes al Gobierno nacional. Exige que las autoridades del sector declaren el estado de “desastre agropecuario por sequía y otras inclemencias climáticas en las principales zonas productoras del país”.
El comunicado extiende sus reclamos hacia todo el arco productivo y exige mejoras y flexibilizaciones ante la crítica situación vivida, sobre todo por los pequeños y medianos productores. El pedido abarca la suspensión de los juicios y remates, la apertura de las exportaciones y normalización de los mercados de cereales, oleaginosas, leche y carne. También se alinearon tras el pedido realizado por Hermes Binner, al solicitar la eliminación del 100% de los derechos de exportación de los productos agropecuarios.
En diferentes ámbitos del agro nacional ya se habla de “venganza” hacia el campo y hacia sus principales dirigentes, opositores a la política oficial. Esta actitud asumida por el Estado podría significar firmar un certificado de defunción a una gran cantidad de productores de menor competitividad del interior del país.
No hay dudas de que algunas economías regionales están casi paralizadas; los vientos de una recesión están instalados y la desocupación comienza a sonar con más fuerza. Llegó la hora de que se genere el ámbito adecuado para que Gobierno y Comisión de Enlace comiencen a discutir con altura una salida efectiva de la crisis que nunca pasó.














