La microeconomía sigue en el terreno de la incertidumbre. Mientras el Gobierno nacional intenta sostener la macro, las familias argentinas hacen piruetas para sobrevivir en un escenario regido por las variables tradicionales que golpean el poder adquisitivo de la sociedad. El año pasado fue el dólar y el año electoral los que marcaron el ritmo de los precios al consumidor. La volatilidad hizo lo suyo. Pero en los dos primeros meses del año, el aumento del valor de los alimentos impactó en la economía hogareña, de la mano de la carne y de las tarifas, tal como se expuso en el informe de inflación que, en Tucumán, ha sido del 3,4% durante febrero. Pero ahora se presenta otro factor inquietante: el comportamiento del precio del combustible, por efecto del conflicto bélico en Medio Oriente, con consecuencias globales en toda la cadena de comercialización de productos.

Una clásica creencia popular indica que, cada vez que sube la nafta, lo hace el resto de los precios. De la misma manera que sucede con el dólar. Todo esto modifica el humor social. En cuanto a la percepción sobre la situación económica personal, el 65% de los encuestados por D´alessio IROL y Berensztein percibe que está peor posicionado económicamente respecto del año anterior, 4 puntos más que el mes anterior.

La incertidumbre en la situación económica del país reemplazó a la inseguridad como la principal preocupación de los ciudadanos con un 65% en una medición de respuestas múltiples. La inseguridad le sigue con un 63% y la preocupación por la falta de propuestas para el crecimiento económico del país completa el top tres con 55%, indica el diagnóstico de las consultoras al que accedió LA GACETA.

Una percepción similar se observa en el sondeo realizado por Zuban Córdoba y Asociados que, entre otras definiciones, observa que a casi tres de cada 10 argentinos les preocupa los bajos y ingresos y la pérdida del poder adquisitivo de sus salarios. Un fenómeno que asoma con inquietud es el desempleo y la falta de puestos, por efecto del cierre de empresas y por la contracción del mercado laboral.

En Tucumán se replica el escenario nacional. Un reporte elaborado por el Grupo Borgia, Consultoría Política, muestra un predominio de percepciones negativas sobre la situación económica personal desde el inicio del actual gobierno nacional. El 48,7% de los encuestados afirma que su situación empeoró o empeoró mucho, mientras que el 22,6% considera que mejoró o mejoró mucho. Por su parte, el 28,6% señala que su situación se mantuvo igual. “Este dato permite identificar un clima económico signado, en términos generales, por la percepción de deterioro”, explica el director de esa consultora, Santiago González Díaz.  

Ante la consulta sobre si en el hogar logran llegar a fin de mes con los ingresos que perciben, el grupo más numeroso se ubica en la categoría “sí, ajustadamente”, con el 35,2% de las respuestas. Este dato indica que, aun cuando una parte de los hogares logra sostener sus gastos corrientes, lo hace en condiciones de fragilidad y con escaso margen de maniobra frente a aumentos de precios, gastos imprevistos o pérdida de ingresos, acota el analista.

A esta situación se suman los sectores que expresan mayores niveles de vulnerabilidad. El 22,1% afirma directamente que no llega a fin de mes, mientras que el 15,1% señala que debe endeudarse para poder cubrir sus gastos. Además, un 9,6% responde que apenas puede llegar, lo que refuerza la idea de que una parte significativa de la muestra experimenta dificultades concretas para sostener su economía cotidiana. En el otro extremo, sólo el 17,4% de los tucumanos consultados manifiesta llegar a fin de mes con comodidad.