EL MÉDICO QUE PERDIÓ EL TREN (I)
Conmovedora es la cita del lector Guillermo Corbalán Costilla en la carta del 06/12, “El médico que perdió el tren”, sobre el médico rural Laureano Esteban Maradona, ese abnegado profesional argentino, un verdadero Quijote de carne y hueso, a diferencia -si cabe- de aquel que en su rica imaginación idealizara Cervantes. Mis felicitaciones, si se me permite, al referido lector. Ese “médico que perdió el tren”, personalidad íntegra, de espíritu desinteresado y generoso, es digno de resalto en estos tiempos de crisis de valores y escasos reconocimientos. Sobre esto, estimo, debieran las autoridades abocarse con ahínco y sin dilaciones, al rescate de tan altas cualidades para conocimiento de la sociedad y para los tiempos por venir. Rescatar a quienes, en el sano ejercicio de su profesión, humanizando la medicina, además de una silenciosa práctica de la solidaridad, hicieron patria contribuyendo y ayudando a sanar enfermos. En efecto, en la localidad formoseña de Estanislao del Campo es popular la devoción con que se evoca la estadía de este intelectual médico y la sentida nostalgia y respeto que inspira la mención de su nombre asociado a esa anécdota enternecedora y graciosa de que, por haber perdido el tren después de atender a una parturienta, se quedó a vivir allí, respondiendo al clamor de los pobladores que precisaban de un médico en tan inhóspita geografía. Al respecto, es inquietante saber cuántos silenciosos Maradona -César Milstein, Luis Federico Leloir, Bernardo Houssay, René Favaloro- habrá dispersos a lo largo y ancho de nuestro territorio, aportando a la preservación de la salud, hechos de grandeza sustentada en el estudio y la investigación. Permítaseme, por caso, el interrogante de saber si habrán reparado los integrantes de los organismos públicos con poder de decisión en la idea de imponer el nombre del doctor Maradona a alguna calle, o a un paseo público o a una plaza (corríjaseme si ya se ha hecho) para honrar la memoria de tan ilustre y destacado compatriota..
Enrique Imperio
Blas Parera 274
San Miguel de Tucumán
EL MÉDICO QUE PERDIÓ EL TREN (II)
Muchas gracias Sr. Guillermo Corbalán Costilla. Extraordinario su relato en su carta en LA GACETA del 06/12, el gran homenaje al Dr. Laureano Esteban Maradona, gran profesional médico que hizo gala de su humildad y dedicación de su vida a servir desinteresadamente a quienes más lo necesitaban y sobre todo lo que lo dignifica como ser humano. Todos los argentinos, cada uno en su ocupación, debemos seguir su ejemplo de patriotismo y dignidad humana. Así como esta gran persona “perdió el tren”, todos los argentinos lo hemos perdido y debemos encontrarlo nuevamente para reconstruir la patria grande que todos añoramos y precisamos.
Federico Yurcovich
chachoyur@gmail.com
APOLOGÍA DEL RUGBY
Estoy en desacuerdo con las críticas vertidas el martes 02/12. El rugby es un deporte rico en enseñanzas: respeto, solidaridad, educación, aguante, calma, paciencia y sobre todo nos transmite la humildad en el triunfo y la hidalguía en la derrota deportiva, como así también que el rival de turno es un rival efímero deportivo y nada más, con el cual, con el encuentro finalizado, se disfruta del tercer tiempo y se dialoga con todos los integrantes del equipo opositor, árbitros incluidos. Entonces, rememorar y comparar lo sucedido en Villa Gesell en enero es opositor de su parte porque fue protagonizado por un grupo de inadaptados, ex jugadores de rugby, los cuales por practicar nuestra actividad y pertenecer a una institución totalmente desconocida deportivamente se creían dueños de la vida del prójimo. Eso no tiene relación alguna con los jugadores de Los Pumas, que sí, se equivocaron, reconocieron sus errores, se disculparon y pidieron perdón. No mataron a nadie. El rugby no es deporte elitista y si en alguna época lo fue todo está cambiando; cada año se incluye más y más gente de ambos sexos y no importa de dónde provengan, de su condición socioeconómica y menos su color de piel, tal como lo pronunció el presidente de la Unión de Rugby de Tucumán, Marcelo Corbalán Costilla, como así como también ex jugadores y ex Pumas. En cuanto al homenaje por el fallecimiento de un digno y brillante futbolista, sí, se cometió un error. Ahora yo pregunto: ¿no se pudieron equivocar ? ¿O acaso no conocen lo que significa para los jugadores representantes de nuestra Argentina la preparación, la concentración, la adrenalina que corre por todo el cuerpo y se siente hasta en el corazón con la mente totalmente imbuida frente al partido contra los All Blacks? Salir al campo de juego con un simple brazalete negro en homenaje al jugador extinto no fue suficiente, es verdad. ¿Pero lo fue lo de la Casa Rosada con lo acontecido, que superó nuestras fronteras y se comentó en el mundo como da vergüenza nacional? De ese homenaje debería haberse hecho cargo la dirigencia de la UAR y haber puesto en conocimiento de los jugadores de ambos equipos, integrantes del staff y hasta de los señores árbitros, por protocolo. Con respecto a los comentarios discriminatorios de los jugadores involucrados, fueron fruto de una inmadurez propia de la edad que entonces tenían y ahora son severamente castigados por sus términos, cuando en otra época también fuimos testigos de los conceptos vertidos por una señora que tenía gran responsabilidad en la provincia y también en los primeros niveles legislativos nacionales y de esto fue hace 9 años, cuando trató de manera humillante y ofensiva a un señor que había perdido sus pertenencias por la inundación. ¿La Investigaron, la suspendieron en sus funciones en ese entonces o la juzgaron sus pares políticos? No. Se llamaron a silencio y nada más. Los que sabemos qué significa trabajar en una institución de rugby tenemos plena confianza en que no volverá a ocurrir tamaño agravio. No hay daño al rugby y menos a sus instituciones. El rugby es una escuela de vida; estoy agradecido de Dios, de mis padres, de mis hijos y de los que me enseñaron a jugarlo y disfrutarlo por siempre en mis íntimos sentimientos.
Luis Alfonso Ousset Álvarez
San Martín 980
San Miguel de Tucumán
NI VÍCTIMAS NI VECTORES
Me adhiero profundamente a las expresiones del doctor Luis Aguinaga en su “pareceres” del 01/12. Como médico ya retirado, padre y tío de médicos, me emocionó hasta las lágrimas su detallada descripción de la exposición de todo el personal de la salud en la atención de las personas afectadas por esta pandemia. Sobrecargados, sin los límites ni la protección adecuada, arriesgando sus vidas y las de sus familias, con la incertidumbre de que aún no sabemos con certeza cuándo terminará ni si podemos asegurarnos definitivamente su erradicación mediante la esperanzadora vacunas.
Miguel Ángel Sáez
Muñecas 616 4° C
San Miguel de Tucumán
RUTA 327: TODA POCEADA
Pongo en conocimiento de las autoridades de Vialidad provincial del mal estado del trazado de la ruta 327 que comunica las localidades de Estación Aráoz con Viclos a lo largo de sus 15 kilómetros. Fue trazada y ejecutada en 1980; también se la asfaltó pero desde esa fecha hasta la actualidad ha tenido nulo mantenimiento, de modo que lleva años muy poceada. Los vehículos en general y los ómnibus de la empresa que realiza el recorrido para esa zona se ven obligados a circular por la banquina. Espero que en algún momento la autoridades brinden una solución.
Andrés Valdez
Entre Ríos 1.214
San Miguel de Tucumán





















