Decadencia
Los docentes de todos los niveles educativos tenemos, entre tantos otros deberes, el compromiso ético y moral de formar a nuestros alumnos con buenos ejemplos. Para ello es fundamental desarrollar una educación institucional basada en los valores, como firmes pilares que sostengan la formación individual y colectiva. Sin embargo, nuestros dirigentes políticos (que deberían ser los máximos referentes éticos) se encargan de boicotear nuestra labor. Es llamativa la cantidad de exabruptos que esos representantes tienen últimamente: la diputada nacional Elisa Carrió, agradeciendo a Dios la muerte de un adversario político; el ex secretario de Comercio de la Nación, Guillermo Moreno, instando al robo con códigos y sin violencia; nuestro ex gobernador, José Alperovich, destilando comentarios sexistas a una periodista, con absoluta normalidad. Hasta el propio Presidente de la Nación tuvo varios deslices verbales en privado y en público. La única explicación que ensayo es que entramos en una decadencia absoluta, que no es reciente pero que en estas actitudes de los políticos es más profunda. Será difícil encontrar soluciones a los problemas del país con esta mediocridad alarmante. Realmente, la labor docente en medio de este panorama es titánica. Es imperioso mirar más que nunca hacia adelante, aferrándonos a la esperanza de formar con los niños de hoy un futuro asentado nuevamente en los valores.
José Rafael Abdala
Vamos por allá
El reto a duelo que se prodigaban los caballeros para zanjar diversas cuestiones personales se iniciaba cuando uno de ellos arrojaba su guante y cuando el mismo era recogido por el retado. Traigo a memoria esta costumbre de antaño para recordar que el guante se arrojaba y se recogía entre caballeros de igual hidalguía o posición social. Hoy es difícil encontrar una situación similar, en especial cuando algunos lectores de este espacio arrojan un guante sin la hidalguía o acción caballeresca que corresponda. De todas maneras -y a modo de levantar figuradamente el guante- me permito manifestar que en octubre doblaré mi apuesta votando la reelección de Mauricio Macri; y lo haré no por él ni por sus desaguisados, sino simplemente por representar históricamente una bisagra en el devenir político/social/institucional de Argentina, que abra por fin el camino a una república democrática, dejando atrás y como punto de referencia (para nunca más repetir) ese movimiento todo terreno creado por un personaje que, desde 1943, cambió el libro de lectura “Mamá me mima” por “Evita me ama” y “Perón me quiere”; que el empleado público que no subía a los camiones para hacer palmas al General, al otro día quedaba cesante; cuando durante meses los relojes de la ciudad quedaron detenidos a las 20.25, para señalar la hora en que Evita (Eva Duarte de Perón) falleció, amén de obligatoriamente llevar una cinta negra en señal de luto; cuando los argentinos consumíamos azúcar negra, pan negro y guiso de lentejas, porque no se conseguía harina y era la legumbre más barata; se cocinaba con carbón, porque el kerosene era caro y escaso; muertos que aparecían en zanjas o desaparecidos en “Sierra Chica”; lingotes de oro de las bóvedas del Banco Central que terminaron en Suiza, España y en dádivas para mantener, durante 70 años, un 33% de pobres que les asegurase sus sucesivas reelecciones; etcétera. Las libertades se logran luego de largas y costosas batallas; de grandes sacrificios; de mirar el futuro lejano como lo hicieran hace 200 años los Padres de la Patria. El cortoplacismo es un espejismo. Los que pisamos la séptima década tenemos que comprender que debemos inmolarnos hoy, para que nuestros nietos vivan una Argentina en paz e igualdad en el mañana.
Luis Vides Almonacid
¿Graciosas o torpezas?
Debido a la carta publicada en esta sección el 20/04, referida a la tala de eucaliptus sobre fotos que me envió un vecino de la ciudad, un amigo que leyó la carta me informa que, debido a una “bicisenda” a inaugurar en la avenida Kirchner, están podando raíces de árboles sanos y fuertes, dejándolos sin raíces o, en el mejor de los casos, para poner en macetas haciendo bonsai forzados. Puede verse la cantidad de raíces cortadas y el daño a los añosos tarcos. ¿Qué tiene la Municipalidad contra los tarcos o jacarandás? ¿Cuántas graciosas torpezas soportará el arbolado tucumano? Creo que el tema amerita una intervención de la Defensoría del Pueblo, ya que la Municipalidad hace oídos sordos al clamor por el cuidado del arbolado. Dado que los árboles son importantes para la salud pública, creo que, aunque estén en campaña y con la urgente necesidad de inaugurar obras, las autoridades municipales no pueden tomar con ligereza el tema. Es urgente también que el Concejo Deliberante tome nota; sobre todo, los que pretendan ser electos el 9 de junio próximo.
