A las puertas del inicio del torneo Apertura 2026, la Liga Profesional de Fútbol (LPF) decidió patear el tablero estético. Con el objetivo de refrescar su imagen institucional, las autoridades develaron un nuevo escudo que busca, según el discurso oficial, estrechar el vínculo emocional con los seguidores del fútbol argentino.
La nueva insignia rompe con la estética anterior para dar lugar a una silueta minimalista: la figura de un hincha agitando una bandera. Desde la organización explicaron que la intención fue sintetizar los conceptos de "unidad, pasión y orgullo nacional". El proyecto fue el resultado de un semestre de trabajo conjunto entre los departamentos de diseño de la AFA y la LPF, quienes buscaron plasmar la "esencia religiosa" que rodea a nuestra disciplina.
A pesar del esfuerzo por dotar al mensaje de una carga emotiva y nostálgica, la recepción en el mundo virtual estuvo lejos de ser la esperada. Apenas minutos después de la publicación, las redes sociales (especialmente X e Instagram) se inundaron de comentarios negativos.
El foco de la bronca no solo se centró en la estética del logo, sino que funcionó como un disparador para reflotar cuestionamientos hacia la gestión de Claudio "Chiqui" Tapia. Los usuarios criticaron la desconexión entre la "modernización visual" y las problemáticas estructurales que atraviesa la organización del campeonato.
Así, la temporada 2026 arranca con una nueva cara, pero con el mismo clima de tensión entre las oficinas de la calle Viamonte y el termómetro de las tribunas virtuales.