Hacen falta políticas concretas, y no paliativos, para ayudar al agro a salir de la crisis
Cuando la Presidenta se dispuso a anunciar nuevas medidas para el sector, los productores no esperaban nada nuevo. Y no se equivocaron: hay incertidumbre, no se compran maquinarias ni se fertiliza como corresponde. Por Ernesto Caram - Sección Rural.
NO LOS CONSULTARON. El reciente anuncio presidencial para el agro no fue bien recibido por los líderes de las entidades agropecuarias nacionales.
Cuando Cristina Fernández de Kirchner apareció esta semana en la Quinta Presidencial de Olivos anunciando nuevas medidas para el campo, los productores agropecuarios no esperaban nada nuevo; y el escepticismo fue el mensaje unificado que dieron a conocer casi en simultáneo las cuatro entidades que componen la Mesa de Enlace, antes del anuncio de la Presidenta.
Desde la Sociedad Rural Argentina dijeron que no se podría esperar nada interesante de los anuncios, desde el momento en que el sector no fue consultado sobre las medidas que entrarán en vigencia. Y no se equivocaron.
Por su parte en la Federación Agraria Argentina (FAA) sentenciaron que “no se dijo nada interesante”, salvo el anuncio en donde se aceptará la propuesta de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y se procederá a suspender el límite de peso mínimo de faena de 280 kg por 180 días -Resolución 65/2008-. Esto permitirá, sin duda, agilizar la comercialización de terneros.
Incertidumbre
La realidad es que, ante tantos efectos adversos que recaen en la actualidad sobre la actividad rural, es difícil de revertir la rentabilidad de los diferentes sectores con paliativos. Anunciar medidas sobre las ventajas en las compras de fertilizantes o maquinarias, no cambian la ecuación económica a los accionistas del campo. Cuando hay incertidumbre, salvo algunos casos excepcionales, nadie compra maquinaria y tampoco se fertiliza los cultivos como se debiera, por lo que estas medidas serán poco efectivas.
Con mercados de exportación cerrados para productos como trigo, maíz, carnes y quesos por un lado, con una sequía histórica por su severidad que devastó gran parte de los cultivos de la Pampa Húmeda, de Entre Ríos, del sur de Santa Fe y de parte de la Zona Núcleo por el otro, o tras la fuerte caída en la cotización de los commodities, hablar de medidas para incentivar la compra de insumos y maquinarias no tendrá el resultado esperado.
Los productores necesitan políticas claras que indiquen un cambio de rumbo en ámbitos que están muy definidos. Y necesitan ser consultados.

Decisión política
Es urgente la decisión política de la eliminación lisa y llana de las retenciones en todos los productos exportables -con especial énfasis en las economías regionales-, la liberación total de las trabas vigentes que impiden exportar ciertos agroalimentos, la suspensión inmediata de los remates de campos del sector agropecuario -por lo menos hasta la finalización del actual mandato presidencial.
Duro castigo
Todo esto marcaría claramente una buena voluntad existente en el Gobierno para ayudar al campo a recuperarse de la crisis en que se encuentra sumido y que se inició tras los desencuentros con el gobierno. La dureza con la que está siendo castigado el campo por el clima, la recesión en los mercados internacionales -que afecta no tan sólo las exportaciones sino también las ventas en el mercado interno-, las menores inversiones y el riesgo en el mantenimiento de las fuentes laborales, son temas que preocupan a toda la sociedad, no sólo al sector agropecuario.
Las medidas que debería haber anunciado el Gobierno nacional tendrían que haber sido de fondo e incentivar la producción con anuncios concretos y más efectivos.

Rentabilidad del sector
El Gobierno debería abordar urgente el tema de la “rentabilidad” del productor, del exportador y del prestador de servicios. No es bueno que algunos o que varios de los componentes de la cadena pierdan dinero, porque todo el andamiaje productivo se resiente.
Es inaceptable que sólo el Gobierno “gane”, a través de la recaudación. Una vez más los anuncios dejaron mucho que desear. No obstante, siempre existe, desde el sector agropecuario, una luz de esperanza. Ellos aún esperan ser escuchados, que sus reclamos sean oídos con el fin de evitar una nueva recesión que supere a la que se vivió durante la década del 90.















