CAPITALISMO INHUMANO
“El que tenga sus reales hace muy bien en cuidarlos, pero el que quiera aumentarlos que a la ley no se haga el sordo” (A. Yupanqui). Pero, sin embargo, hay quienes se hacen. Hace tres años (18/10/2016), la organización Oxfam decía: “Un 1% de la población tiene un patrimonio mayor que el resto del mundo”. Una obscenidad. Nos habituamos a ello. Craso error. Seguía con: “Vivimos en un mundo donde las reglas están hechas para los súper ricos. Hay súper ricos por la aplicación totalmente insuficiente a los grandes capitales y sus ganancias. Por las continuas transferencias de beneficios a paraísos fiscales. Se necesita un sistema económico que beneficie a todos. Sistema que debe impedir que las grandes compañías eludan su responsabilidad. Para crear un sistema tributario internacional justo, es necesario obligar a las empresas que informen, públicamente y por países, sobre los beneficios obtenidos y los impuestos pagados. Pregunto, ¿los ricos o súper ricos entran en la “descarada falsedad”?, y ¿en qué momento y lugar dan muestras de asco, vergüenza y culpa por su accionar? El capitalismo inhumano, rémora de un mundo mejor para todos y todas, usa y abusa de la libertad de prensa y de expresión. En este sentido, el Sumo Pontífice instó a los periodistas a evitar las noticias falsas, y a los medios a no perder el interés en las tragedias, incluso cuando ya no estén en los titulares. “Necesitamos periodistas que estén del lado de las víctimas, del lado de quienes son perseguidos, del lado de quienes están excluidos, desechados, discriminados” (LA GACETA, 19/5). Es tiempo de que el pueblo trabajador se ponga de pie, no ceda, no conceda, no se acostumbre, no se conforme. Pertenecemos a este mundo; tenemos derechos; merecemos vivir como criaturas humanas. Para que, de esta manera, los versos de A. N. Castro: “Para vivir como vive, mejor no morir de viejo”, sean una bella poesía y no una cruel y cruda realidad. “Nos hemos creído que el conformismo saciaría nuestra sed, y hemos terminado comiendo distracción, encierro y soledad”, J. Bergoglio, Papa (LA GACETA 8/5). Damnificado por el neoliberalismo y el accionar saqueador de los CEO “gobernantes”, que están dejando un país endeudado y en bancarrota (eso sí, sus empresas en franco crecimiento), seguiré con el populismo, tal como lo define el “mataburros” y no por interpretaciones subjetivas y antojadizas de analistas, intelectuales y los de a pie. El Mártir del Gólgota fue populista; de ahí su crucifixión. Ante la incertidumbre de un contrato social con ciudadanía responsable, anhelo que mi país, Argentina, sea pionero respecto de los requerimientos de la organización Oxfam. En cuanto a la riqueza, J. J. Rousseau escribía “que ningún ciudadano sea lo bastante opulento para poder comprar a otro, y ninguno lo bastante pobre para tenerse que vender”. “Pedes in terra ad sidera visus”.
Hugo Vallejo
Manuel Estrada 3.850
San Miguel de Tucumán
ESTACIONAMIENTO A LA IZQUIERDA
Hay todavía muchas calles en las que la gente estaciona sus vehículos tanto sobre la acera izquierda, como sobre la derecha. Esto ocurre, por ejemplo, en calle San Juan y sus paralelas, entre avenida América y avenida Colón. Lo mismo se repite en Yerba Buena, en las calles como Salas y Valdés o Fermín Cariola, en las cuales, en determinados horarios -especialmente de entrada y salida de colegios-, los autos estacionados sobre ambas aceras no permiten la circulación doble mano. Dado el caudal de tráfico, que es cada vez mayor, las autoridades municipales deberían comenzar a controlar y evitar estas situaciones.
Federico García Hamilton
fghamilton@sakkanasrl.com.ar
CAMINO DEL PERÚ
La ruta provincial N° 315, conocida como el Camino del Perú, desde la Curva de Los Vega, pasando por Villa Carmela y desembocando en Tafí Viejo, es un peligro en términos generales. Automovilistas y motociclistas , transeúntes y propietarios de domicilios sobre la ruta mencionada están expuestos a sufrir un accidente. La precaria y casi inexistente señalización, la falta de semáforos, el mantenimiento de la ruta, sumado al irresponsable manejo de aquellos que circulan por la zona, es una constante. Agotado el proyecto de la creación de una autovía que proponían los intendentes de Yerba Buena y Tafí Viejo, que garantizaba terminar con las falencias ya expuestas, creo que se debe buscar de manera urgente una salida alternativa. Veo conveniente proponer la eliminación de la denominación ruta 315 e insistir con la creación de una gran avenida. Esta propuesta trae algunas condiciones que mejorarán la seguridad en cuanto a diversos puntos; la velocidad de los vehículos tendrá que disminuir obligadamente, respetando los límites asignados menores a los de una ruta; el crecimiento comercial tendrá un auge, ya que no es lo mismo estar a la vera de una ruta que al alcance de una avenida; la seguridad de los transeúntes de a pie -podrán contar con semáforos y sendas peatonales obligatorias-; la creación de rotondas para disminuir la carrera constante del flujo vehicular, permitirá, también, acceder a las entradas de las barriadas más grandes de ambos lados, con la señalización correspondiente, y muchas cosas más. Espero que mi sugerencia sea tenida en cuenta, ya que hace algunos años decidí radicarme en la zona apostando a diversos factores como el maravilloso clima del pedemonte, los espacios naturales en contraste con la gran ciudad, el crecimiento urbanístico de los últimos años. Lejos de depender del financiamiento del gobierno nacional, creo que este proyecto beneficioso puede estar en la voluntad política provincial y municipal de los referentes que gobiernan.
