04 Mayo 2012
REFLEXIÓN DE MICHI UNER. Los cañaverales que cuentan con riego por goteo subterráneo ganan en calidad de la materia prima final que se obtiene. LA GACETA / ARCHIVO
Desde hace tiempo se dice que debemos mejorar la productividad de los cañaverales y que, para ello, el riego es una herramienta fundamental para lograrlo. También se afirma que el riego sirve para estabilizar la producción y lograr una mejor calidad en muchas zonas del NOA y en Tucumán, donde al tener regímenes de lluvias y secas bien marcadas, su utilización se convierte en un bien muy importante.
Bajo el concepto de que "el riego por goteo subterráneo mejora en gran medida la productividad del cañaveral, sobre todos los ubicados en zonas marginales", se realizó una jornada técnica en la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), organizada por Irrigaciones Norte SRL, que contó con la disertación de Michi Uner, gerente del Departamento de Agronomía para América Latina de Netafim, quien analizó los aspectos técnicos a tener en cuenta al diseñar un equipo de riego enterrado para caña de azúcar.
Para lograr un diseño adecuado de un equipo de riego subterráneo en caña de azúcar "siempre debemos tener en cuenta cuál es el sistema de cosecha usado y, así, adecuarnos a la distancia de plantación y de trocha, para evitar el pisoteo del equipo que incorporemos al cañaveral", afirmó el técnico.
La longevidad del equipo de riego depende directamente de esta condición, por lo que -de esa manera-, evitaremos el daño del lateral de riego enterrado, dijo Uner.
Siempre debemos tener en cuenta que "el diseño y la instalación definitiva del equipo de riego debe adecuarse a la maquinaria de cosecha que se dispone", mencionó.
"Si cuidamos el equipo, sobre todo los laterales, y usamos agua de calidad o buenos filtros, puede durar años", aseveró el experto.
Michi Uner es un técnico con gran experiencia en riego por goteo enterrado en caña. Hace 25 años que trabaja en el tema, ya que instaló más de 190.000 hectáreas (ha) en el mundo: América latina, 49.000 ha; África 50.000, y Asia-Australia, más de 90.000 ha.
Pautas de diseño
Por otro lado, el técnico manifestó que, generalmente, lo adecuado es diseñar el equipo con un lateral de riego por línea de surco plantada, siendo colocado al costado o por debajo del surco. También se utiliza doble hilera de plantación de caña, con la línea de goteo por debajo de estas dos líneas apareadas.
Otro tema muy importante al decidir el diseño, es saber cuál es el "tipo de suelo" que disponemos, para adecuar el diseño a las necesidades que poseen las diferentes texturas y estructuras de suelo.
La "tapada lateral"
En cuanto al "tapado del lateral de riego", la profundidad de enterrado depende de la textura del suelo, y debe ser aquella en la cual la manguera no sea dañada por la cosecha ni por la posible quema posterior y, a la vez, que se encuentre entre 3 a 5 centímetros por debajo de la profundidad de plantación de la semilla. De esa manera, se evitará que alguna caña, al "macollar", atrape la manguera obstruyéndola. Nunca enterraríamos a más de 30 centímetros, pero la profundidad de tapado final mínima o máxima depende de las condiciones del suelo.
El tapado final del lateral y el armado definitivo del bordo de plantación es otro tema a tener en cuenta, dependiendo ésta de la capilaridad final del suelo, para permitir que el agua pueda ascender y mojar todo el bordo.
Bajo el concepto de que "el riego por goteo subterráneo mejora en gran medida la productividad del cañaveral, sobre todos los ubicados en zonas marginales", se realizó una jornada técnica en la Sociedad Rural de Tucumán (SRT), organizada por Irrigaciones Norte SRL, que contó con la disertación de Michi Uner, gerente del Departamento de Agronomía para América Latina de Netafim, quien analizó los aspectos técnicos a tener en cuenta al diseñar un equipo de riego enterrado para caña de azúcar.
Para lograr un diseño adecuado de un equipo de riego subterráneo en caña de azúcar "siempre debemos tener en cuenta cuál es el sistema de cosecha usado y, así, adecuarnos a la distancia de plantación y de trocha, para evitar el pisoteo del equipo que incorporemos al cañaveral", afirmó el técnico.
La longevidad del equipo de riego depende directamente de esta condición, por lo que -de esa manera-, evitaremos el daño del lateral de riego enterrado, dijo Uner.
Siempre debemos tener en cuenta que "el diseño y la instalación definitiva del equipo de riego debe adecuarse a la maquinaria de cosecha que se dispone", mencionó.
"Si cuidamos el equipo, sobre todo los laterales, y usamos agua de calidad o buenos filtros, puede durar años", aseveró el experto.
Michi Uner es un técnico con gran experiencia en riego por goteo enterrado en caña. Hace 25 años que trabaja en el tema, ya que instaló más de 190.000 hectáreas (ha) en el mundo: América latina, 49.000 ha; África 50.000, y Asia-Australia, más de 90.000 ha.
Pautas de diseño
Por otro lado, el técnico manifestó que, generalmente, lo adecuado es diseñar el equipo con un lateral de riego por línea de surco plantada, siendo colocado al costado o por debajo del surco. También se utiliza doble hilera de plantación de caña, con la línea de goteo por debajo de estas dos líneas apareadas.
Otro tema muy importante al decidir el diseño, es saber cuál es el "tipo de suelo" que disponemos, para adecuar el diseño a las necesidades que poseen las diferentes texturas y estructuras de suelo.
La "tapada lateral"
En cuanto al "tapado del lateral de riego", la profundidad de enterrado depende de la textura del suelo, y debe ser aquella en la cual la manguera no sea dañada por la cosecha ni por la posible quema posterior y, a la vez, que se encuentre entre 3 a 5 centímetros por debajo de la profundidad de plantación de la semilla. De esa manera, se evitará que alguna caña, al "macollar", atrape la manguera obstruyéndola. Nunca enterraríamos a más de 30 centímetros, pero la profundidad de tapado final mínima o máxima depende de las condiciones del suelo.
El tapado final del lateral y el armado definitivo del bordo de plantación es otro tema a tener en cuenta, dependiendo ésta de la capilaridad final del suelo, para permitir que el agua pueda ascender y mojar todo el bordo.
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