En el mundo las lluvias no dan tregua. Así como en Tucumán y en la Argentina, en el punto opuesto del mapa se vive también una realidad angustiante. Tras un fin de semana de precipitaciones implacables, el norte de Australia se encuentra sumido en una crisis doble: por un lado, el desborde de los ríos que arrasa con todo a su paso; por el otro, la aparición de huéspedes inesperados y sumamente peligrosos en las zonas urbanas.
Australia le concedió asilo a cinco jugadoras de Irán mientras el resto de la delegación emprende el regreso a TeheránEl escenario más crítico se vive en el Territorio Norte, donde las inundaciones forzaron la evacuación de miles de personas. Sin embargo, el riesgo no termina al abandonar las casas, ya que el agua estancada y las corrientes se convirtieron en el hábitat temporal de cientos de reptiles que acechan en lugares donde antes caminaba la gente.
El riesgo oculto bajo la superficie
Las autoridades locales describieron la gravedad de la situación. La visibilidad es nula bajo el agua marrón que cubre las calles, y es precisamente allí donde los depredadores encuentran su ventaja. La policía intensificó los patrullajes, no solo para asistir a los damnificados, sino para monitorear el movimiento de estos animales.
"Hay cocodrilos absolutamente en todas partes. Por favor, no te metas en el agua. El mensaje es claro: no nades, por dos razones, por las rápidas corrientes del río y porque es allí donde los cocodrilos están más activos", declaró el comandante Shaun Gill durante una conferencia de prensa que mantuvo en vilo a la región.
Prioridad absoluta en salvar vidas
La ciudad de Katherine, un enclave remoto de 6.000 habitantes, está sufriendo su peor inundación en casi tres décadas. El desborde es de tal magnitud que los equipos de rescate tuvieron que utilizar helicópteros para poner a salvo a más de mil personas que quedaron atrapadas en los techos de sus viviendas, rodeadas por el agua y la amenaza de los reptiles.
"La situación es muy difícil", subrayó Gill, quien además insistió en que la población debe mantener la calma y permanecer en los refugios elevados hasta que el nivel del cauce descienda. La prioridad de las fuerzas de seguridad es evitar tragedias evitables mientras aguardan que el pronóstico meteorológico dé un respiro en los próximos días.