René Carlos Roncedo
La seguridad de Catamarca
Para la Semana Santa nos fuimos con mi esposa a la vecina Provincia de Catamarca. El motivo de este viaje fue alejarnos, por un corto tiempo, de nuestra hipercontaminada San Miguel de Tucumán, para cambiar de aire ya que los ataques de asma que ella sufre se repetían con mayor frecuencia, haciendo más traumática su existencia, y el uso de fármacos para esa patología se repetían, generando un mayor riesgo para su salud. Al llegar a la capital de la provincia vecina comenzaron las gratas sorpresas: el aire es espectacular y su gente muy sociable, con una amabilidad que conmueve. Pero lo que más me llamó la atención fue ver a las mujeres llevando sus carteras y demás accesorios, con los celulares a la vista, caminando por el centro catamarqueño y las periferias, sin que nadie las molestase: sin motochorros, pungas, cuenteros (“cuentos del tío”), oportunistas, mangueros, adivinadores de la suerte, limpiavidrios en los semáforos o trapitos en las calles, etcétera, con presencia policial en lugares estratégicos y con una excelente tecnología comunicacional, dan el marco adecuado para frecuentar las calles, sin ningún riesgo de ser abordado por delincuentes. Cosa que en mi querido Tucumán “no” se puede hacer. Hace años que la seguridad en la provincia “está floja de papeles”: uno sale a la calle y no sabe si va a volver vivo a los hogares, ya no se ve a las familias en las veredas tomando mate; a las 21, los vecinos dejan de transitar sus calles y sus casas parecen una fortaleza de tantas rejas y alarmas y cámaras de seguridad que colocaron, por el temor de ser asaltados en cualquier modalidad delictiva. La gente lo único que quiere es vivir en paz, trabajando, estudiando, practicando deportes, transitando libremente por calles y avenidas sin ningún tipo de miedo o temor a perder la vida en cualquier lugar de la geografía tucumana. Es una vergüenza que el Gobierno provincial “nos tome el pelo” en sus eslóganes y afiches de campaña, queriendo reelecciones sin haber logrado darles tranquilidad a los habitantes en algo tan elemental y necesario que como son la justicia y la seguridad. Señor Gobernador; le sugiero, ya que viaja a Catamarca para ver cómo evoluciona el negocio de sus aceitunas, pregunte a las autoridades de esa provincia cómo hicieron más “vivibles”, seguras y dignas las vidas de los catamarqueños, y aplíquelo aquí sin gastar en asesores, funcionarios caros e incompetentes. Los tucumanos nos merecemos una provincia sin privilegios, más justa, solidaria y segura. Si gobierna en esa dirección, los índices de pobreza, marginalidad y seguridad bajarán como por arte de magia.
Luis Alberto Marcaida
Ex combatientes de Malvinas
He podido observar con asombro y signos de interrogación, cómo los soldados continentales y movilizados a puntos estratégicos del sur del país en la época de la guerra de Malvinas, hoy se hacen llamar “Ex Combatientes de Malvinas” y confunden a la población, que los ovaciona cuando desfilan o participan en actos relacionados con la gesta de Malvinas. Los respeto y sé del sacrificio que hicieron como soldados en cumplir órdenes y desplazarse a lugares inhóspitos de nuestra Patagonia. Pero esto no les da derecho a llamarse “Veteranos de Guerra de Malvinas (VGM)”. Por favor, llamemos a las cosas como son y digamos la verdad, que no es ofensa. ¿O acaso en vísperas de elecciones todo vale lo mismo? “Ex Combatiente de Malvinas” es todo el personal de oficiales, suboficiales y soldados conscriptos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad que hayan participado en las acciones bélicas llevadas a cabo en la jurisdicción del TOM (Teatro de Operaciones Malgvinas) y directamente en la jurisdicción del TOAS (Teatro de Operaciones del Atlántico Sur). Cabe aclarar que el personal que sólo permaneció en el territorio continental durante la guerra de 1982, no estuvo ni en el TOM ni en el TOAS, y para la legislación no es ex combatiente de Malvinas, aunque haya sido movilización y/o convocado al TOAS. La certificación de ex combatiente de Malvinas sólo puede ser emitida por el Estado Mayor de la Fuerza a la que perteneció cada combatiente y refrendada por el Ministerio de Defensa de la Nación. El verdadero VGM posee un certificado donde figura el nombre completo del causante, DNI, grado y unidad de la que participó en esa Guerra y dice que es considerado veterano de uerra por haber combatido en el TOAS. En 1993, el Congreso de la Nación (Ley 23.118), les entregó a sus VGM diploma y medalla. Soy un VGM identificado con defender la causa Malvinas. Solo quiero que se diga la verdad, que se cuente la verdadera historia y no traicionemos o empañemos el honor de nuestros héroes por apetencias políticas o personales. ¡Viva la Patria!.
