Por Gustavo Frías Silva
04 Marzo 2011
En el campo faltan obras de desagüe
Los problemas que originan las grandes precipitaciones son siempre los mismos: se producen anegamientos en zonas bajas, grandes escorrentías en campos con cierta pendiente, los desagües naturales no dan abasto y se generan grandes cárcavas por efecto de la velocidad que toman las aguas. Por ello, se necesitan obras de desagüe y drenaje de envergadura.
Para el campo tucumano, las noticias de este verano fueron que las lluvias no dieron respiro y que no dejaron a los productores trabajar de una manera correcta, por lo que todas las labores relacionadas a los diferentes cultivos no fueron del todo eficientes.
Es cierto las lluvias dieron la nota por la gran cantidad de días que estas se sucedieron durante enero y febrero.
Por suerte, las precipitaciones no fueron muy torrenciales, por lo que los efectos de estas no fueron muy dramáticos en lo que a daños humanos se refiere.
También es cierto que algunas zonas de la llanura deprimida que abarca distintos departamentos tucumanos fueron afectados, ya que, por la gran cantidad de agua que llevaban ciertos ríos, estos desbordaron inundando zonas como Niogasta y Sud de Lazarte, en las cuales se tuvo que evacuar a los habitantes del lugar.
Por lo tanto, puede concluirse sin temor a equivocaciones que la gran cantidad de días con lluvias y los escasos días de sol fueron determinantes, para que los suelos de toda la provincia no se puedan drenar y secarse como corresponda, por lo que toda el agua que seguía precipitando no era absorbida por el suelo y, por ende, ese flujo hídrico empezó a escurrir a zonas más bajas.
Sin embargo, sí es necesario decir que este tipo de inconvenientes producidos con las lluvias de verano se dan casi todos los años en Tucumán, salvo que se atraviese un verano seco.
Inconvenientes
Los problemas que originan las grandes lluvias son siempre los mismos. Ocurren anegamientos en zonas bajas, grandes escorrentías en campos con cierta pendiente, los desagües naturales no dan abasto y se producen grandes cárcavas por efecto de la gran velocidad que toman las aguas.
Además, también es claro que la acción antrópica que realiza el hombre en todo el territorio hace que los efectos que provocan las aguas sean cada vez más complicados, y poco se hace en forma conjunta para brindar soluciones a estos temas.
Si trazamos una línea de oeste a este en la provincia, vemos que los efectos del desmonte en el pedemonte y el sobre pastoreo e incendios en las altas cumbres sólo hacen que la masa vegetal cada vez sea menor y, por ende, que tengamos cada vez menos poder de absorción de los suelos.
Si continuamos hacia abajo, vemos que no existen obras de desagüe y drenaje de envergadura y limpieza de cauces de ríos que puedan ayudar a que las aguas escurran sin ocasionar daños y que salgan de las zonas bajas evitando inundaciones.
Escorrentía
Las aguas, cuando empiezan a correr, lo hacen por canales de riego, caminos, desagües naturales sin cobertura y no manejados, siendo todos estos lugares no propicios para que las aguas bajen como corresponda.
Frecuentemente en este diario se informa y se opina sobre la gran falta de obras que existe y que deben hacerse en conjunto, para evitar que las inundaciones afecten a pobladores y cultivos, para que las aguas que corren no rompan caminos al usarlos como salidas frecuentes de agua y que estos no sirvan luego, para el fin que fueron construidos.
Los ejemplos sobran, como sucede con los caminos rurales de La Cocha, Burruyacu, Cruz Alta, Leales y Simoca, por nombrar algunos.
Solo basta recorrer los caminos de Tucumán para determinar que las obras son escasas y, como no hay desagües ni drenajes, las vías de circulación de personas y vehículos se convierten en los canales por los que corre el agua.
Hay rutas que no poseen alcantarillas y puentes de envergadura, que a raíz de la forma en que son construidas sobre taludes en altura, forman un gran dique que contiene las aguas e inundan todo lo que se encuentre hacia arriba de estas rutas.
Estamos a comienzo de marzo y los cultivos, como la caña de azúcar empezarán, en breve, a madurar para ser cosechada a fines de abril. Las sojas que se encuentran en etapa de floración y llenado avanzado serán trilladas hacia fines de marzo en lotes tempranos, si el tiempo lo permite, mientras que los limones ya se encuentran madurando, habiendo preparativos en empaque para que la campaña de comienzo en cuanto se pueda.
