El sector panadero atraviesa una de sus crisis más profundas. Martín Pinto, referente del Centro de Panaderos de Buenos Aires, planteó un escenario terminal marcado por la pérdida de fuentes de trabajo y la baja sostenida en el consumo. Según el dirigente, durante el primer trimestre de 2026, la venta de insumos para la elaboración de panificados registró un derrumbe del 45% en comparación con el mismo periodo del año anterior.

“Cuando la gente tiene menos plata en el bolsillo, lo primero que se resiente es el consumo en los barrios, y eso lo vemos todos los días”, explicó Pinto. El dirigente vinculó la crisis a una "economía ajustada" que pulverizó el poder de compra de los vecinos, al afectar directamente a un alimento básico.

Costos en alza y perspectiva de cierres

Al desplome de las ventas se le suma una presión constante sobre la estructura de costos. El aumento persistente en materias primas, servicios públicos y combustibles volvió inviable la continuidad de muchos establecimientos. “Si esta tendencia no se revierte, el 2026 cerrará con una cifra récord de locales bajando sus persianas”, advirtió Pinto.

La preocupación del sector crece a pocos días de conocerse el índice de inflación de febrero, que traerá aparejado un nuevo incremento en los precios de los panificados. Desde el Centro de Panaderos insistieron en la urgencia de medidas que reactiven el mercado interno y alivien los costos productivos para evitar un colapso masivo en el rubro.