Williams Fanlo
willyucr@gmail.com
EL CAJÓN DE LUSTRAR
A comienzos de los años ‘60, procedente de Catamarca, con sólo 12 años de edad, llegó a Tucumán mi vecino, A., cuyo nombre me reservo por razones de fuerza mayor. Vino de la mano de su madre que no podía contenerlo en casa, pues se veía desbordada por su inquietud y sus travesuras. Por lo que lo entregó en custodia en una casa de pensión, con el solo objetivo de que estudie y “sea algo” en la vida. Apenas conoció las obligaciones que representaba estar en ese lugar, A. salió a trabajar. Tomó un cajón de lustrar que le obsequiaron y comenzó a ganarse la vida y el pan en las calles del centro y en la Plaza Independencia, durante seis largos meses, al cabo de los cuales, comenzó a asistir a la escuela secundaria, la cual concluyó. Ya casi terminando su adolescencia, el otrora niño solitario ingresó a la Universidad Nacional de Tucumán, donde se recibió de ingeniero. Con el paso del tiempo llegó a ser un destacado funcionario público y conductor de algunas empresas privadas. En tanto, llegaban sus hijos (11), todos ellos actualmente profesionales gracias al apoyo económico y espiritual de su padre. Hoy, A. ya está jubilado, vive en el anonimato y es sólo conocido por sus familiares y amigos. Pero su epopeya merece ser conocida, ya que es un ejemplo de cómo se puede emerger de la mayor pobreza posible, hasta alcanzar una dignidad admirable. El gran protagonista de esta historia hoy vive humildemente y satisfecho por lo realizado en su vida, especialmente por su mayor logro: el haber apostado todo su esfuerzo a la educación de sus hijos y haber triunfado. Actualmente, en un pequeño cuarto de su casa, reposa su lejana y primera herramienta. La que lo motivó y lo invitó a conquistar el mundo desde el final de su infancia: su cajón de lustrar. Impecable, bien cuidado, amado como una mascota, su compañero de tantas soledades y esfuerzos luce como nuevo, cual si fuera el más importante objeto de un museo.
Daniel Chávez
chavezdaniel04@gmail.com
POLÍTICO CABULERO
¡Qué bueno! Tenemos en nuestra provincia de Tucumán, para variar y seguir dando la nota resonante, un político “cabulero”. Y sí, si no entra como candidato por Manzur, lo hará por Alperovich, o ¿no? Tal lo supone un reconocido diputado por Tucumán (LA GACETA 21/5). Ahora, ¿qué nos queda a los tucumanos por ver y vivir? Los acoples a miles, 77 o más partidos políticos, 1.959 votos. Ni juntando los candidatos de tres países europeos (Alemania, Francia e Italia) llegan estos a igualar a los tucumanos. Córdoba, en su última elección, hace pocos días, llevó a 2 millones de votantes a elegir entre los 12 partidos que se anotaron. Nosotros, los tucumanos, con 1,593 millón de habitantes (no sé cuántos están en condiciones de votar) debemos elegir entre 77 partidos y 18.000 postulantes, para 343 puestos políticos (gobernador, vice, legisladores, intendentes, concejales). ¡Qué tal nosotros!
Juana M. Farías
fariasjuana044@gmail.com
Parque El Provincial
En las veredas del parque El Provincial, con muy buen criterio se han instalado mosaicos pododáctiles para orientación de los no videntes. Ocurre que, en algunos lugares, la senda de mosaicos pasa muy cerca de Árboles con ramas bajas o troncos inclinados (caso Buenos Aires casi esquina Alsina), lo que significa un gran peligro para aquellos privados de la visión que circulan confiados en la información que reciben a través de sus pies y que, obviamente, no pueden advertir el peligro que los acecha más arriba. Urge la poda de los árboles para solucionar esta situación.
José Luis Santiago Conterno
jlconterno@hotmail.com
Si se puede evitar, no es un accidente de tránsito
La vida de mi hermano se apagó el sábado a la noche. Carlos Pujol tenía 50 años. Era el papá de ocho hijos y abuelo de dos nietos. Viajaba a las Termas feliz. Iba a ser un fin de semana de disfrute. Pero nunca llegó. Una llamada nos trajo la peor noticia. Nos advertían que Carlos había sido víctima de un accidente de tránsito. Después de haber estado en el lugar donde ocurrió el choque y de haber escuchado los testimonios, nos preguntamos: ¿fue realmente un accidente? Accidente es algo que no se puede evitar; la lluvia que hace que el vehículo se salga del camino o que reviente un neumático. Pero no me parece justo llamar “accidente de tránsito” a las consecuencias de la desidia del Estado, quien es responsable de que los ciudadanos circulemos por rutas seguras, bien mantenidas y señalizadas. En la ruta provincial 308, a dos kilómetros de Graneros, una camioneta chocó contra el auto en el que Carlos iba como acompañante. El lugar no tiene ninguna medida de seguridad: no hay iluminación y mucho menos señalización. Ni siquiera hay banquina. Creemos que eso fue determinante en la vida de mi hermano. Con una señalización adecuada en esa peligrosa curva, seguramente hoy no lo estaríamos llorando. Me pregunto si la vida de mi hermano cuesta un litro de pintura. O dos carteles. No me digan que fue “víctima de un accidente de tránsito”. Si se pudo evitar, no es un accidente.
Janet Pujol
jeannette.gabestetica@gmail.com



















