Los cultivos no recibieron suficientes lluvias

La falta de agua fue muy notoria en los meses de mayor necesidad de todos los cultivos tucumanos, por lo que las situaciones de sequía se dieron en muchas zonas, tanto temporales como permanentes. Decidir por una emergencia agropecuaria depende de afinar los números de los daños para enmarcarse dentro de la ley. Grandes pérdidas económicas

Los cultivos no recibieron suficientes lluvias
La situación de Tucumán es realmente preocupante debido a que la sequía dijo presente y las lluvias para los cultivos de granos, caña de azúcar,  cítricos y pasturas naturales y artificiales, sólo aparecieron de manera irregular y variable durante los meses de diciembre de 2011 y enero y febrero de 2012, lo que generó situaciones de falta de agua en los cultivos y en importantes momentos de su ciclo biológico y trajo diversas consecuencias por falta del liquido elemento para sus raíces.

Esto motivó la aparición de sequías temporales en algunas zonas y permanentes en otras que afectaron de diversas maneras a los cultivos durante los meses nombrados y dieron a la fecha un mosaico de situaciones muy difícil de mensurar y medir fehacientemente.
Actualmente, se dicen muchas cosas sobre el estado de situación actual de los lotes en la provincia. Hace una semana los productores reunidos en los predios de la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) tuvieron la oportunidad de asistir a la presentación de un informe de los grupos CREA que estiman daños muy importantes en los cultivos de granos y otros cultivos en base a diversos estudios realizados en nuestra provincia.

Los técnicos del consorcio de productores tomaron como base datos pluviométricos y evapotranspiración en los meses referidos y sacaron los déficit hídricos de dichos momentos, reflejando valores muy altos; además se comparó valores de precipitaciones de dichos meses con lo sucedido el año pasado y con los promedios históricos de la provincia.

Según datos pluviométricos del INTA y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), las lluvias en los primeros meses fueron realmente muy inferiores a lo ocurrido el año pasadoy se marcó también la irregularidad en la distribución de dichas lluvias.

Como ejemplo, se puede decir que durante enero de 2011 se registró un promedio de 13 días con lluvias muy generalizadas, y en febrero del mismo año se dieron un promedio de 20 días con precipitaciones, mientras que en enero de 2012 fueron 6 días y en febrero pasado, 8 de promedio. Estos valores se dieron con irregularidades en su distribución en todo el territorio provincial, lo que muestra una vez más que la situación de sequía que se vive es real en cuanto a las lluvias que cayeron en Tucumán.

Las instituciones de investigación estimaron en general que en enero de este año, las lluvias tuvieron valores de sólo el 50% de los valores promedio y que en febrero esa brecha aumentó un poco más, aún tomando las precipitaciones que se dieron después del 24 de febrero.

Esta semana se reunieron los productores con autoridades del Ministerio de Desarrollo Productivo para saber y discutir cuál es el estado de situación real que tienen los cultivos tucumanos ante la sequía, y cuáles son los pasos a seguir para lograr que se decrete una emergencia agropecuaria, modalidad que piden los productores. El campo sigue afirmando que las pérdidas son graves y el Gobierno provincial, si bien no descarta daños en los cultivos, afirma que se debe tener bien medidas y consensuadas cuáles son las pérdidas reales para poder enmarcarse dentro de la Ley de Emergencia Agropecuaria.

Lo claro es que la sequía estuvo presente y sigue presente, aún con las lluvias que se observaron el 29 de febrero y ayer, con duraciones muy largas en diferentes estadios de los cultivos, dando déficits muy grandes, sobre todo en aquellos períodos en los cuales la falta de agua fue acompañada por altas temperaturas.

Además debe decirse que muchas de las lluvias irregulares que se dieron casi nunca pudieron reponer el déficit que se produjo en los períodos críticos de los cultivos; pero lo mas importante es que en las fechas óptimas de siembra los niveles de agua acumulada en los suelos sólo fueron de entre 40 a 50 centímetros y, por ende, los cultivos nunca tuvieron la reserva necesaria de agua para poder desarrollarse y avanzar en el tiempo, por lo que sería imposible lograr que soporten secas posteriores.

Todo lo anunciado significó que las siembras comenzaran y terminaran muy tarde; aún más, hubo una importante superficie que ni siquiera se llegó a sembrar con soja y maíz. En estos lotes desocupados se pensaba cultivar poroto, que tampoco fue sembrado correctamente y en su totalidad por lo expuesto en esta columna.

Esto da que las estimaciones de siembra en soja, maíz y poroto no llegaron a cumplirse y se sembró menos de lo pensado; y  que los cultivos de cítricos y caña de azúcar zoca y planta y pasturas fueron afectados en distintos grados por la falta de agua. Todavía debe pasar marzo para saber si esto se complica más o queda como estamos hoy.

Los daños deben ser medidos correctamente y en ese sentido los técnicos particulares y los del Estado deben profundizar sus mediciones llegando a valores precisos que puedan determinar cuál es el daño real y de esa manera tomar las medidas necesarias.


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