Los ciclos económicos son más dinámicos que antes. La crisis global y los conflictos geopolíticos tienen efecto en todas las latitudes del planeta. Ese proceso es lo que el economista austríaco Joseph Schumpeter (1883-1950) postuló como la destrucción creativa, bajo el impulso de la innovación tecnológica. En ese contexto, Marcelo Elizondo, presidente del Comité Argentino y miembro del Executive Board mundial de la International Chamber of Commerce (ICC), sostiene que, frente a esta realidad que muta de forma permanente “las empresas son más poderosas que los países o los Estados” ya que son las que dominan no sólo la información, sino también el conocimiento. Tras exponer en el marco de la cuarta edición de “Compartiendo Excelencia Tucumán 2026”, un ciclo organizado por la Fundación del Tucumán y el espacio Excelencia -integrado por FUNDECE, Fundación Premio Nacional a la Calidad e IPACE-, Elizondo concedió la siguiente entrevista a LA GACETA.

-¿Las empresas son más poderosas que los países en el planeta?

-Si uno mira las grandes transformaciones que ocurrían en el mundo, en los siglos XVII, XIX y XX, eran impulsadas por la política, por los países y los Estados. Si uno mira lo que sucede en la actualidad, las grandes transformaciones se originan en las grandes empresas. Y esto lo vemos con el Internet de las cosas, Inteligencia Artificial, Blockchain, las superApps, los satélites en el mundo que, en su gran mayoría, son privados. La administración de la información se ha vuelto el factor más poderoso que tiene el mundo hoy es impulsado por las empresas que generan la innovación disruptiva. En este sentido, debemos marcar las diferencias. Hay tres tipos de innovación. La primera es la sostenible, que se focaliza en saber precisamente, cómo sostengo mi producto en el mercado. También está la innovación de la eficiencia que nos plantea cómo producir al menor costo. Y, finalmente, se encuentra la disruptiva, es decir, cómo invento cosas. Si uno mira los grandes inventos de la humanidad en la última década, son todos generados por las empresas.

-¿En qué invierten las empresas globales?

-La mayor parte de la inversión de las compañías está en el capital intelectual. Ese es el principal foco de dedicación de las empresas. En otras palabras, es saber incorporar eso en el proceso de producción y organizando toda la generación de valor.

-Durante su exposición, aclaró que tener la información no te da necesariamente el poder, sino que es fundamental incorporar el conocimiento…

-Precisamente lo que postula Tom Davenport, analista de negocios y académico de la Universidad de Harvard, es la diferencia entre información y conocimiento. La primera es un hecho exógeno de la empresa (que fue generado por esa organización). Lo que agrega es que el conocimiento, más la información, más la interpretación, más el contexto y también la praxis o experiencia marca la diferencia. La información prolifera, pero se transforma cuando le sumo el conocimiento.

-A lo largo de la historia se dieron varias revoluciones que marcaron la transformación de la política, pero también de la economía. ¿Cuáles son las actuales?

-Estamos atravesando la revolución de la innovación. Hasta hace poco se hablaba de que vivíamos en la economía del conocimiento. Creo que eso ha dado paso a la economía de la innovación; hoy todo es novedad. Está en boga la Inteligencia Artificial, cuando hace poco lo era el Blockchain. Y dentro de poco será algo nuevo. Si uno mira la disrupción que genera la revolución tecnológica, se asombra, de modo que la sexta ola de la innovación que hoy nos lleva a la eficiencia energética, a la robótica, a la automatización y al desarrollo de energías renovables. Este proceso está consolidándose. Si uno mira la evolución de la medicina, la producción de alimentos, los autos sin conductores, la robótica, los satélites controlando la información planetaria, los cambios que hay en términos científicos. Todo eso es más poderoso que la política.

Marcelo Elizondo visitó Tucumán para disertar en el marco de un ciclo organizado por la Fundación del Tucumán y por el espacio Excelencia.

-¿Cuáles son los atributos que debe reunir una empresa moderna?

-En general, se menciona que es fundamental que tenga o fortalezca ocho atributos. Lo primero, es una estrategia. Lo segundo es contar con conocimiento (capital intelectual), que es el principal insumo para la generación de valor, incorporado en el proceso productivo; en otras palabras, el know how. Lo tercero es la tecnología, particularmente hoy con la Inteligencia Artificial. En cuarto lugar ubico a la innovación constante o mutante, ya que el producto se pone viejo rápido y eso lleva a innovar permanentemente. En quinto lugar posiciono a la generación de reputación; la empresa tiene que transformarse en prestigiosa por sí misma y contar con estándares de calidad y certificaciones, para dar mucha seguridad. En sexto puesto se encuentra la estructura de vínculos, porque es fundamental generar alianzas ante la complejidad tecnológica y científica. Si uno no arma o pertenece a una red ecosistémica, una arquitectura de vínculos, será muy difícil que se pueda progresar. Las últimas dos cuestiones se vinculan con los activos estratégicos y los nuevos modelos de organización.

-¿Por qué postula que las empresas deben mutar su rol de máquinas a un funcionamiento como organismos?

-Porque los organismos son más flexibles, más vitales, más cambiantes, evolutivos y dinámicos. Las máquinas son más fijas y rígidas. Eso fue una característica de las organizaciones en el siglo XX, con compañías estructuradas. Las de este siglo son achatadas, de poca jerarquía, muy abiertas y cambiantes, que saben trabajar en red. Hoy en vez de jerarquía hay redarquía. Es como un organismo vivo que va evolucionando permanentemente.

