Nuevo ministro, entre la técnica y la política

La llegada del hombre del INTA, y de quienes ahora lo acompañan en la cartera de Agricultura, debería servir para que las entidades agropecuarias puedan acercarse y estrechar la relación que nunca debió perderse. La duda es si Casamiquela podrá despegarse de la estrategia que el Gobierno Nacional desplegará en relación con el agro argentino.

UN MINISTRO RESPETADO. Casamiquela llega al Gobierno con un legajo profesional lleno de iniciativas técnicas, pero enfrenta el desafío de concretarlos. UN MINISTRO RESPETADO. Casamiquela llega al Gobierno con un legajo profesional lleno de iniciativas técnicas, pero enfrenta el desafío de concretarlos.
La siembra de granos en la provincia de Tucumán ya está lanzada, aunque muy tímidamente, ya que es una labor sólo realizada por aquellos productores que tuvieron la suerte de que algo les llovió y mojó el perfil del suelo. Pero en la mayoría de los casos, la situación es de esperar que haya más lluvias, hasta que la humedad de los perfiles les de cierta tranquilidad para iniciar la siembra de granos gruesos.

El tiempo sigue transcurriendo. Estamos en los primeros días de diciembre. y lo cierto es que los productores siguen expectantes con las lluvias, pero preocupados y con incertidumbre, porque las lluvias todavía no se dan como corresponde y porque la actual política agropecuaria nacional sólo genera más frentes de conflicto con los hombres de campo.

El sector agropecuario regional, y por qué no nacional, está preocupado porque ya hubo cambios en el Gabinete nacional, y en el área ministerial relacionada a la producción agropecuaria, y todavía no se visualizan cambios en el corto y largo plazo, que generen ciertas esperanzas al campo.

Cara nueva

Días atrás asumieron las nuevas autoridades en parte del Gabinete del Poder Ejecutivo Nacional, a la que se le suma la cartera de la producción con la asunción de Carlos Casamiquela como ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación.

Nadie duda que esta nueva cara, con todas las personas que ahora lo acompañan en la cartera de Agricultura, servirá para que las entidades agropecuarias puedan acercarse y estrechar la relación que nunca debió perderse.

Casamiquela generó, por los menos, ciertas expectativas, ya que tiene un fuerte papel técnico en toda su carrera de profesional agropecuaria, ya que estuvo al frente de la principal institución de investigación agropecuaria del país: el INTA. Desde el sector se cree que este nuevo ministro no tendría que tener problemas en un acercamiento más directo con la gente del campo, ya que llega al cargo en un tiempo en el cual no hay ebullición ni inconvenientes graves, como lo fueron los graves problemas que surgieron con motivo de las retenciones móviles en 2008, a excepción de las economías regionales del NOA que sufren nuevamente una fuerte seca al comienzo de la campaña gruesa.

Hoy hay inconvenientes que sí deben corregirse para evitar males mayores. Muchos dirigentes agropecuarios manifestaron su interés al momento de la asunción de Casamiquela. La dirigencia nacional sigue manifestando que nuevamente se hicieron desastres con el negocio y la producción de trigo, el comercio del maíz está totalmente intervenido y los productores de leche tienen graves problemas de costos.

Nuestros agricultores

Los dirigentes tucumanos también piensan lo mismo, porque consideran que el NOA y Tucumán deben verse desde fuera del ámbito de la Pampa Húmeda, y reclaman que se tomen estas actividades como una economía regional, ya que producir en nuestra zona es más complicado, además de que la comercialización de productos atraviesa por inconvenientes que los productores de la zona núcleo no poseen, que es el costo de flete que se tiene.

¿Habrá choques?

Las entidades del campo manifestaron preocupación de que la buena predisposición que pudiera tener el nuevo ministro, choque con las políticas que pudiera seguir aplicando el Gobierno.

Los dirigentes nacionales y locales creen que la actual situación no es una cuestión de desafío para el nuevo ministro, y que se debe apostar al diálogo para lograr zanjar las diferencias que, hoy, existen entre el campo y el Gobierno.

Todos esperan que con esta nueva conducción en Agricultura se dé comienzo a una nueva etapa, por lo que se tiene la ilusión de que se modifiquen las políticas del sector, como es la comercialización, sobre todo para el maíz y el trigo, y que se piense qué hacer con las retenciones a las exportaciones de granos en el mediano y largo plazo.

Se espera que el ministro de Agricultura logre avanzar hacia un cambio de paradigma, en el cual no sólo importe el volumen productivo, sino también cuántos son los productores que lo hacen realidad.

En este sentido, debe entenderse que los productores conforman un infinito panorama de realidades de escala productiva, tecnología que aplican y formas de comercializar, por lo que la visión de los funcionarios que toman decisiones deben ir más allá de ver qué es lo que le pasa a los grandes productores, que viven otra realidad de productores de menor escala o de otras economías regionales.

El sistema productivo argentino es muy grande y diverso. Las decisiones deben beneficiar a todos por igual, y que ninguno se vea perjudicado.

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