Es cierto que las maquinarias empezaron a trabajar para ponerlos los caminos en condiciones de transitabilidad, ya que las lluvias pararon hace apenas pocos días, pero existen muchos donde les hace faltan más que el repaso de una simple niveladora para solucionar el problema.
Solo hace falta una política de Estado de realizar grandes obras de desagüe y drenaje y manejos de cuenca , para que esta situación no siga sucediendo todos los años, perjudicando a toda la sociedad.
Es cierto las lluvias dieron la nota por la gran cantidad de días que estas se sucedieron durante enero y febrero.
Por suerte, las precipitaciones no fueron muy torrenciales, por lo que los efectos de estas no fueron muy dramáticos en lo que a daños humanos se refiere.
También es cierto que algunas zonas de la llanura deprimida que abarca distintos departamentos tucumanos fueron afectados, ya que, por la gran cantidad de agua que llevaban ciertos ríos, estos desbordaron inundando zonas como Niogasta y Sud de Lazarte, en las cuales se tuvo que evacuar a los habitantes del lugar.
Por lo tanto, puede concluirse sin temor a equivocaciones que la gran cantidad de días con lluvias y los escasos días de sol fueron determinantes, para que los suelos de toda la provincia no se puedan drenar y secarse como corresponda, por lo que toda el agua que seguía precipitando no era absorbida por el suelo y, por ende, ese flujo hídrico empezó a escurrir a zonas más bajas.
Sin embargo, sí es necesario decir que este tipo de inconvenientes producidos con las lluvias de verano se dan casi todos los años en Tucumán, salvo que se atraviese un verano seco.
Inconvenientes
Los problemas que originan las grandes lluvias son siempre los mismos. Ocurren anegamientos en zonas bajas, grandes escorrentías en campos con cierta pendiente, los desagües naturales no dan abasto y se producen grandes cárcavas por efecto de la gran velocidad que toman las aguas.
Además, también es claro que la acción antrópica que realiza el hombre en todo el territorio hace que los efectos que provocan las aguas sean cada vez más complicados, y poco se hace en forma conjunta para brindar soluciones a estos temas.
Si trazamos una línea de oeste a este en la provincia, vemos que los efectos del desmonte en el pedemonte y el sobre pastoreo e incendios en las altas cumbres sólo hacen que la masa vegetal cada vez sea menor y, por ende, que tengamos cada vez menos poder de absorción de los suelos.
Si continuamos hacia abajo, vemos que no existen obras de desagüe y drenaje de envergadura y limpieza de cauces de ríos que puedan ayudar a que las aguas escurran sin ocasionar daños y que salgan de las zonas bajas evitando inundaciones.
Escorrentía
Las aguas, cuando empiezan a correr, lo hacen por canales de riego, caminos, desagües naturales sin cobertura y no manejados, siendo todos estos lugares no propicios para que las aguas bajen como corresponda.
Frecuentemente en este diario se informa y se opina sobre la gran falta de obras que existe y que deben hacerse en conjunto, para evitar que las inundaciones afecten a pobladores y cultivos, para que las aguas que corren no rompan caminos al usarlos como salidas frecuentes de agua y que estos no sirvan luego, para el fin que fueron construidos.
Los ejemplos sobran, como sucede con los caminos rurales de La Cocha, Burruyacu, Cruz Alta, Leales y Simoca, por nombrar algunos.
Solo basta recorrer los caminos de Tucumán para determinar que las obras son escasas y, como no hay desagües ni drenajes, las vías de circulación de personas y vehículos se convierten en los canales por los que corre el agua.
Hay rutas que no poseen alcantarillas y puentes de envergadura, que a raíz de la forma en que son construidas sobre taludes en altura, forman un gran dique que contiene las aguas e inundan todo lo que se encuentre hacia arriba de estas rutas.
Estamos a comienzo de marzo y los cultivos, como la caña de azúcar empezarán, en breve, a madurar para ser cosechada a fines de abril. Las sojas que se encuentran en etapa de floración y llenado avanzado serán trilladas hacia fines de marzo en lotes tempranos, si el tiempo lo permite, mientras que los limones ya se encuentran madurando, habiendo preparativos en empaque para que la campaña de comienzo en cuanto se pueda.
Es cierto que las maquinarias empezaron a trabajar para ponerlos los caminos en condiciones de transitabilidad, ya que las lluvias pararon hace apenas pocos días, pero existen muchos donde les hace faltan más que el repaso de una simple niveladora para solucionar el problema.
Solo hace falta una política de Estado de realizar grandes obras de desagüe y drenaje y manejos de cuenca , para que esta situación no siga sucediendo todos los años, perjudicando a toda la sociedad.
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