En medio de una polémica con las entidades rurales, el Ministerio de Trabajo decidió impulsar una fuerte reforma en el trabajo rural, que incluye la firma de una resolución que modifica las condiciones del "empleo golondrina" que se pondrá en vigencia en estos días. Además, enviará al Congreso una nueva ley de Trabajo Rural, que entre otras cosas, le quita el manejo del Registro Nacional de Trabajadores Rurales (Renatre) a las entidades del campo y se lo transfiere al Gobierno.

Ambas iniciativas fueron criticadas por los ruralistas en la Comisión de Trabajo Agrario, el ámbito en el que las entidades del campo, el Gobierno y la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores (Uatre) debaten todas las semanas.

Pero, pese a la oposición del ruralismo en la comisión, la cartera laboral decidió seguir adelante con las reformas. "Esto es parte del combate al trabajo rural en negro que venimos realizando desde 2004. Hay que desechar la idea de que el trabajador rural es de segunda categoría en esta sociedad, que es la forma como se lo ve hoy en muchos lugares", dijo el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, al anunciar las iniciativas oficiales.

"Muchos empleadores dicen que por culpa del Plan Jefes la gente del campo ya no quiere trabajar. Lo que pasa es que en general hay un bajo nivel de remuneraciones en el sector agropecuario y muchos ya no están dispuestos a aceptar un trabajo mal pago o en condiciones precarias, como antes", resaltó Tomada.