En medio de una fuerte caída del presupuesto en Ciencia y Tecnología —que, según el Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación, tocó uno de sus niveles más bajos en 30 años— cuatro equipos argentinos decidieron convertir años de investigación en empresas propias. De terapias oncológicas a suplementos marinos, hoy buscan inversores y mercado dentro y fuera del país.
La postal del científico aislado empieza a quedar atrás. Crece una generación que combina laboratorio y estrategia empresarial, con la idea de que los descubrimientos lleguen a hospitales, farmacias y consumidores.
Del hallazgo molecular a la biotecnología
1. El bioquímico Gabriel Rabinovich fundó Galtec tras décadas de estudiar la proteína Gal-1 y su rol en el sistema inmune. La empresa desarrolla terapias contra el cáncer y enfermedades autoinmunes a partir de ese descubrimiento.
2. También dio el salto Marina Simian, quien invirtió el premio que ganó en ¿Quién quiere ser millonario? para crear Oncoliq. El proyecto apunta a detectar cáncer en etapas tempranas con un análisis de sangre y herramientas de inteligencia artificial.
3. En genómica, Adrián Turjanski creó GEN360, un laboratorio que ofrece tests genéticos para anticipar riesgos de salud y personalizar tratamientos. Uno de sus desarrollos recientes mostró mejoras auditivas en niños con mutaciones específicas.
4. Desde la Patagonia, la biotecnología también mira al mar. ERISEA fue creada por la bióloga Tamara Rubilar y la ingeniera Lucía Barja en Puerto Madryn. La firma produce suplementos vitamínicos y nutracéuticos a partir de erizos de mar y algas del Atlántico Sur, bajo criterios de sustentabilidad y con acuerdos que garantizan regalías para la provincia de Chubut.
En tiempos de ajuste y fuga de talentos, estas experiencias muestran otro camino posible: científicos que se animan a emprender, atraer capital y disputar mercados globales sin dejar de producir conocimiento en Argentina. La ciencia local enfrenta obstáculos, pero también demuestra que puede convertirse en motor de innovación y desarrollo.