ESQUINA, UN PUEBLO OLVIDADO
El pueblo de Esquina, Leales, ha sido privado del servicio público esencial de pasajeros. La empresa El Simoqueño y/o Rutas del Sur, ha decidido, unilateralmente, no ingresar más al pueblo, dejando sin servicio de colectivos a todos sus pobladores. Bastaría para sanear esta deficiencia en pandemia, con cuatro servicios diarios, pero no abandonar a los usuarios a su suerte. El transporte público de pasajeros es fuertemente subsidiado por el Estado.
Juan Carlos Romero
juancarlosromeroabadie@gmail.com
CEMENTERIO DEL NORTE
Quiero hacer pública la experiencia vivida, junto a mi familia, el sábado que autorizaron el ingreso al cementerio, después de la prohibición. Cuando llegamos al mausoleo de la familia nos dimos con la desagradable sorpresa que había sido saqueado. Se robaron las mallas metálicas que protegían los vitrales franceses, con imágenes religiosas que ocupaban la pared este y norte (en esta última rompieron el vitral). Solo se salvó la pared oeste y los vitrales oeste y este. Con el dolor y la indignación del momento nos dirigimos a la administración en busca del director. Un señor explicó que, al cierre del cementerio, queda solo a cargo del sector de ingreso. Agregó que tras del cementerio existe una villa de emergencia, desde donde saltan la tapia ingresando a robar, porque saben que no hay rondín. Nos aconsejó volver el lunes a hablar con el director y/o poner denuncia policial. Consideramos que ambas cosas eran inútiles, y no lo hicimos. Tampoco reparamos los destrozos, porque creemos que volvería a ocurrir lo mismo. Años atrás nos robaron las placas, la rejilla de ventilación y las barandas de la escalera, todas las cuales eran de bronce, ya que se trata de un mausoleo reliquia del año 30.
Teresa Inés Marchetti
teremarchetti@hotmail.com
FERROCARRILES
Respondiendo a las cartas de los lectores Acosta y Risso, les aclaro que hoy es literalmente imposible pensar en reflotar los ferrocarriles. Es una historia de más tres décadas consumada por un pintoresco presidente dos veces elegido por un pueblo obnubilado por su promesa de no defraudarlos, que aplaudió fervorosamente tal decisión que sólo benefició a sus allegados. Un dirigente gremial ferroviario, hoy condenado por asesinato, se quedó con un ramal completo mientras desaparecían pueblos enteros que habían nacido y crecido al amparo del ferrocarril. Fue tal el plan de destrucción que hasta se tomaron las ilusiones de un pueblo como Tafí Viejo para satisfacer sus ambiciones políticas haciendo circular un tren que sabían iba a ser por única vez. ¿A ningún taficeño que en vez de venas lleva una vía en su cuerpo, le llamó la atención que ese tren se tome mas de dos horas para recorrer el trayecto de Tucumán a Tafí Viejo? Claro, prefirieron creer que el lento avance se debía a la multitud que aclamaba su paso y no al pésimo estado de las vías. Ya nada queda de aquel glorioso ferrocarril, ni las estaciones que fueron vandalizadas o usurpadas, ni los puentes, ni siquiera las vías y durmientes . Ni hablar del ramal Tucumán–La Cocha, que un jefe de Gabinete informó alegremente que había sido reparado en su totalidad a un costo de ocho millones de dólares. El servicio ferroviario es un sistema cuya gestión lleva muchos años. Si queremos reflotarlo hoy en toda su extensión, como lo conocimos, harían falta ingentes capitales de orden mundial. Personalmente tengo mis dudas de que alguien quiera invertir en un país cuyo himno dogmático postula combatir el capital.
Manuel Caro
manuelcaro707@gmail.com

















