El ministerio de Economía busca redefinir las reglas del juego con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Tras la culminación de la revisión técnica que destrabará un desembolso de U$S 1.000 millones, el foco se desplazó hacia una propuesta clave de Luis Caputo. El ministro quiere transformar las metas de acumulación de reservas internacionales netas de un esquema trimestral a uno anual.
Según el jefe de Hacienda, la rigidez de las metas trimestrales resulta "arrogante" frente a la imposibilidad de predecir con exactitud el comportamiento de los exportadores en el corto plazo. “No podés saber con certeza si van a retener o adelantar liquidaciones”, explicó.
Bajo esta lógica, la administración libertaria busca que el Banco Central (BCRA) recupere margen de maniobra sin la presión de rendir examen cada 90 días ante Washington.
Los economistas consultados coincidieron en que el cambio es "lógico" por dos motivos. La nueva matriz exportadora, donde los sectores como el energético están alterando la estacionalidad tradicional del campo.
Además la independencia del frente fiscal porque históricamente, el FMI usaba las metas trimestrales para monitorear el déficit. Al tener Argentina equilibrio fiscal desde el "día uno", el control periódico de reservas pierde su sentido original de control de daños y se convierte en un obstáculo para la política monetaria.