Se le quemaron los papeles

Argentina deberá mejorar muchísimo contra Paraguay

SIN LUCES. Esta vez, el rendimiento de Javier Mascherano estuvo desacertado. telam SIN LUCES. Esta vez, el rendimiento de Javier Mascherano estuvo desacertado. telam
08 Octubre 2016
LIMA.- Suficientes problemas tenían Ecuador y Colombia como para preocuparse por el destino de Argentina, pero la realidad es que sus victorias fueron las mejores noticias que reservó la jornada para una Selección de siembra muy pobre y, si se quiere, de una cosecha provechosa, por cuanto ni siquiera el empate se correspondió con sus merecimientos.

Con Adolfo Pedernera, con Daniel Passarella, con Alfio Basile, con Edgardo Bauza o con el mejor mago del momento, no hay nada que hacer, en el Estadio Nacional de Lima se la pasa mal.

En sentido inversamente proporcional, lo de Ecuador y Colombia tiene un valor sideral: lo de Ecuador porque se reencontró con la velocidad crucero del comienzo de las Eliminatorias y aplastó a un adversario directo, Chile y lo de Colombia por imperio del cartón lleno: ganó fuera de su casa un mano a mano que cotizaba en la Bolsa ante Paraguay, y con el último suspiro.

Uruguay y Brasil hicieron los deberes. La “Celeste” jugó media hora horrorosa y salió indemne por la impericia de los delanteros venezolanos, en especial ese espléndido proyecto llamado Adalberto Peñaranda, víctima de un segundo de despiste, un segundo fatal, que le hizo deshacer un gol que ya estaba hecho, sin arquero, sin defensores en la línea, todo el arco a su merced. Después los racimos cayeron del parral, Uruguay gritó tres veces y Edinson Cavani alcanzó a Diego Forlán con 36 goles internacionales, a diez de Luis Suárez, pero los tres, que han jugado Mundiales juntos, suman la friolera de 118.

Brasil, que con Dunga remedaba la célebre canción de Julio Iglesias y se olvidaba de vivir, ahora, con Tite a la cabeza, juega a algo más parecido a lo que puede y por lo menos les gana a los ganables y golea a los goleables, como Bolivia.

¿La Selección y Bauza? Ni un sí ni un no, un presente común, la Selección en el purgatorio y el “Patón” en penitencia, forzado a refrescar las clases de convicciones. ¿No es decepcionante que se haya dejado llevar por los clamores mediáticos y llenado la cancha de delanteros perdidos en la blandura del colectivo y en sus propias blanduras?

El hombre quemó sus manuales, improvisó manuales ajenos, tampoco de los que dan garantías, porque el fútbol y las garantías se llevan pésimo, y así le fue.

La Selección jugó a nada, tuvo algunos rendimientos individuales pavorosos (¡Sergio Agüero! ¡Angel Di María! ¡Javier Mascherano!), por momentos fue bailada por Perú y dejó una deuda descomunal.

Es que si el martes contra Paraguay en Córdoba, otra vez con Lionel Messi viendo el partido por tevé, en Catalunya, la Selección suma tres, sacará una luz de siete puntos a Paraguay y entonces se diría que su mayor preocupación será recuperar un lugar entre los cuatro primeros.

Eso sí, esa cruzada tampoco implicará soplar y hacer botellas: en noviembre visitará a Brasil y recibirá a Colombia, y con el nivel que mostró en la noche del jueves, nadie puede asegurar que Argentina ya tenga un lugar asegurado en Rusia 2018. (Télam)

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