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25 Septiembre 2015

SISTEMAS EDUCATIVOS

Tenemos, al parecer, dos sistemas educativos vigentes: el formal o escolar, y el social o popular. No es difícil comprender que coexisten estos dos tipos de educación en nuestro país. La educación formal, escolar, posiblemente fue programada en nuestro país en la década de 1880 y que, con algunas modificaciones y actualizaciones persiste en los tres niveles, escolar, medio y universitario, por lo que sería importante readecuar los contenidos a las nuevas necesidades de la sociedad, quitando el academicismo innecesario, poco práctico, y adecuándolos para que los educandos puedan adaptarse mejor a los tiempos modernos. No se debe perder el rigor de los conceptos para alcanzar los mejores resultados. ¿Cómo es posible que los alumnos simplemente no deben repetir el “grado”? ¿Por qué esa relajación de los objetivos de la educación? Hoy se deben brindar servicios óptimos en áreas técnicas o para cubrir con capacidad y eficiencias todas las necesidades para la solución de los problemas de la población, jerarquizando los oficios nobles, como lo hacían aquellas escuelas de artes y oficios, y en nuestro medio, el Instituto Técnico de la UNT, privilegiando la salida laboral para adolescentes de 16 a 18 años. Tal vez con ello se evitaría la vagancia, las drogas tóxicas, la delincuencia. Pero, decía, está el otro sistema educativo, social o popular que nos enseña a jerarquizar algunos valores absurdos, como por ejemplo, un gol de Messi, o un campeonato de rugby, de tenis, o cualquier otro deporte en el resto del mundo. Vemos a diario que esto en realidad no nos beneficia en absoluto en lo personal, y que en gran parte de los casos puede generar violencia y llegar a distintos grados de agresión o la muerte de aquellos que opinan distinto. Este sistema educativo social fue cuestionado (debería ser cuestionado por todos nosotros) por la pedagoga antiautoritaria Alice Miller, al decir que los niños no son, como lo sugiere el psicoanálisis, pequeños monstruos de egoísmo y nos dice que son los adultos los que se conducen, y dan el ejemplo demasiado a menudo, de manera malsana e hipócrita. Según Miller, la educación se reduce frecuentemente al aprendizaje de la hipocresía y la maldad que caracteriza al mundo de los adultos, del engaño a sabiendas, siempre para obtener beneficios espurios, con acciones corruptas. Debemos enseñar a repudiar el odio, el rencor, la envidia, la codicia, el atropello, las vejaciones, y la indiferencia. Desde el sistema formal, desde la familia, se deben jerarquizar las acciones nobles, con valores morales incorruptibles, solidarios, con trabajo y dedicación, recompensando las acciones positivas para merecer el reconocimiento social, para tener buenos políticos, entre otros beneficios, y sancionando las malas o perversas acciones que por cierto, nos pueden llevar a una nueva guerra mundial como sugieren los últimos acontecimientos internacionales.

Federico Vázquez
fedevazqueztuc@gmail.com


ESTIGMATIZACIÓN

La carta del lector Francisco Centurión (24/9), pretende generar la idea de que la oposición estigmatiza a los pobres. Por el contrario, quien medra con la pobreza -y allí encuentran explicación los bolsones y el infernal acarreo presenciado el día del comicio- es precisamente el FPV, el partido gobernante. La carta atrajo a mi mente el relato de un ingeniero sacarotécnico que, contratado en la Nicaragua de Somoza por una fábrica que se iba a inaugurarse vivió allí varios años. Al ver crecer en forma meteórica la población circundante, en uno de los viajes que el dictador solía hacer a la fábrica, el ingeniero le transmitió con la mayor ingenuidad su inquietud de que sería oportuno crear una escuela, a lo que el dictador, dirigiéndole una expresión divertida, le respondió que lo último que le interesaba era que el pueblo se educara. Somoza, por supuesto, no era de esa clase de progresistas que aman tanto a los pobres que los reproducen, pero el parecido es verdaderamente llamativo. Con la hipócrita consigna de que “el voto de un pobre …”, que nadie desconoce, pretende el FPV (y allí, por supuesto, está Centurión golpeando bombos) mostrarse como un gobierno de izquierda, abanderado de los pobres; sin embargo, su hegemonía sería mucho más que dudosa si hubiese destinado las millonarias sumas recaudadas durante su señorío a mejorar las condiciones de vida del feudo, mediante un sistema racional de reforma agraria, la creación de cooperativas de producción, escuelas de capacitación y obras de gobierno análogas en lugar de asignarles destinos menos solidarios. Pero, se trata de una utopía y, de todos modos, al parecer hubiese sido inútil, porque para el gobierno, encarnado en la esposa del gobernador y senadora nacional, Rojkés de Alperovich, los pobres están condenados a ser unos “vagos de miércoles” (sic), expresión lanzada en ocasión de una visita a un pueblo inundado, durante la cual, frente al reclamo de un lugareño de que a ella no estaba allí porque le importara la cuestión, sino sólo para las fotos, lanzó aquella recordada frase: “no tengo una, sino diez mansiones y lo mismo estoy aquí”. Vaya modo de hacer socialismo y preocuparse por la pobreza. Sí, quizá la oposición estigmatice la pobreza, pero no la material, sino la de espíritu.

