27 Noviembre 2009
El campo tucumano vive un momento difícil
Tres fenómenos climáticos, como las heladas, la sequía y las altas temperaturas, provocaron daños en distintos cultivos, en algunos casos irreversibles. Una declaración de emergencia agropecuaria en la provincia no alcanzaría para cubrir el daño, pero servirá de paliativo si llega a tiempo. Habrá que hacer previsiones con vista al futuro. Por Gustavo Frías Silva - Sección Rural.
La semana pasada y en otras ediciones anteriores de LA GACETA Rural mostramos cuáles fueron las consecuencias que dejaron varios fenómenos climáticos bien marcados en el transcurso de 2009: la sequía con altas temperaturas y las heladas.
El primero puede considerarse que fue muy complicado, ya que estuvo presente en diferentes épocas del año. Afectó diferentes etapas fenológicas de un amplio espectro de cultivos que se realizan en la provincia. La helada, en tanto, fue determinante en diferentes aspectos de rendimientos en futuras cosechas, en cultivos como cítricos y paltos.
A la afectación por la sequía en sí debe sumarse el acompañamientos de altísimas temperaturas ambientes que complicaron aún más la situación.
En un pequeño pantallazo de lo sucedido se puede decir que el trigo fue golpeado fuertemente por la seca y las temperaturas. Se estima un promedio de rendimientos que no superan los 7 quintales por hectárea.
En caña de azúcar las heladas disminuyeron los rendimientos de la campaña que acaba de finalizar, pero la extensa sequía y los calores de la primavera que estamos viviendo afectaran los rindes venideros.
En arándanos la situación es bastante compleja, ya que los atrasos sufridos y la falta de agua, y el exceso de temperaturas influyeron en los precios y en la calidad del producto.
En la actividad avícola decir que se murieron más de 50.000 ponedoras de las casi 200.000 que formaban el plantel en la provincia es grave, pero el condimento dramático lo aporta la disminución de posturas actuales y futuras.
En citrus y en palta la situación es crítica. Si tomamos por separado las actividades, la primera actividad exportó este año menos que la anterior con una caía en volumen que supera el 35% y las perspectivas hacia el futuro no son buenas en cuanto a rindes. Es que las heladas y la sequía posteriores -con altas temperaturas - hicieron caer la mayoría de los cuajes y que las plantas se estresaran hasta perder casi todas sus hojas. Incluso, algunas se murieron.
En palta la situación es peor. Ya que se pueden ver pérdidas totales en floración y en muchos casos una gran desfoliación., Se suman daños anteriores por las heladas de julio pasado. La intensa y prolongada sequía, como las temperaturas récord para esta época, provocaron la caída y secado de los frutos que habían logrado cuajar en la floración, a pesar del riego en las quintas.
Este panorama no es alentador y lo complicado es que las actuales leyes no permiten en muchos casos decretar las emergencias. Muchas veces no se alcanzan valores superiores en perdidas mayores al 50% global, pero en la mayoría de los casos los daños particulares sobrepasan esos parámetros.
La situación es muy compleja en la producción de palta y en esta campaña Tucumán no tendrá frutos para la exportación ni para el mercado interno. De manera que Chile y Perú aprovecharán la coyuntura para cubrir la demanda argentina, con el consabido incremento de precios.
Existen quintas en las que, de no restablecerse el follaje, será necesario el reemplazo de esas plantas muertas y armarse de paciencia en la espera de cinco años hasta que árbol alcance el nivel óptimo de producción.
Los decretos muchas veces llegan tarde y no sirven para solucionar los daños ocasionados. Es necesario arbitrar los medios legales y técnicos disponibles para obtener este beneficio de la emergencia agropecuaria en la provincia, y que llegue a tiempo y a las diferentes actividades afectadas por los meteoros. Si bien no será la solución total, servirá al menos de paliativo para el productor. Una dosis de incentivo económico y un envión anímico para que continúe apostando a la actividad agropecuaria que genera riquezas genuinas a Tucumán y al país.
El primero puede considerarse que fue muy complicado, ya que estuvo presente en diferentes épocas del año. Afectó diferentes etapas fenológicas de un amplio espectro de cultivos que se realizan en la provincia. La helada, en tanto, fue determinante en diferentes aspectos de rendimientos en futuras cosechas, en cultivos como cítricos y paltos.
A la afectación por la sequía en sí debe sumarse el acompañamientos de altísimas temperaturas ambientes que complicaron aún más la situación.
En un pequeño pantallazo de lo sucedido se puede decir que el trigo fue golpeado fuertemente por la seca y las temperaturas. Se estima un promedio de rendimientos que no superan los 7 quintales por hectárea.
En caña de azúcar las heladas disminuyeron los rendimientos de la campaña que acaba de finalizar, pero la extensa sequía y los calores de la primavera que estamos viviendo afectaran los rindes venideros.
En arándanos la situación es bastante compleja, ya que los atrasos sufridos y la falta de agua, y el exceso de temperaturas influyeron en los precios y en la calidad del producto.
En la actividad avícola decir que se murieron más de 50.000 ponedoras de las casi 200.000 que formaban el plantel en la provincia es grave, pero el condimento dramático lo aporta la disminución de posturas actuales y futuras.
En citrus y en palta la situación es crítica. Si tomamos por separado las actividades, la primera actividad exportó este año menos que la anterior con una caía en volumen que supera el 35% y las perspectivas hacia el futuro no son buenas en cuanto a rindes. Es que las heladas y la sequía posteriores -con altas temperaturas - hicieron caer la mayoría de los cuajes y que las plantas se estresaran hasta perder casi todas sus hojas. Incluso, algunas se murieron.
En palta la situación es peor. Ya que se pueden ver pérdidas totales en floración y en muchos casos una gran desfoliación., Se suman daños anteriores por las heladas de julio pasado. La intensa y prolongada sequía, como las temperaturas récord para esta época, provocaron la caída y secado de los frutos que habían logrado cuajar en la floración, a pesar del riego en las quintas.
Este panorama no es alentador y lo complicado es que las actuales leyes no permiten en muchos casos decretar las emergencias. Muchas veces no se alcanzan valores superiores en perdidas mayores al 50% global, pero en la mayoría de los casos los daños particulares sobrepasan esos parámetros.
La situación es muy compleja en la producción de palta y en esta campaña Tucumán no tendrá frutos para la exportación ni para el mercado interno. De manera que Chile y Perú aprovecharán la coyuntura para cubrir la demanda argentina, con el consabido incremento de precios.
Existen quintas en las que, de no restablecerse el follaje, será necesario el reemplazo de esas plantas muertas y armarse de paciencia en la espera de cinco años hasta que árbol alcance el nivel óptimo de producción.
Los decretos muchas veces llegan tarde y no sirven para solucionar los daños ocasionados. Es necesario arbitrar los medios legales y técnicos disponibles para obtener este beneficio de la emergencia agropecuaria en la provincia, y que llegue a tiempo y a las diferentes actividades afectadas por los meteoros. Si bien no será la solución total, servirá al menos de paliativo para el productor. Una dosis de incentivo económico y un envión anímico para que continúe apostando a la actividad agropecuaria que genera riquezas genuinas a Tucumán y al país.














