INUNDACIONES
A los contribuyentes de San Miguel de Tucumán no nos queda otra opción más que resignarnos a vivir en la inmundicia y en la insalubridad. El intendente, su gabinete, y los concejales nos han dado muestras sobradas de su desinterés por cumplir y hacer cumplir las normas mínimas para que en la sociedad del presente se garantice lo que los romanos tenían por bien supremo: “la Salud del pueblo”. Carece el municipio de una correcta política de recolección de residuos. Tenemos la vergüenza de ser la única capital provincial del NOA que recibe a los visitantes con un chiquero en todos los accesos. Podrían armarse tomos con los trámites hechos por vecinos pidiendo la clausura y el traslado de predios que fomentan la endemia del dengue. Desde la lamentable y peligrosa tormenta del 28 de diciembre hoy continúan en nuestro barrio y en gran parte de la ciudad los manchones de barro y los desagües trancados; mientras estos funcionarios brindan por el año nuevo. Menos esperanza nos queda a los vecinos de Villa 9 de Julio de que tomen de una vez por todas la decisión de retirar las barricadas del ferrocarril en desuso que permite los continuos daños materiales que les hacen a nuestros hogares las tormentas estivales. El edificio más alto del barrio es la Legislatura que por suerte no se inunda.
Pedro Ottonello
dontantinito@gmail.com
BARRIO JUDICIAL
Hace algún tiempo se entubó un canal, que rodea al Barrio Judicial D. Vélez Sarfield, por el que corrían aguas pluviales y cloacales. Tal obra contó con el beneplácito del vecindario ya que hasta entonces era una cloaca a cielo abierto. Sin embargo, dicha obra ha resultado un fracaso, ha sido mal ejecutada. Es que las últimas lluvias (no sólo la del 28 de diciembre) han causado al barrio situaciones catastróficas; pues el agua que no es absorbida por el canal, inunda a las casas del vecindario, a una más a otras menos, causando destrozos y en muchos casos daños irreparables. Por tal motivo, solicito a las autoridades que se contemple corregir o construir una obra de canalización en la que se apliquen conocimientos técnicos adecuados y, en forma consciente, se dé una solución a los problemas de inundación de este barrio y de otros aledaños.
Amalia Antoni
Pasaje Núñez de Balboa 1.856
Barrio Judicial
San Miguel de Tucumán
ABORTO
Alea jacta est, la suerte ya está echada, ya hay licencia para matar y encima te pagarán. Es la más aberrante noticia que nos deja el 2020, dónde nos atacaron todas las plagas. No aprendimos nada, lo seguimos insultando a Dios y tenemos el descaro de pedirle por la salud y la vida de nuestros seres queridos, y por otro lado descuartizamos a un niño por nacer, donde se involucran ginecólogos, parteras, anestesistas, enfermeras y todo el personal de salud, que a diario exponen sus vidas para salvar vidas. ¿Qué es esto Señor? Esa fecha por siempre la recordaremos cómo el día de la crucifixión y muerte del derecho a la vida de los no nacidos, es y será el día más triste y de profundo dolor, invadidos por la impotencia ante el poder de las fuerzas del mal, la tibieza de los obsecuentes, cobardes, doblegados por una obediencia debida hipócrita, complotados para arrancarles violentamente la vida a miles de niños inocentes. Para los que se llenan la boca de Perón, Evita dijo: “El vientre de la mujer es la cuna sagrada, donde se genera la vida”. Otro dijo: “Ojalá los hijos nunca pidan una ley para matar a los padres no deseados”.
Francisco Amable Díaz
franciscoamablediaz@gmail.com
NADA
¿Qué es la nada? Nada, se supone que es algo totalmente vacío de contenido. No es así. La nada, es nada y por lo tanto nada sucede. ¿Pasa algo? ¡Nada! ¿Hay algo de inflación? ¡Nada! ¿Suben los precios? ¡Nada! Y esto, ¿es bueno o malo? Todo es según se mire. Es bueno si lo observamos desde el punto de vista de la criminalidad, pero malo si es desde la acción. Cuando preguntamos a un político, electo o no, ¿Qué pasa? Sabemos la respuesta: “Nada”, y son los campeones de la nada. Ellos están para mantener la tradición y costumbres, no hacer “niente” dicen en italiano. Es una cosa que hay que respetar a “raja tabla”. Al ingresar a un cargo público se debe jurar que nada se hará. “Si así no lo hiciereis, serás proscripto”. Además si otro lo hace, “¡qué te calentai!”, se dice en dialecto cordobés. Y así vamos. Llevamos adelante las banderas y pancartas que dicen “Nada”. Pero ciertos personajes lo aplican más que bien. “Nada por aquí, nada por allá y lo que estaba, no está más”. Se practica mejor si es con dinero de otros. Y ¿qué es eso? ¡Nada! Entonces, “No pasa nananiga” dicen en el tablón. Vamos y venimos de la nada, entonces ¿de qué se quejan algunos?