Clímaco de la Peña (h)
climaco2001@climacus.com.ar

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POLUCIÓN SONORA

Los vecinos de Muñecas al 300 sufrimos constantemente la contaminación sonora generada por un sanatorio que posee una entrada por dicha calle. Estos sonidos incluyen el de la apertura y cierre del desvencijado portón, la llegada permanente de ambulancias, cuyos choferes anuncian su llegada con la sirena, más el de la obra que llevan a cabo desde hace semanas que incluye un martilleo constante y hasta un taladro neumático, que comienza a las 8 y continúa durante todo el día incluyendo siestas, sábados, domingos y feriados. Presentamos quejas en el libro del sanatorio que claramente nadie lee; o leen y hacen caso omiso, lo cual es infinitamente peor. De más está decir cuanto vemos perjudicado nuestro derecho al descanso, el de nuestros hijos, padres abuelos, etcétera, por esta situación que tiene mucho de irregular y ninguna respuesta. Pido a quien corresponda tome cartas en el asunto.

Sebastián Esper
sebastianesper@yahoo.com.ar

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EL PAPA FRANCISCO (I)

El papa Francisco conmueve con la palabra y se mete a la gente en el bolsillo. El razonamiento que impone es tan lógico, que perfora de tal manera el corazón del más inteligente. Existe un grado de culpabilidad que los poderosos del mundo sienten que su conciencia los traiciona, y se permiten escuchar en este viaje de nuestro Papa. Vimos rostros de alegría y luego cubiertos de lágrimas porque la palabra de él puede movilizar a los hombres y obrar de tal manera que la devolución es un pañuelo para secar el llanto; lo vi y la palabra importante, nos toca a todos, los que vivimos en libertad. Somos todos necesarios para lograr el equilibrio, desde el poder, como los gobernados; cada día creo en la palabra y cómo accionarla para lograr una vida justa en este mundo violento y sin tolerancia.

Carlos Rubén Ávila
rubenavila20@gmail.com


Papa Francisco (II)

Llegó de la luz y la esperanza para marcar el camino de la bondad, la humildad y la fe. Como aquel hijo de Dios, que con su cruz nos marcó el destino y el mundo vio su llegada. El profeta de sandalia y amor que camina por el sendero de espinas sin sentir dolor; el que transita y habita en el corazón de los pobres y de los ricos pobres, despojándose de todo. Este papa Francisco profesa y predica que Jesús está presente, que la revolución ha llegado para recuperar la paz mundial. Como dice la sabiduría de los ancianos, la inocencia de los niños y jóvenes y el trabajo fecundo de los hombres y mujeres de nuestra tierra construyen la familia cristiana, cimentada en sus diez mandamientos. Gracias, Señor, por mandarnos a tu hijo con un mensaje de fe, paz, amor y humildad. La cruz la llevarás, pero nosotros seguiremos tus pasos. En tu cruz un rezo y en mi canto digo: ¡Viva el papa Francisco!

Lucho Parra
General Paz 706
San Miguel de Tucumán


BAJO PRESIÓN

Cada uno de los rubros analizados por la Sala 1 en lo Contencioso Administrativo (Hebe López Piossek y Salvador Ruiz) y vueltos a citar por la Corte que definió sobre la validez de las elecciones han sido materia de mención hasta por los propios beneficiados con el fallo del máximo tribunal provincial de Justicia. Todo referido al sistema electoral vigente, generador -entre otras, acciones delictivas- de tantas situaciones que por lo grave tomaron escandalosa trascendencia nacional. Tal vez quien lea estas líneas pueda inferir que se exagera al suponer que entre tantas y tantas razones sustentadas por los miembros de la Corte (los naturales y los que actuaron por integración) hay una que se inscribe -subconscientemente- en un marco de presión. Aporto un solo dato, que LA GACETA publicó el 18/9: en la visita que el gobernador Alperovich en un acto de arbitraria irresponsabilidad que excedía sus atribuciones y decoro de gobernante hizo a la acampada de ciudadanos en plaza Yrigoyen, a metros del recinto donde se definía sobre la nulidad o no de las elecciones dijo: “no bajar los brazos” y convocó a los militantes a colmar la plaza el lunes. “Somos respetuosos de las instituciones, pero no crean que somos mansos. Estamos acá para defender los votos de los más humildes, del pueblo y del interior. Los votos de los que ellos descalifican”. Palabras que encierran un mensaje: “no somos mansos”. Es una afrenta al Poder Judicial generada en propia boca del titular del Poder Ejecutivo. No hace falta demasiada perspicacia para darse cuenta de lo que hubiera ocurrido en la plaza Yrigoyen y hasta en el palacio tribunalicio si la sentencia hubiese confirmado el fallo que anulaba las elecciones y ordenaba convocar nuevamente a comicios. Suponerlo obligó a las autoridades judiciales a soldar las puertas del edificio frente a la plaza Yrigoyen, aunque nada se decidió sobre los ataques al domicilio de la camarista López Piossek. Ni de las amenazas de muerte escritas en letreros que se pusieron en el palacio junto a otros grafitis ofensivos, incitadores a la violencia. La que se hubiera desatado (“no somos mansos”, nada menos que expresado por el gobernador Alperovich) si el fallo confirmaba la anulación de las elecciones. La Corte, además de lo escrito en su sentencia, debió poner de relieve el clima de presión en el que actuó. Y falló, bajo presión, para “aportar a la paz social”. Debieron decirlo. ¡Pobre Tucumán! La Justicia bajo presión y amenazas (y con el aporte activo y en público del titular del PE, nada menos) no es justicia. Ni aquí, ni en La Haya.

