30 Enero 2014
BUENOS AIRES.- Los efectos de la actual devaluación sobre los precios se agudizarán si el Gobierno no acompaña el ritmo devaluatorio con una política monetaria y fiscal más restrictiva. Así lo advirtió la consultora Finsoport, en su último informe. “La inflación condujo a desequilibrios que generaron el actual proceso de devaluación, y está ocurriendo sin una política monetaria y fiscal que compense el efecto de la depreciación sobre los precios”, señaló el reporte.
La consultora, que dirige el economista Jorge Todesca, planteó que en 2013 la devaluación de la moneda, junto a una política monetaria y fiscal expansiva, y sus efectos acumulativos, impulsó el costo de vida hacia arriba durante todo el segundo semestre del año. Además, el estudio comparó los efectos de la devaluación de 2002 sobre los precios y las diferencias con la actual situación. “En 2002, tras el fin de la convertibilidad, la evolución de los precios fue baja en relación al tamaño de la devaluación”, analizó.
Finsoport recordó que en el inicio de la devaluación de 2002, el tipo de cambio era de $ 1,40, y pasó a un pico mensual de $ 3,80 en abril de ese año; 12 meses después estaba en $ 2,83 por dólar, en un mercado libre. “En 2002, la inflación fue de 25,9%; y la interanual de diciembre, 40,9%. En 2003 los datos fueron, respectivamente, de 13,4% y 3,7%”, precisó.
Según la consultora, “la razón fundamental del bajo traslado a la inflación fue la prudencia monetaria y fiscal” de las gestiones de los ex ministros de Economía de ese período, Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna.
Así, comparó que el déficit consolidado de la Nación y de las provincias fue reducido en 2002 y se transformó en superávit a partir de 2003, mientras que, de acuerdo con sus estimaciones, la magnitud de rojo fiscal en 2014 será superior al del año final de vigencia de la convertibilidad. “La economía llega a este momento crítico con una gran expansión monetaria. Desde 2003, ha sido del 692%”, subrayó.
La consultora, que dirige el economista Jorge Todesca, planteó que en 2013 la devaluación de la moneda, junto a una política monetaria y fiscal expansiva, y sus efectos acumulativos, impulsó el costo de vida hacia arriba durante todo el segundo semestre del año. Además, el estudio comparó los efectos de la devaluación de 2002 sobre los precios y las diferencias con la actual situación. “En 2002, tras el fin de la convertibilidad, la evolución de los precios fue baja en relación al tamaño de la devaluación”, analizó.
Finsoport recordó que en el inicio de la devaluación de 2002, el tipo de cambio era de $ 1,40, y pasó a un pico mensual de $ 3,80 en abril de ese año; 12 meses después estaba en $ 2,83 por dólar, en un mercado libre. “En 2002, la inflación fue de 25,9%; y la interanual de diciembre, 40,9%. En 2003 los datos fueron, respectivamente, de 13,4% y 3,7%”, precisó.
Según la consultora, “la razón fundamental del bajo traslado a la inflación fue la prudencia monetaria y fiscal” de las gestiones de los ex ministros de Economía de ese período, Jorge Remes Lenicov y Roberto Lavagna.
Así, comparó que el déficit consolidado de la Nación y de las provincias fue reducido en 2002 y se transformó en superávit a partir de 2003, mientras que, de acuerdo con sus estimaciones, la magnitud de rojo fiscal en 2014 será superior al del año final de vigencia de la convertibilidad. “La economía llega a este momento crítico con una gran expansión monetaria. Desde 2003, ha sido del 692%”, subrayó.
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