Calle 25 de Mayo
- Chalecos para motociclistas
Me parece bien toda medida destinada a tratar de combatir la delincuencia y, sobre todo, la referida a los llamados “motochorros”. No obstante, la imposición obligatoria del uso de chalecos a todos los motociclistas, sin distinción, con el pretexto de prevenir el accionar de los motochorros, es a todas luces ineficaz si tenemos en cuenta que esos moto chorros saldrán a circular vistiendo un chaleco obligatorio y, por ende, pasarán desapercibidos entre los cientos de motociclistas que circulan por las calles. Es indudable que a esos delincuentes no les cuesta nada ponerse un chaleco, así que la medida dispuesta obligando al uso de los chalecos, es ineficaz y molesta para los motociclistas inocentes, que necesitan del diario uso de sus motocicletas. Aclaro que no poseo una moto y que no me gusta ese tipo de vehículo, pero me pongo en lugar de los que sí lo usan.
Juan Carlos Lionti
- Andenes en 25 de Mayo al 100
Los “vecinos” que habitamos el edificio de 25 de Mayo y Mendoza observamos, preocupados, que se ha previsto una sola entrada para carga y descarga en la primera mitad de la calle 25 de Mayo al 100, entre San Martín y Mendoza). Ahí estacionan los camiones de dos importantes casas de venta de electrodomésticos y equipamientos para el hogar que tardan un buen tiempo en descargar sus productos, por lo que se desplazan ocupando casi media cuadra. Nuestro edificio carece de cochera. ¿Dónde estacionarán las ambulancias que llegan a salvar una vida? ¿Dónde estacionaremos para movilizar a los ancianos? Hemos observado además que, con mucho tino, en 25 de Mayo al 200 dejaron espacios, tanto para entrada a la cochera como para estacionar frente al hotel que funciona en esa calle. Y nos preguntamos: ¿tienen más valor los turistas, que los vecinos, la gran preocupación de las autoridades, según sus discursos? A esas autoridades las designamos para coadyuvar a la convivencia y para mejorar nuestra calidad de vida; pero a los de 25 de Mayo y Mendoza nos la están afectando sobremanera. Espero que esta carta, que representa la voz de muchas familias, permita que recapaciten y prevean un segundo espacio de estacionamiento que, a semejanza del hotel mencionado, esté frente al edificio.
María Elisa Darmanín
darmanin.mali@gmail.com
- ¿Seguiremos esperando?
Desde hace varias décadas, dos ciudades tucumanas sostienen una silenciosa y permanente competencia para erigirse como la principal urbe del sur provincial. Buscando un comienzo contemporáneo en el siglo pasado, quizás podría elegir los días en que el “califa” Nasif Estéfano surcaba las polvorientas rutas argentinas, poniendo en boca de todos el nombre de Concepción, la Perla del Sur. Un poco más acá, Social Monteros dejaba bien a nuestra ciudad (Monteros) como capital provincial del voley, mientras que Huirapuca (del otro lado) hacía lo mismo con el rugby local. No demos dejar al costado los duelos domingueros, a “hacha y tiza”, entre Ñuñorco y los “cuervos del sur”, cada uno con sus glorias locales señalando quién mandaba en el fútbol comarcano. Casi en el presente, el actual intendente, Roberto Sánchez, con sus destrezas automovilísticas, actualizaba la puja deportiva, devolviendo el eco del renombrado Monteros Voley Club. Todo esto, por supuesto, sin dejar de recordar a hombres y mujeres que, sin tanto predicamento mediático y no sólo en el campo deportivo, fueron forjando el prestigio de esta ciudad. Hoy en día seguimos mirándonos por “encima de la tapia”, pero ya en el ámbito político y sus obras públicas. Hasta hace poco, nuestra Terminal de Ómnibus les recordaba a nuestros vecinos sus carencias, lo que pasó a la historia con la reciente inauguración de su propia y moderna estación. A la vez, la remodelación de su plaza principal dejó muy atrás nuestro bello y paseo público. Para el final está la pregunta que todos los monterizos nos hacemos: ¿cambiará el orden entre los competidores, o tendremos que esperar cuatro años más?