Carlos Duguech
carlosduguech@yahoo.com.ar


VIVEZA CRIOLLA

El 22 de junio de 1986 será recordado por siempre con una sonrisa, pues esconde una justificada complicidad con la ley de la “viveza criolla”. Institucionalizada y reconocida internacionalmente: el gol de “la mano de Dios” a Inglaterra en el Mundial de México ‘86. Parece ser nuestra impronta, sello y marca registrada. Y es habitual que hayamos incorporado ese comportamiento en los ámbitos de lo cotidiano. La política no está exceptuada. Y así lo padecieron a su tiempo, candidatos que fueron despojados en democracia, por un Colegio Electoral o en el correo. Nada nuevo, acerca de lo ocurrido en las elecciones del 23 de agosto pasado. Nos acostumbramos a los porcentajes subrreales con que el actual gobernador ganó tres elecciones. Pero, ¿quién le pone el cascabel al gato? Semejante atrevimiento es temerario e impensado. Tucumán es un feudo y como tal, la democracia es declamada pero no practicada. Me admiré del coraje del llamado “Tucumanazo” en la plaza Independencia -viví intensamente el de 1970-; parecía increíble que miembros de la Justicia concluyeran con la cautelar que de pronto, exhaló una fresca brisa primaveral del Palacio de Tribunales. Pero duró poco. La Cámara nos volvió a la realidad. En su fallo exánime, leo los argumentos con la estrechez de un lego que busca interpretar los vericuetos literarios con que se justifican las irregularidades y cómo es que no constituyen un fraude. Así se refiere en un párrafo que leo en LA GACETA: “En relación con la enumeración de las prácticas clientelares, no surge ninguna acreditación que haya probado…” Pero, si yo vi las fotos, vi, por lo menos dos de los cientos de lugares, donde se prepararon los bolsones, escuché ofrecer $500 por voto y dos sobrinos míos trabajaron contratados para trasladar votantes. La explicación de la Cámara -a mi modesto entender- despenaliza la coima, el soborno y/o los incentivos (como a los árbitros), pues explica “que si bien es un ilícito que trasunta una bajeza humana supina, cuando ello implica el aprovechamiento de las necesidades elementales de las personas”… queda librado en definitiva a la conciencia el acto final en el cuarto oscuro. Pago la coima y el funcionario puede o no “mirar para otro lado”; soborno al referí, pero en la cancha hace lo que quiere; le pago un incentivo al policía, pero el verá si me cuida... o no. Hasta podría ofrecer públicamente a los gritos “pagar por sexo” y estará en la conciencia ajena, si me aceptan, o no (pese a condiciones de necesidad). Las urnas destruidas tampoco son importantes ya que fueron pocas en relación a las 3.000 (¿?), no revisadas totalmente. Aunque sabemos de las “embarazadas”, los padrones con “difuntos votantes”; los DNI truchos; los votantes “forasteros”; “el voto cadena”; los testigos presenciales en el correo de los cambios de datos en los telegramas, pero que en conjunto, todos los ilícitos no deben ser más que el 20%; poca cosa. ¿Y las cámaras? Tampoco son importantes. Con nostalgia, pienso que si hubiese tenido las cámaras instaladas antes de que entren los ladrones a mi casa, conocería sus caras. ¿Aquí no hacían falta? Perdón, señor director: después de casi 64 años, me quedan pocas neuronas de aquel joven con 151 de CI, pero insulta a las sobrevivientes, que algún día aspiraron vivir en un país en serio. Aquella vez de 1986, en México, el tunecino Ali Bennaceur no vio la mano. Pero en definitiva, era sólo fútbol.

Roberto A. Ahmad
robertoahmad@hotmail.com

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