Sabrina Emilia Campbell
“PEQUEÑO OLVIDO”
Todo parecía que estaba listo luego de haberse sorteado varias situaciones pocos agradables, entre las que se puede mencionar largas esperas, miradas de indiferencia, y el pedido de test rápido del que nos anoticiamos un día previo. No obstante esto, y entendiéndose que para vivir a veces debemos aceptar que la vida es injusta, mi padre, ya un hombre de 71 años, se preparó para la cirugía que le permitiría recuperar, no sólo la movilidad de su hombro, sino también la posibilidad de poder seguir realizando su trabajo de jardinería con el que puede acceder a un ingreso extra a su jubilación, pero también continuar sintiéndose útil y activo. Las recomendaciones fueron claras “sólo ocho horas de ayuno y únicamente la pastilla de la presión”, ayuno que se extendía, considerando las horas de sueño, y que la cirugía estaría programada para el mediodía. Sumado a esto, estuvieron los gastos de traslado, la organización laboral, la ansiedad, y el cansancio de un sinuoso camino para lograr llegar a este día. Con todo este combo ¡al fin! Pudo ingresar al quirófano del sanatorio, una de las tantas instituciones que debe prestar servicio a los beneficiarios de PAMI, y del cual salió inmediatamente sin haberse logrado la meta porque “un pequeño olvido”, de no sabemos quién, no advirtió que tendría que haber dejado de tomar aspirina quince días previo a la cirugía. Hoy agradecemos que no se concretara porque podríamos haber corrido el riesgo de haber perdido a mi padre por una negligencia, pero también nos invaden muchas emociones ligadas a la bronca y al dolor al considerar que las instituciones que deben estar preparadas y contar con personal idóneo para “alojar” a las personas mayores se encuentran incapacitadas para dar brindar un servicio de cuidado real a este grupo etario como lo son los adultos mayores y ancianos. Las elecciones del tipo a qué o quién cuidar, cómo, cuándo, con que intensidad presuponen valores como la Justicia, la igualdad, la equidad, la tolerancia, la honestidad. Valores ausentes en muchas de las instituciones que dan cuenta del debilitamiento de las funciones estatales del cuidado. Una vez más gracias a este diario por brindar este espacio, una forma de tramitar el dolor.
María Jimena Sánchez
2021
Arribando al nuevo año me recorre un estremecimiento de pensar en el calendario cuyas hojas cayeron agónicamente, en los momentos vividos, pienso en la gente que partió a su destino final. Y no es para menos. Fueron días de preocupación, de angustia, de sentires contradictorios tocando las fibras mas intimas. Vi pasar un vagón de ilusiones de personas que no llegaron a la meta propuesta. Advertí las lágrimas de quienes perdieron a sus seres queridos y me conmoví por tanto dolor y por las forzadas ausencias que nos privaron de manifestar a tiempo emociones y sentimientos. Porque además, confinados por el distanciamiento físico caminamos por la cuerda floja, por el temor de no alcanzar el nuevo año y por la incertidumbre. Hoy , no obstante, al hacer el balance me considero una persona afortunada y doy gracias a Dios ante la realidad donde salí a flote en el mar tumultuoso de la covid-19 en donde tantas vidas valiosas sucumbieron marchándose cuando podían dar tanto todavía. Me duele la muerte en lo más profundo cuando arrebata los sueños, me duele el dolor ajeno que amortigua y deprime. Pero hay algo nuevo que sacude el camino y es la vacuna, antorcha iluminando este oscuro túnel por donde atravesamos. Nos queda el legado de la conciencia esclarecida en tanta batalla, la de la existencia del prójimo, porque más allá de los padecimientos propios y ajenos surge victoriosa la esperanza de un mundo mejor. Brindo por familiares cercanos y distantes, por amigos y los que no lo son, por conocidos y desconocidos. Brindo por la hermandad de los pueblos y por la paz. ¡Bienvenido 2021! ¡Felicidades!
