La palta atraviesa un momento de renovado interés en la provincia y en el NOA, en un contexto donde la demanda global sigue en ascenso y abre oportunidades concretas para diversificar la matriz productiva regional. Sin embargo, ese potencial convive con desafíos técnicos, climáticos y organizativos que todavía limitan su consolidación. Sobre estas y otras cuestiones se hablará el lunes, en una jornada realizada por la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).
La palta, uno de los frutales tropicales más demandados en el mercado interno e internacional, ocupa el segundo lugar en importancia dentro de este grupo en Argentina y se encuentra en una fase de expansión sostenida. En este escenario, Tucumán aparece como una región estratégica; en especial, en zonas del piedemonte, donde reúne condiciones agroecológicas favorables, con suelos profundos, buena disponibilidad hídrica y un clima que en los últimos años muestra inviernos menos rigurosos.
El desarrollo del cultivo no es nuevo en la provincia. Sus antecedentes se remontan a la década del 70, cuando comenzaron los primeros ensayos con variedades importadas en la zona de Concepción. A pesar del entusiasmo inicial, las limitaciones técnicas, el escaso conocimiento del manejo y las dificultades comerciales frenaron ese impulso en las décadas siguientes.
Desde los 2000 la actividad resurgió con fuerza, impulsada por viveros y productores que apostaron nuevamente por el cultivo. Pero ese crecimiento también halló obstáculos: las heladas de 2011, 2013 y 2015 afectaron severamente las plantaciones, causando incertidumbre y pérdidas económicas que desalentaron a muchos productores.
Hoy, el panorama muestra claroscuros. Por un lado, mejores condiciones climáticas reabren la posibilidad de expansión; por otro, persisten brechas en aspectos críticos como nutrición, fertirriego, poda, manejo sanitario, polinización, poscosecha y comercialización. A esto se suman problemáticas estructurales como la falta de articulación sectorial, la necesidad de mayor inversión en investigación y tecnología y cuestiones vinculadas a la seguridad rural.
Ante este escenario, distintos actores coinciden en que el fortalecimiento del sector requiere una estrategia colectiva. La conformación de espacios de articulación -como una mesa intersectorial o una asociación de productores- y el acompañamiento del Estado y de instituciones científico-técnicas aparecen como factores clave para transformar el potencial en desarrollo económico y generación de empleo.
Ante estos desafíos, este lunes se realizará la 2ª Jornada de capacitación en cultivo de palta en el INTA Famaillá, un encuentro técnico que busca aportar herramientas y conocimiento para enfrentarlos.
El programa contempla disertaciones de reconocidos especialistas. Paula Alayón Luaces abordará el manejo y cuidado del estrés térmico en plantaciones de palta en el NEA, un factor cada vez más relevante ante escenarios de variabilidad climática. Roberto Nathan expondrá sobre el monitoreo del fertirriego y su impacto directo en la productividad, aportando una mirada internacional sobre tecnologías aplicadas al cultivo. En relación con la realidad local, Enrique Orell y Andrés Merlini de la empresa Biosyn desarrollarán estrategias de manejo de plantaciones en el NOA, ajustadas a las condiciones productivas de la región.
Uno de los momentos destacados será la mesa panel sobre comercialización, donde se analizarán requisitos, oportunidades y principales problemáticas del sector. Participarán productores como Horacio Frías y Daniel Garat, junto a representantes de organismos clave como el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), mediante Juan Acevedo, y la Subdirección de Alimentos de la provincia, representada por Claudia Lescano.
También se presentará el libro Palticultura, la agroecología del palto, de Leopoldo Fernández Sabaté.
Esta jornada cobra especial relevancia en un momento en que el sector precisa profesionalizarse, incorporar tecnología y fortalecer vínculos entre los distintos actores de la cadena. La capacitación y el intercambio de experiencias aparecen como herramientas fundamentales para reducir riesgos productivos y mejorar la competitividad. Con una creciente expectativa, el mitin se posiciona como espacio estratégico para productores, técnicos e inversores que ven en la palta no sólo un cultivo en expansión, sino también una oportunidad concreta para el desarrollo agroproductivo del norte.
Con iniciativas como esta, el INTA reafirma su rol en la generación y transferencia de conocimientos, acompañando el crecimiento de una actividad que se perfila como una alternativa productiva de alto valor para la región.