02 Noviembre 2012
A más de una década de la promulgación de la Ley 25.422, y con unos $ 200 millones destinados por la norma para el desarrollo de la actividad, la recuperación del rodeo ovino en el país no aparenta tener el ímpetu que se esperaba entonces.
Según datos del Ministerio de Agricultura, el rodeo ovino nacional pasó de 13 millones de cabezas, en 2001, a 14,7 millones en 2010, un incremento del 13 %.
El Régimen, no obstante fue renovado por unanimidad en el Congreso, con la sanción en 2011 de la Ley 26.880. La nueva ley no soló prorrogó la aplicación del Programa ovino, también multiplicó por cuatro los recursos hasta completar una asignación de $ 800 millones en la próxima década.
En total la ganadería ovina habrá recibido $ 1.000 millones cuando llegue 2021.
Puede parecer insuficiente si se piensa en la inflación desde la convertibilidad hasta ahora, pero otras actividades como la ganadería bovina no han recibido nada que se le parezca de parte del cuerpo legislativo.
Pese a los esfuerzos de todos los legisladores, la ganadería bovina no cuenta con una norma ni siquiera similar. En los últimos dos años es posible contar al menos una veintena de proyectos de ley que promueven de un modo u otro la recomposición del stock.
Nadie hasta ahora puede explicar por qué la ganadería bovina no es merecedora de una legislación análoga, que apunte en la misma dirección. Una ley que promueva su eficiencia y le asigne recursos acordes con su importancia, reconocido -como otras actividades- en una política de Estado de corte, mediano y largo plazo.
Según datos del Ministerio de Agricultura, el rodeo ovino nacional pasó de 13 millones de cabezas, en 2001, a 14,7 millones en 2010, un incremento del 13 %.
El Régimen, no obstante fue renovado por unanimidad en el Congreso, con la sanción en 2011 de la Ley 26.880. La nueva ley no soló prorrogó la aplicación del Programa ovino, también multiplicó por cuatro los recursos hasta completar una asignación de $ 800 millones en la próxima década.
En total la ganadería ovina habrá recibido $ 1.000 millones cuando llegue 2021.
Puede parecer insuficiente si se piensa en la inflación desde la convertibilidad hasta ahora, pero otras actividades como la ganadería bovina no han recibido nada que se le parezca de parte del cuerpo legislativo.
Pese a los esfuerzos de todos los legisladores, la ganadería bovina no cuenta con una norma ni siquiera similar. En los últimos dos años es posible contar al menos una veintena de proyectos de ley que promueven de un modo u otro la recomposición del stock.
Nadie hasta ahora puede explicar por qué la ganadería bovina no es merecedora de una legislación análoga, que apunte en la misma dirección. Una ley que promueva su eficiencia y le asigne recursos acordes con su importancia, reconocido -como otras actividades- en una política de Estado de corte, mediano y largo plazo.