Luis Alberto Quinteros
Suboficial Mayor VGM
Menos política y más deporte
Permítanme decirles que a las multitudes que vemos en la TV que transmiten distintas disciplinas deportivas, demuestran, en el orden mundial, que el fútbol es el emblema de los deportes. Pero hay un ayer y un hoy en cuanto a conocimiento, ya que si preguntamos, ya a los hinchas cómo formaron sus equipos favoritos el domingo pasado, de seguro que no lo sabrán. ¿Por qué? Porque los directores técnicos planifican para el próximo partido cómo formarán el ataque y qué defensor se adaptará para controlar a los atacantes rivales, y dan lugar al cambio con respecto a la formación de la fecha anterior, y así crean los sistemas a aplicar. En cambio, en mi época casi siempre cada partido se jugaba con el mismo equipo, porque la AFA dispuso entre 1950 y 1960 que los clubes, una vez iniciado el partido de 11 contra 11, no podrán hacer cambios por lesiones, expulsiones, etcétera: los jugadores suplentes debían estar, cuando sabían que no jugarían. Lo raro es que no se lesionaba nadie y quedaron en el recuerdo varias de esas formaciones, como la de Boca: Vaca, Marante y De Zorsi, Sosa, Lazatti y Pesia, Boyé, Curcuera, Sarlanga, Varela y Sánchez; o la delantera de River Plate: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau; o la delantera de Independiente que era la del Seleccionado argentino: Micheli, Checonato, Lacasia, Grillo y Cruz. Lamentablemente no los vimos jugar y esos jugadores, por edad, se alejaron de ese deporte. Sin embargo, a los partidos los escuchábamos por la radio, donde el relator los transmitía con tanta emoción que nos imaginábamos cómo se producía esa jugada que nos alegraba. Cuando tuvimos la TV, la prendíamos junto a la radio, pero lo que veíamos en directo nada ver con lo que decía el relator radical, pero agradecido por los años que nos hizo gozar. Sigamos prometiendo con la política, que el deporte siempre existirá.
Juan A. Barboza
Av. Independencia 122
San Miguel de Tucumán
Las valijas de la Legislatura
Resulta amplia la información que publica LA GACETA sobre el presunto hecho doloso de utilizar dineros públicos, conocidos como “gastos sociales”, por el importe de $ 600 millones que se les imputa a los 49 legisladores tucumanos en el período anterior, a su presidente (de la Legislatura), al actual Gobernador, y a una decena de funcionarios. Es información que lastima, porque suena a “tomada de pelo” leer que archivarían la causa. La denuncia penal, en aquel momento, impactó bochornosamente en todo el país, porque dio motivos para que nos tildaran de “tucumanos chorros”. Llama poderosamente la atención que ninguno de esos legisladores se haya presentado espontáneamente ante el juez de la causa, poniéndose a disposición y exigiendo ser investigado; por el contrario, todos “hicieron la plancha”, sin levantar olas, esperando este momento, esta noticia: que la causa pasaría al archivo y, borrón y cuenta nueva. Varios de ellos fueron reelectos en este período que termina, y los otros ya están postulados para el período que comienza. Y bueno, el pueblo, la sociedad, está condenada a no poder nadar contra la corriente, y a los viejos, a los “jubilados de la Plaza”, ávidos lectores de este diario, atragantados por la noticia, nos traen a la memoria la letra del tango cambalache: “todo es igual, nada es mejor, lo mismo un chorro que un legislador”... perdón, me equivoqué, quise decir “que un gran profesor”.
Ángel Ricardo Salguero



