Nelly Benavente
nellybenavente0@gmail.com
LA ESCUELA QUE VIENE
Hemos finalizado un año que sacudió de lleno a todas las esferas de nuestra organización política y social y el sistema educativo debió reorganizarse a fin de garantizar el derecho a la Educación. Sin embargo, hoy tenemos una vacuna la cual abre la posibilidad de que las actividades presenciales puedan retomarse por lo que, de alguna manera, es posible ya pensar en clases presenciales para el 2021, vale preguntarse: ¿cómo será la Escuela que se viene? Me atrevo a postular dos miradas, pero anticipo que defiendo la segunda. En primer lugar, estarán los que adoptaron esa lógica “bancaria” en términos de Freire, donde al alumno/a solo se le asignan tareas -luego de una clase meramente expositiva-, que deben cumplir y entregar al docente, quien emite una devolución/calificación, este circuito histórico me hace ruido y no quiero pensar en que esta enseñanza vuelva a “ganar el terreno”. Por otro lado, y desde una mirada mucho más esperanzadora, imagino una escuela que recupere el valor del encuentro, el valor de estar con otros y otras en esta construcción subjetiva, no solo de saberes sino también de valores y sentires que, como todos hemos aprendido en este año, solo la escuela lo puede lograr. No voy a caer en falsas generalizaciones, no es posible, pero si es necesario reconocer que hubo muchas prácticas innovadoras y con un fuerte componente pedagógico/afectivo que dan cuenta de que otra educación es posible. Entonces, lo urgente es pensar en qué va a pasar con el aula y no me refiero en tanto a espacio físico, sino como espacio dador de sentidos, de símbolos y relaciones. ¿Qué lugar van a ocupar las TICs en nuestras aulas?, ¿cómo sostenemos este vínculo escuela, familia y comunidad? Retomo las palabras de Quiros (2020): “No es volver para recuperar el tiempo perdido”, es volver para resignificar el tiempo vivido y percibido, un tiempo que nos ha atravesado, y mucho, a todos y todas. No volvemos para recuperar los contenidos y aprendizajes no logrados. Lo que deberíamos recuperar es algo que hemos perdido en este tiempo de aislamiento, es, en primer lugar, el tiempo del recreo, del encuentro, de la celebración de estar juntos, de la vida que crece en la escuela”. Todos necesitamos de la escuela, su patio, sus aulas, sus olores y sus ritos. Los niños y las niñas necesitan de sus pares, al igual que los adolescentes y jóvenes. Los docentes también necesitan de sus colegas, de sus directivos, del personal auxiliar. Y sí, todos necesitamos la escuela. También vale preguntarse, ¿qué va a pasar con los contenidos? Recordemos que la escuela, en tanto representante de la cultura, asume y trasmite conocimientos que la sociedad considera como necesarios y válidos que poseen cierta legitimidad en constante transformación. Hay que recuperar el tiempo vivido y darle un nuevo sentido, un sentido pedagógico, que se habiliten espacios de escucha atenta y reflexiva de lo que pasó, de lo que cada uno atravesó según sus diferentes realidades, de cómo fue abordado este tiempo en sus hogares, de los niveles de decisiones políticas, de las fuertes desigualdades sociales, de la brecha digital, etc. Es una valiosa oportunidad para generar nuevos aprendizajes. Finalmente, y como me pasa siempre, me quedo con muchas ideas en el tintero y también con la convicción de que ante la adversidad es posible crecer y reinventarse. La tarea que se viene es ardua, mucho más que la del 2020, incluye mayor compromiso por parte de la gestión, de los y las docentes, de los y las estudiantes y también de sus familias. Ante la incertidumbre, sembremos una pedagogía de la esperanza, pero no vacía sino acompañada de acción, de reflexión, de trabajo arduo y comprometido en construir la escuela que se viene, más justa, inclusiva y democrática.
Simón Robles
roblesasd@gmail.com



