-Cuando menciona el caso de la Argentina frente al contexto global, sugirió aprovechar las tres avenidas que le abre el mercado. ¿Cuáles son?

-La Argentina tiene tres grandes oportunidades. La primera se relaciona con Occidente, donde la gestión del presidente Javier Milei ha puesto su foco, que son los Estados Unidos y Europa. Con ambos tenemos acuerdos comerciales. La segunda es América latina, incluso a través del Aladi y del Mercosur, en los que tienen pactos y también donde se encuentra nuestro principal mercado. Y la tercera es Asia, donde tenemos enormes oportunidades.

-¿Esto implica que el actual gobierno debe dejar de lado las cuestiones ideológicas y de posicionamiento geopolítico?

-En este aspecto hay que ver una serie de cuestiones. Veo en la Argentina que de palabras se dicen cosas que en la práctica no necesariamente se manifiestan. Hoy China es el segundo mercado de las exportaciones argentinas. Entre los principales cinco también están India y Vietnam que son asiáticos. La Argentina, en ese sentido, es bastante pragmática.

-Además de conservar el superávit fiscal, ¿es probable que este año la balanza comercial cierre con saldo positivo? ¿La Argentina vuelve a los superávit gemelos?

-Sí. Este año volvemos a tener superávit de U$S 10.000 millones en materia comercial y vamos a tener superávit fiscal también. A este esquema hay que sostenerlo. La Argentina tiene serios problemas de reputación como país porque ha incumplido muchísimo, ha roto contratos, ha defaulteado la deuda, ha cambiado condiciones de operaciones de las empresas y ha incumplido acuerdos internacionales. A estos superávits gemelos hay que hacerlo sostenible y, para eso perdure en el tiempo, hay que tener buenas prácticas.

-Los mercados están muy sensibles y observan cada vez más la conducta de un país respecto de sus compromisos...

-Claro que sí y cada vez hay más países que actúan en el mundo. Hace 40 años, la Argentina estaba entre los países que más exportaban en el planeta. En la actualidad se ubica en el lugar número 50, ya que hay muchos más que compiten con nosotros.

-¿Qué debe hacer la Argentina frente a la inminencia de un año electoral? ¿El plan de Milei está en la senda correcta?

-Mi opinión es que la agenda del Gobierno es la acertada. Creo que el Gobierno tiene cuatro parámetros básicos: un ordenamiento macroeconómico; una economía de mercado, desregulación y apertura internacional. Creo que eso es lo que la Argentina necesita. Después podemos discutir si su implementación se hace mejor o no, si se hace más rápido o más lento, con más distorsiones o mejor capacidad política, pero la agenda es la acertada.

-¿Considera que el eje de la actividad económica argentina está cambiando desde el centro al interior del país?

-Lo que está cambiando en la Argentina es una matriz productiva y, afortunadamente, va hacia el interior. La energía, los minerales, el agro, las economías regionales y la industria del conocimiento, que se aplica en muchas de las economías del interior, están expandiéndose. Si miramos al agro, también se están aggiornando a la nueva ola. Uno puede observar que se han afianzado las modificaciones genéticas, robotización, satélites, drones, ingeniería y maquinaria agrícola de altísima sofisticación. Es la economía del conocimiento incorporada a la producción agrícola.

-Frente a tantos conflictos globales, ¿cómo puede aprovechar la Argentina para consolidarse como vendedor de productos en el mundo?

-Hay una gran oportunidad para la Argentina, ya que tiene dos componentes muy importantes en materia política que influyen en lo económico. Primero, zona de paz, y segundo, vive en democracia. Y eso le da certeza y garantía de aprovisionamiento. La Argentina puede constituirse en un buen proveedor porque no está sometida a estos riesgos que enfrentan otros países con inconvenientes geopolíticos, militares o de terrorismo. La Argentina tiene capacidades naturales (agro, minería y energía), de capital humano y potencial para desarrollar su industria, por ejemplo la automotriz.

Bio de Marcelo Elizondo

MBA egresado de la Universidad Politécnica de Madrid; abogado (UBA), Marcelo Elizondo tiene un posgrado en Administración de Negocios en CEPADE (Madrid).
Actualmente es Presidente del Comité Argentino y miembro del Executive Board mundial de la International Chamber of Commerce. Realizó estudios de docencia universitaria en Ciencia Política (UBA) y en Negocios (Harvard). Fundó y dirige desde 2010 la consultora “DNI - Desarrollo de Negocios Internacionales”. Consultor de empresas internacionales y columnista en El Cronista, Ámbito, La Nación y Clarín.

Dilema comercial: Argentina, entre EEUU y China

El presidente Javier Milei ha dado claras muestras del alineamiento político con su para de los Estados Unidos, Donald Trump, pero no implica que tenga que distanciarse de otra potencia económica global: China. El gigante asiático sigue siendo uno de los principales clientes de la Argentina, pero el consultor Marcelo Elizondo observa que, si a los bienes que se comercializan se le suman los servicios que puede ofrecer la Argentina, EEUU puede constituirse en un mercado más relevante que el chino, incluso con un superávit comercial favorable para la Argentina. De allí que Elizondo argumenta que, si la actual gestión quiere potenciar sus exportaciones, tendrá que cultivar el pragmatismo.