El nuevo ciclo de Encuentros LA GACETA reunió voces, experiencias y miradas muy distintas sobre lo que implica liderar empresas, organizaciones o instituciones en la actualidad. Hacia el final del summit, hubo una conversación que corrió el eje de la discusión para llevar la mirada hacia la esencia.

Moira Lowe visitó LA GACETA durante una visita a la provincia como capacitadora con más de cuarenta años de práctica espiritual que le permitió recorrer varios continentes. Dirige para Argentina y Uruguay la Universidad Espiritual Mundial Brahma Kumaris, una organización global presente en 120 países. Y desde ese lugar, planteó algo que pocas veces entra en la conversación: el problema no es la falta de capacidad, sino la desconexión con una misma.

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"Las mujeres son capaces, polivalentes, tienen una capacidad de dar increíble. Pero en ese afán de hacerlo todo, podemos perdernos en el bosque y llegar a un profundo grado de insatisfacción", planteó Lowe.

"No podemos dar lo que no tenemos"

Brahma Kumaris no es una organización religiosa convencional. Es un movimiento global de un millón y medio de voluntarios activos, presente en 120 países, con más de 8.500 centros de meditación. Trabaja en empresas, hospitales, cárceles, colegios y organismos de gobierno. Todo, abierto y gratuito.

"Educamos para la paz, pero con herramientas prácticas", explicó Lowe. La central es la meditación Raja Yoga, una práctica para volverse observador de uno mismo, identificar lo que limita y reconectar con la propia esencia.

Lo que Moira observa en las mujeres líderes —y lo ve en cada encuentro de Shift Shaktis, una iniciativa global de Brahma Kumaris dirigida a mujeres en posiciones de liderazgo— es siempre lo mismo. Son capaces, comprometidas, con una entrega que impresiona. Pero en ese afán de hacerlo todo, de estar en todos lados, muchas terminan perdiéndose en el camino. "No podemos dar lo que no tenemos", advirtió.

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La batería descargada

La imagen que usa es simple y no necesita traducción. Un celular sin batería no crea problemas, simplemente no comunica. Una persona sin energía, en cambio, no solo no comunica sino que además reacciona, se irrita, se aleja de su centro.

"Cuando estamos irritados nos tratamos mal, pero es porque estamos cansados, no porque seamos malos", afirmó. Y cuando descansás, eso mismo lo decís de otra manera. O lo resolvés diferente, propone.

La solución no es hacer menos ni renunciar a las ambiciones. Es incorporar lo que llama "nutrición cotidiana". Se trata de un tiempo diario de silencio que permita volver a la propia esencia antes de salir a enfrentar el día. Igual que el desayuno. Antes de salir, siempre.

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Liderar desde adentro

Para Moira Lowe, la meditación no es un retiro del mundo, al contrario, permite estar en él de manera más plena. "La vitalidad espiritual es de la que depende todo lo que voy a hacer durante el día", explicó durante la charla. Las interacciones, las decisiones, las conversaciones difíciles.

Esa práctica —que recomienda como primera acción de la mañana— da claridad, templanza y la capacidad de pausar. "Esta conversación, si se pone tensa, la podemos seguir mañana", ejemplifica. Saber eso, dice Moira, es poder. En ese marco, el autoconocimiento no es introspección desconectada de la realidad. Es la base para construir vínculos, decisiones y hasta la propia presencia. En definitiva, el liderazgo real.

El momento de las mujeres

Moira ve un cambio real. A través de Shift Shaktis —con encuentros en distintos continentes y el próximo en Cusco en julio—, acompaña ese proceso de cerca. Mujeres de la política, los medios, la educación y los negocios que están llegando a una misma conclusión.

"Las mujeres están despertando para darse cuenta de que no necesitan probarse más", señaló. Vienen de décadas de trabajar el triple para igualar, de cargar con la culpa de la ausencia en el hogar, de competir en entornos que no siempre las recibieron bien. “Pero algo está cambiando”, advierte. “Hay una madurez en entender que el liderazgo más potente no viene de demostrar, sino de saber quiénes son”, menciona.

En un mundo que se fragmenta entre tecnología y soledad, la energía femenina —esa capacidad de abrazar, de cuidar, de estar presente— es exactamente lo que falta, cierra Lowe.