11 Febrero 2011
AYUDANDO A LOS SUELOS. Año tras año, son cada vez más los productores tucumanos que incorporan el cultivo de maíz en la rotación de sus campos. LA GACETA / ARCHIVO
En los últimos años, en la Provincia de Tucumán, así como en el resto de la región NOA, el cultivo de maíz adquirió mayor importancia, observándose año a año un cierto incremento del área sembrada con esta gramínea, afirmaron los técnicos de la Sección Granos de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán.
Sin embargo, el incremento del área resulta bajo respecto del área que se siembra con soja, no llegando a superar el valor del 15% del área total de granos, ni mucho menos el tradicionalmente recomendado valor del 30%, observaron.
Estos fenómenos mencionados (incremento del área, pero por debajo de los niveles recomendados) pueden ser explicados desde dos perspectivas.
Por un lado, se considera que los productores de la región conocen y se informan, a partir de la tarea de extensión que despliega la Eeaoc y de otros centros de investigación, acerca de los beneficios que implica la incorporación del cultivo de maíz en la rotación de los campos.
Entre esos beneficios se mencionan los aumentos notorios en los rendimientos de soja, estabilidad de estos valores, aumentos de los niveles de "cobertura de suelo" y "% de materia orgánica", balance de carbono positivo y disminución de la incidencia de plagas, cobrando este último importancia en los últimos años, dada la aparición del "complejo de picudos" muy perjudiciales para el cultivo de soja que pueden ser controlados, o disminuidos en su población, mediante la práctica de la rotación con maíz.
Por otro lado, la elección del cultivo a sembrar (soja o maíz) se ve influenciada, principalmente, por una cuestión netamente económica: el cultivo de soja se ve favorecido, dados los altos rendimientos logrados, por los muy buenos precios de la misma en los últimos años, sumándose el hecho de que la comercialización es mucho más dinámica y sencilla, que los fletes son menores comparados con el maíz y que este implica una mayor inversión inicial (principalmente semilla híbrida y fertilizante nitrogenado) y, por lo tanto, un mayor riesgo.
Con todo esto, se suele realizar un análisis de corto plazo que no considera el peso de todas las ventajas que la gramínea aportaría al sistema, de modo que los incrementos del área de la misma no toman la magnitud que debieran.
Dada esta situación, se considera muy importante el estudio del manejo de distintos aspectos tecnológicos del cultivo de maíz, a fin de maximizar sus rendimientos y poder "competir" con el cultivo de soja por un mayor espacio en la empresa agrícola. Entre los aspectos que se consideran de mayor peso para el logro de este objetivo, se pueden mencionar la genética (y su manejo) y la fertilización nitrogenada.
Híbridos comerciales
Respecto a la genética, la Sección Granos de la Eeaoc trabaja permanentemente en la caracterización, para nuestra zona, de los distintos híbridos comerciales presentes en el mercado, a través de la "Red de Macroparcelas de Híbridos de Maíz", ubicadas en distintos puntos de la provincia y zonas de influencia.
Con esta información, se llegaron a destacar, por sus altos rendimientos, en la mayoría de los ambientes evaluados en la campaña pasada, híbridos como 2A 120Hx, DK 390MG, 30F35Hx, XA 1018Hx, DM 3820Hx, NK 138TDMáx y SPS 2951TDMáx, dentro de cada semillero; siempre y cuando se manejen con las densidades óptimas para cada caso y en la fecha de siembra adecuada según el tipo de cultivar.
Asimismo, considerando el alto potencial que presenta esta nueva generación de híbridos, la Sección Suelos de la Eeaoc asegura que nuestra área maicera provincial deberá atender una demanda creciente en fertilizantes (Hernández, et al, 2010), ya que, si la rotación se sustenta en el uso de los nutrientes del suelo, y no contempla el mantenimiento de los mismos en niveles al menos moderados, la sustentabilidad del maíz en la rotación se verá severamente comprometida, deteriorando la sustentabilidad del cultivo de la soja en la provincia (Morandini et al., 2009).
Sin embargo, el incremento del área resulta bajo respecto del área que se siembra con soja, no llegando a superar el valor del 15% del área total de granos, ni mucho menos el tradicionalmente recomendado valor del 30%, observaron.
Estos fenómenos mencionados (incremento del área, pero por debajo de los niveles recomendados) pueden ser explicados desde dos perspectivas.
Por un lado, se considera que los productores de la región conocen y se informan, a partir de la tarea de extensión que despliega la Eeaoc y de otros centros de investigación, acerca de los beneficios que implica la incorporación del cultivo de maíz en la rotación de los campos.
Entre esos beneficios se mencionan los aumentos notorios en los rendimientos de soja, estabilidad de estos valores, aumentos de los niveles de "cobertura de suelo" y "% de materia orgánica", balance de carbono positivo y disminución de la incidencia de plagas, cobrando este último importancia en los últimos años, dada la aparición del "complejo de picudos" muy perjudiciales para el cultivo de soja que pueden ser controlados, o disminuidos en su población, mediante la práctica de la rotación con maíz.
Por otro lado, la elección del cultivo a sembrar (soja o maíz) se ve influenciada, principalmente, por una cuestión netamente económica: el cultivo de soja se ve favorecido, dados los altos rendimientos logrados, por los muy buenos precios de la misma en los últimos años, sumándose el hecho de que la comercialización es mucho más dinámica y sencilla, que los fletes son menores comparados con el maíz y que este implica una mayor inversión inicial (principalmente semilla híbrida y fertilizante nitrogenado) y, por lo tanto, un mayor riesgo.
Con todo esto, se suele realizar un análisis de corto plazo que no considera el peso de todas las ventajas que la gramínea aportaría al sistema, de modo que los incrementos del área de la misma no toman la magnitud que debieran.
Dada esta situación, se considera muy importante el estudio del manejo de distintos aspectos tecnológicos del cultivo de maíz, a fin de maximizar sus rendimientos y poder "competir" con el cultivo de soja por un mayor espacio en la empresa agrícola. Entre los aspectos que se consideran de mayor peso para el logro de este objetivo, se pueden mencionar la genética (y su manejo) y la fertilización nitrogenada.
Híbridos comerciales
Respecto a la genética, la Sección Granos de la Eeaoc trabaja permanentemente en la caracterización, para nuestra zona, de los distintos híbridos comerciales presentes en el mercado, a través de la "Red de Macroparcelas de Híbridos de Maíz", ubicadas en distintos puntos de la provincia y zonas de influencia.
Con esta información, se llegaron a destacar, por sus altos rendimientos, en la mayoría de los ambientes evaluados en la campaña pasada, híbridos como 2A 120Hx, DK 390MG, 30F35Hx, XA 1018Hx, DM 3820Hx, NK 138TDMáx y SPS 2951TDMáx, dentro de cada semillero; siempre y cuando se manejen con las densidades óptimas para cada caso y en la fecha de siembra adecuada según el tipo de cultivar.
Asimismo, considerando el alto potencial que presenta esta nueva generación de híbridos, la Sección Suelos de la Eeaoc asegura que nuestra área maicera provincial deberá atender una demanda creciente en fertilizantes (Hernández, et al, 2010), ya que, si la rotación se sustenta en el uso de los nutrientes del suelo, y no contempla el mantenimiento de los mismos en niveles al menos moderados, la sustentabilidad del maíz en la rotación se verá severamente comprometida, deteriorando la sustentabilidad del cultivo de la soja en la provincia (Morandini et al., 2009).
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