El campo sigue esperando que el Gobierno dicte medidas dirigidas a lograr un mayor crecimiento
En la Argentina están pasando cosas que muchos no comprenden. Las últimas medidas tomadas por la actual administración, y por la anterior, sólo sirvieron para impedir que se produzca como corresponde. Contra el clima, el productor siempre luchó y tuvo su revancha; pero frente a políticas erradas no se puede hacer nada. La importancia de tirar para adelante. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.
Hoy la situación del campo es complicada y los productores, todos en general, tienen una gran incógnita. “¿Para que sirve el esfuerzo que estamos realizando, si todo lo que hacemos de alguna manera se lo tira por la borda?”, se preguntan con fcrecuencia.
Este es un comentario que se escucha en boca de muchísimos productores que están sufriendo los avatares de una profunda agresión -impositiva, de costos, de desabastecimiento y sobre todo verbal y de hecho- por parte del Gobierno nacional y, en muchos casos, de las provincias.
La crisis financiera mundial está afectando a todos los actores de la producción, ya que el común de la gente busca gastar menos y, por ende, consumir sólo lo necesario.
Alimentarse es una de las necesidades básicas del ser humano y, por lógica razón, será una de las últimas acciones que dejará de hacer por la simple razón de que, si no come, no vive.
Producir alimentos será uno de los sistemas productivos que seguirán vigentes en el tiempo con los vaivenes propios que originan la oferta y la demanda. Pero se seguirá comiendo, por lo tanto, se seguirán necesitando todas las materias primas y los productos frescos necesarios para producir alimentos para el mundo.
En la Argentina están pasando cosas que muchos no comprenden. Desde el Estado nacional, las últimas medidas tomadas, por la actual administración y por la anterior, sólo sirvieron para impedir que se produzca como corresponde.
Se cerraron exportaciones, se fijaron precios máximos, se liberó una suba de costos que achicaron los márgenes, muchos de los cuales se hicieron negativos. En una palabra, se pusieron palos en la rueda para que el productor no haga lo que sabe hacer.
Por otro lado, en la naturaleza está sucediendo lo que siempre sucede: se cumplen ciclos. Pasaron años de bonanza en cuanto a las condiciones climáticas. Este ciclo finalizó y comenzó un período que se está manifestando como seco, cuyas consecuencias en el país se las están viendo en todos lados, en diferente grado.
La región pampeana, en su conjunto, sufre todavía la gran falta de agua con secuelas drásticas. Se estima que se perdió el 40% del maíz que se podría cosechar a final del ciclo; se perdiería entre el 15% y 20% de la soja; se murieron más de 1,5 millón de cabezas de ganado y se perjudicaron cientos de otras producciones locales y regionales por efectos de esta falta de agua.
A esto hay que sumar ahora algunos daños que provocó el granizo en diferentes áreas.
Hoy, el Estado nacional y algunos estados provinciales, discutiendo sólo razones políticas, declararon la emergencia agropecuaria, paliativo que poco ayuda.
Por suerte, en nuestra provincia la situación no es tan dramática. No obstante, las expectativas de obtener cosechas como las de años anteriores es un delirio, ya que los atrasos en las siembras -a consecuencia de la falta de lluvias en tiempo y en forma, y la escaza humedad en los suelos en diferentes momentos de los cultivos-, incidirán en los rendimientos.
El perdidoso
¿Quiénes pierden con esto? Los productores dirán muchos; sobre todo los políticos y, seguramente más de uno estará satisfecho por esto.
No lo duden: pierden todos. Porque las arcas del país disminuirán considerablemente a causa del no ingreso de divisas, debido a las varias millones de toneladas de productos no cosechados, a la carne no vendida y a los productos varios que no llegarán a los destinos internacionales en los volúmenes solicitados. Eso no es todo.
Al registrarse menores transacciones, el transporte no será el mismo, Cada millón de toneladas menos de granos son aproximadamente 33.000 fletes no realizados, es menos combustible vendido, menos cubiertas vendidas, menos reparaciones realizadas. El productor, al tener menor ingreso, no invertirá como corresponde en maquinarias, en insumos, en mejoras de los campos, con todo lo que acarrea esto.
Sólo se necesita previsibilidad en el tiempo para producir. Se necesitan políticas claras para incentivar al productor. Contra el clima, el productor siempre luchó y tuvo su revancha, pero frente a políticas erradas o tomadas a propósito no se puede hacer nada.
Sólo se espera un cambio acorde a lo que sucede y que tiren todos para adelante.














