Con las lluvias llegará la intención de siembra

Los productores tucumanos vienen muy golpeados de la forma en que la sequía se presentó en los cultivos de soja y maíz

Los productores tucumanos y del NOA están hoy en un compás de espera para saber qué es lo que sembrarán en la próxima campaña gruesa que se avecina. Sólo queda un mes para que en octubre, como es tradición, lleguen algunas lluvias que puedan ser acumuladas en el suelo. Esto, por desgracia, en las dos últimas campañas no sucedió, y las precipitaciones aparecieron esporádicamente desde noviembre en adelante y los pronósticos todavía no afirman nada exacto.

Hoy, los campos de granos de la región se ven desnudos, secos, algunos con rastrojos de la gruesa pasada; otros con algunas malezas que crecen a pesar de la sequía, pero de trigo o garbanzo, tradicionalmente cultivos invernales, hay poco o nada. Esto demuestra que la seca es muy fuerte.

Es cierto que los productores tucumanos vienen muy golpeados de la forma en que la sequía se presentó en los cultivos de soja y maíz, e influyó para que los cultivadores de trigo y garbanzo busquen la manera de no gastar dinero que hoy no tienen. Al igual que el resto de los productores, esperan que, en algún momento, el agua aparezca y pueda ser acumulada en el suelo. Cuando suceda, se tomará la decisión de qué cultivo sembrar, pero cuidando de no realizar la implantación apenas haya algo de agua, ya que los resultados que se dieron sirvieron de ejemplo para no volver a hacerlo.

La desfinanciación actual es otro aspecto fundamental que enfrentan los productores de granos. Más que previsible, es lógico que los proveedores de insumos busquen la forma de asegurarse el pago de los productos que entreguen. Pero esto no termina ahí. Quienes arriendan campos verán un poco complicada la situación, a la hora de cerrar el contrato de alquiler de las tierras para sembrar. Esto hará que los precios bajen un poco o se pueda pagar algo con la cosecha. Pero de acuerdo a lo visto en campañas pasadas, ni a cosecha llegaron algunos, por lo que que las negociaciones se extenderán hasta tener un panorama más claro. Todos esperan que las perspectivas del corto plazo sean para tomarse revancha de las campañas nefastas anteriores, y que seguramente están en la cabeza de todos los productores.

El tema también pasa por saber cuál será el cultivo de verano que elegirán, dependiendo, en primera medida, de cómo incida el clima, cuáles son los antecesores, cómo serán los precios y cómo se manejará el mercado de granos por parte de las autoridades nacionales. Analizando la campaña pasada, los que hicieron soja fueron, en definitiva, productivamente hablando, los que más sufrieron las consecuencias de la falta de lluvia y, en el caso del maíz, los rendimientos esperados fueron un poco mejor por como se presentaron las lluvias.

¿La soja es lo mejor?

Pero en la cabeza de todos está la idea que la soja es el mejor negocio del año. Es el cultivo que, económicamente, da mejores resultados, ya que se vende más fácil, y el costo del flete por unidad de superficie es siempre mejor. Pero lo real es que en Tucumán y la región, ya muchos productores conocen los resultados de una rotación bien conformada.

Igualmente, los que piensan en el corto plazo no tendrán los beneficios que otorgan las rotaciones, y de la cual los ejemplos sobraron en años como los pasados. De manera que los productores seguramente deben pensar y sembrar a la defensiva, teniendo en cuenta todos los parámetros relacionados con los sistemas productivos.

Lo cierto es que los productores deben tomar la decisión de siembra una vez acumulada el agua necesaria en los suelos y, a partir de ese momento, es que deben definir cuántas semillas deben colocar por metro lineal del cultivo ya elegido. Para poder determinar esta estrategia, los productores y los técnicos deben analizar en profundidad lo primero: qué es lo que se sembrará, cuál será el cultivar o variedad elegida, la fecha de siembra, el contenido de humedad y el balance nutricional en el suelo, y otros datos importantes como uso de curasemillas, máquinas sembradoras y su funcionamiento, poder y potencia germinativa de la semilla, entre otros puntos.

Además, se debe evaluar si se usará semilla que debe prepararse con los agroquímicos necesarios e inoculantes que puedan llegar a necesitar, o si ya viene preparada para sembrar. Pero sobre todo si la sembradora funciona correctamente y no produce daño en la semilla a sembrar, ya que en estos casos se debe considerar la situación al momento de siembra y aumentar la densidad. Sólo basta esperar que las condiciones de los lotes sean los adecuados y la elección del productor y los técnicos la correcta, para poder realizar una siembra acorde con las circunstancias.

El sector necesita que, este año, los resultados económicos, y por ende los culturales, mejoren y que sirvan de ejemplo para eficientizar el manejo.

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