Este año, la campaña citrícola en Tucumán empieza en forma lenta debido a que los precios en los mercados internacionales no ayudan y el clima y las tratativas laborales de los cosecheros demoraron el inicio de la zafra, explicó el coordinador temático de la regional NOA Sur del Senasa, Rafael Rodríguez Prados. "En próximos días, los pedidos de los servicios de inspección de empaque aumentarán rápidamente", consideró.
En estos momentos se realiza el segundo monitoreo indispensable para autorizar la cosecha de 4.655 hectáreas y hay pedidos de los productores de monitorear más de 400 hectáreas para una semana. Todo esto se realiza dentro del "Programa de Certificación de Fruta Fresca Cítrica con destino a los Mercados de la Unión Europea y a mercados con similares restricciones cuarentenarias". Debe ser monitoreado dos veces la superficie, para chequear que no haya plagas ni enfermedades cuarentenarias, procedimiento idéntico al del año pasado, cuando se verificaron 23.000 hectáreas.
"De acuerdo a lo observado en las visitas realizadas a los campos, este año habrá mayor cantidad de fruta a igual superficie", afirmó.
La resolución Nº 5.608 de la ex Sagpya establece la obligatoriedad de realizar dos monitoreos para verificar o no la presencia de enfermedades y plagas. La segunda revisación, próxima a la cosecha, es determinante para obtener la autorización para cosechar. De esta manera, se puede obtener la certificación para embalar y enviar la fruta al exterior. Hay pocos pedidos de inspectores de empaques por los motivos mencionados, pero se debe decir que "están habilitados para trabajar más de 30 establecimientos, de los cuales ahora se encuentran trabajando seis empaques", que requieren los servicios de inspectores en trabajos de preselección, poco proceso en empaque y despacho de pallets.