Ricardo A. Rearte
Congreso 395
Monteros
- Más sobre la inseguridad
Este flagelo social que es la inseguridad significa la mayor aflicción de la población de Tucumán, agudizado por la falta de respuestas adecuadas del Estado, ya que sólo él tiene el monopolio de la fuerza y por el deber esencial de proteger a los ciudadanos. LA GACETA y otros medios de comunicación no sólo informan sobre el auge de la delincuencia y la criminalidad, sino que cronistas, periodistas y escritores comentan, critican y se hacen eco de la necesidad de la gente de tener más seguridad, en sus hogares, en las calles, en las escuelas y en todo el ámbito de vida social. Se ha escrito y criticado mucho, pero no se han conseguido respuestas efectivas y menos aún una política de Estado sobre el tema. Por ello creemos necesario que se implementen otras vías para que las fuerzas de seguridad puedan demostrar capacidad de respuesta adecuada y eficaz. Partimos de la base de que la delincuencia estudia, observa y diagrama su accionar para encontrar el lugar, el tiempo y la oportunidad para dar el golpe y preparar su huida. Es decir que la delincuencia hace “inteligencia”, cosa que ni la policía, ni las fuerzas de seguridad la hacen o la hacen mal. Ello lleva a la reflexión de quienes estudiaron este drama social, de que el combate contra la inseguridad no se hace únicamente con más efectivos policiales, más armamento, equipamiento, cámaras de seguridad. Es muy importante poseer los medios adecuados y modernos, entrenamiento en inteligencia y prevención como los mapas del delito que en Tucumán los hace LA GACETA, y tampoco es suficiente con reuniones de representantes de los tres poderes del Estado para formular una política de seguridad. Ya se vio la ineficacia de una Comisión de Seguimiento, donde se presentaron más de 15 iniciativas sin que haya prosperado ninguna de ellas. Es necesario recurrir a otros medios alternativos que puedan proveer los instrumentos para un mejor funcionamiento de la prevención policial y que consiste en involucrar a los organismos de la sociedad y los propios ciudadanos en el reclamo de mayor seguridad y protección. Nos referimos a la “Participación ciudadana” como medio de proveer a los organismos de Seguridad del Estado de las pautas y conocimiento de que ahora carecen. ¿De qué se trata? Sin ser una definición completa, puede decirse que es el involucramiento activo de los ciudadanos en los procesos de toma de decisiones públicas. Es una política de Estado con base en la democracia participativa. Es también una disciplina que estudia los problemas sociales, entre ellos el de la seguridad, y el modo en que el habitante pueda intervenir en las decisiones del poder político, ya sea de manera individual o a través de ONG, centros comunitarios, organizaciones barriales, centros vecinales y otras comunidades que crea el pueblo. En Tucumán, en el Ministerio de Seguridad existe la Secretaría de Participación Ciudadana que ha comenzado a funcionar y aún no ha desplegado toda su capacidad para que pueda ser conocida como un verdadero instrumento de participación al servicio de la seguridad y otras finalidades de bien público. Este sistema participativo ha tenido excelente resultados en países del norte de Europa, Australia y América que ha sistematizado la relación pueblo y Fuerzas de Seguridad como efectivo control de la seguridad y paz social. Para dar un ejemplo de lo que esta función de acercamiento, menciono la iniciativa de esta Secretaría que, junto con la Cámara Federal de Apelaciones de Tucumán, proveyó de urnas a los municipios que adhieran al programa a fin de ser repartidas en los lugares públicos y donde los ciudadanos, en forma anónima, puedan efectuar denuncias escritas sobre lugares y personas que delinquen o se preparan para ello, los lugares de venta de drogas, la trata de personas, los escondites de moto chorros, guaridas y aguantaderos y toda clase de delincuentes. La relevancia de estas denuncias es que pueden resultar importantes para la confección del mapa del delito, entre otras operaciones producto de la inteligencia que con ellas pueden hacerse. Lo importante es que el ciudadano pueda llegar a tener injerencia en las decisiones gubernamentales en forma directa, es decir como ejercicio de la democracia participativa. Hasta el momento se puso en marcha el sistema en los municipios de Alderetes y Tafí Viejo. Extraña, que en su informe ante el Poder Legislativo, el ministro de Seguridad no haya hecho mención al trabajo de la Secretaría de Participación Ciudadana de esa cartera, al menos según la crónica periodística. Esta repartición ha comenzado a trabajar con el sistema de urnas de denuncias anónimas, capacitación y reuniones vecinales; creemos que esa labor debe ser estimulada, y abarcar todo el territorio provincial con mayor visibilidad en los medios de comunicación. Es la única forma de recuperar la confianza de la población en la autoridad, y ya sabemos que sin ella toda política de seguridad es un fracaso seguro, como hasta ahora.
Benito Carlos Garzón
- Postulantes presidenciales
Asistimos a la posible formación de tres grandes grupos que competirán en octubre próximo: uno, dirigido por la ex presidenta; otro, cuya referencia es el reelecto gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti; y por último, el oficialista de Mauricio Macri. Los dos primeros de cuño peronista. El tercero reconoce su génesis en una variopinta coalición. El análisis de estos grupos me permite arriesgar un convencimiento: entre el primero y el segundo -si bien nacieron del totalitarismo que impuso Juan Domingo Perón-, al primero lo descarto por representar lo peor de esa casi fascista genética que lo invalida. El segundo, me ilusiona que con el paso de los años se convierta, verdaderamente, en un partido político de alternativa democrática y republicana. Eso sí, le costará sacudirse con fuerza y determinación su pasado, para hacer caer al olvido toda la herencia que carga, dado su origen, y así convertirse en esa opción electiva. Pero -hasta tanto suceda esa transformación kafkiana- no me queda otra alternativa que reincidir con los promotores de un cambio, que tan dificultosamente aún no logran conseguir. Estimo que si a otros les dimos 70 y pico de años, para obtener una constante de 33% de pobres, no me suena desacertado darle a este tercer grupo un período más, a modo de alcanzar un tiempo de sazón. Vencido el mismo y conforme sus resultados, insistiré con él o cambiaré de grupo, siempre con la esperanza de que el otro grupo haya completado su metamorfosis. Eso es lo bueno del juego democrático. El ciudadano es el que tiene el verdadero poder de elegir. No los planes sociales ni los “subsidios de ayuda”, que el ministro de Gobierno nos quiere hacer creer que son para paliar el hambre de un sector cuando -contradiciéndose- dice que las razones de tales “ayudas” son para afrontar problemas de salud (¿y el Ministerio de Salud Pública?); refacciones para adaptar una vivienda (¿y el Instituto de la Vivienda?); ayudas a jóvenes para que puedan acceder a su educación (¿y el ministerio gratuito de Educación?); entre otras urgencias (¿?) (ver pág. 2 de LA GACETA del 15/5). Todo dicho.
Luis Vides Almonacid
Las cartas para esta sección deben tener un máximo de 200 palabras, en caso contrario serán sintetizadas. Deberán ser entregadas en Mendoza 654 o en cualquiera de nuestras corresponsalías haciendo constar nombre y domicilio del remitente. El portador deberá concurrir con su documento de identidad. También podrán ser enviadas por e-mail a: cartasaldirector@lagaceta.com.ar, consignando domicilio real y N° de teléfono y de documento de identidad. LA GACETA se reserva el derecho de publicación.



















