La sequía obliga a dar un golpe de timón

La realidad es que el campo tucumano se encuentra muy golpeado por la la falta de agua y por las altas temperaturas de esta atípica primavera. Encarar la nueva campaña agrícola-ganadera será complicado sin una política nacional que recomponga los sectores más afectados. En el orden provincial, se necesitan obras de infraestructura. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.

Cuando en la región NOA y en Tucumán -en particular- se avanza hacia noviembre, las lluvias en general ya descargaron el preciado líquido sobre las tierras dedicadas a la actividad agrícola ganadera. Pero esta primavera que estamos atravesando es, después de muchos años, la más seca que se recuerde, según los especialistas dedicados a estudiar el comportamiento climático en la región.
Ellos afirman que no solo la seca es la protagonista de esta primavera 2009. Vino acompañada por altísimas temperaturas que llevaron los promedios diarios a niveles tan altos, nunca percibidos por la mayoría de la población actual.
Las temperaturas registradas durante las dos últimas semanas de octubre fueron mortales para numerosas actividades productivas. La brotación y el crecimiento de la caña de azúcar fue afectada, por lo que se supone que el número de tallos por metros será significativamente menor que los logrados para la campaña que acaba de finalizar.
Las plantaciones de cítricos fue golpeada de tal manera que hubo acartuchamiento y una fuerte caída de hojas, como así también se afectaron las frutas de verano y los cuajes para el próximo invierno.
La caída de cuaje afectará la próxima campaña de exportación y los daños a la fruta de verano hizo que los precios en los mercados internos se eleven considerablemente por la falta del producto.
En lo que respecta a la exportación de arándanos, el excesivo calor hizo que los productores no puedan cosechar la fruta necesaria para enfrentar la actual campaña atrasada de envíos al exterior, debido a los efectos de deshidratación y ablandamiento que se dieron en las frutas durante los periodos arriba mencionados.
Los productores avícolas de la provincia la pasaron bastante mal con la gran mortandad de ponedoras y de pollos, debido al excesivo calor, y las pasturas naturales e implantadas por los productores ganaderos y tamberos están en muy malas condiciones para alimentar correctamente al rodeo.
Los productores de granos todavía esperan que las lluvias aparezcan en tiempo y forma para poder comenzar con sus labores de barbecho y de siembra, que por las condiciones actuales de mercado y de política nacional estará orientada a la producción sojera.
Sumado a esto, los productores vienen de una campaña invernal muy mala, ya que la campaña triguera que tuvo la provincia y la región no fue la mejor por la fuerte sequía que sufre toda la región.
La realidad es que el campo tucumano se encuentra muy golpeado para afrontar una campaña que podría complicarse si no se toma el timón y se dirige la política agropecuaria nacional a puerto seguro.
En estos últimos años complicados, donde las condiciones ambientales golpearon fuertemente la producción local, obligan a pensar en la forma de lograr paliativos para recomponer los sectores más afectados. No hay lugar a dudas que las obras de infraestructura rural tienen un fuerte impacto en la región donde se encuentran ubicadas, ya que cumplen con el objetivo de facilitar el ingreso y egreso a tiempo de las producciones e insumos necesarios.
Hay que insistir en que muchas veces el esfuerzo que realizan los productores frente a las inclemencias del tiempo con inversiones en riego para pasar como corresponde la sequía, muchas veces no alcanza. De manera que el acompañamiento de ese esfuerzo con  obras de infraestructura pública es indispensable.
Las herramientas de financiamiento y endeudamiento, sumado a numerosos proyectos y anteproyectos sobre pequeñas, medianas y grandes obras de riego y embalse están a la espera. Solo falta la decisión política de llevarlos a cabo, aunando el esfuerzo público con el privado.

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