La actividad cañera se encuentra a pleno con sus trapiches trabajando a pleno, y se puede observar en todo el territorio provincial la circulación de los camiones y de tractores con la cosecha de caña, y en los campos cosechados los restos de la maloja, que en algunos casos son recolectados para usarlos como combustible o como pastaje de animales.

Cabe señalar, como en la semana pasada, que el uso de combustibles alternativos del gas o del fuel oil están al alcance de las manos de los industriales azucareros y citrícolas, sólo que deben agudizar el ingenio y tomar decisiones de inversión para poder utilizarlos y escapar de los cortes del suministro energéticos que se realizan en la temporada de zafra. No alcanza el gas y también escasean los combustibles líquidos, y esa realidad queda reflejada en estos días en las estaciones de servicios tucumanas y del país, con las filas de autos apiñados en busca de combustibles.

Pero el tema de esta columna pasa por otro lado. Según los informes sobre heladas que se dieron a fines de Junio y en estos primeros días de julio, se afectaron fuertemente los cultivos de la provincia, sobre todo los del sector citrícola y las plantaciones cañeras.

El efecto del frío trajo como consecuencia un daño muy fuerte en el follaje y en la caña y en las plantas cítricas, tanto en follaje y frutos, con fuertes perdidas que todavía los técnicos de instituciones de investigación como la Eeaoc y el INTA están evaluando para informar oportunamente.

El daño en la caña hace que hoy los cultivos se encuentren en un estado peligroso en cuanto a las quemas que año tras año vemos en los cañaverales y campos tucumanos.

Es cierto que actualmente existen leyes que prohiben la quema de los cañaverales y que existen campañas por parte de las autoridades provinciales e instituciones de investigación para que no ocurran estos fenómenos provocados por el hombre. Es que los incendios afectan tanto al cultivo y como al medio ambiente, además de producir inconvenientes en los tendidos eléctricos, que agravarían los actuales problemas energéticos.

Informes

En un informe del INTA Famaillá se muestra que los focos ígneos durante junio de este año fueron levemente superiores a los año pasado en igual época, y que se detectaron 34 focos en Tucumán. En contraste con el período enero-mayo, el 56% de esos incendios se produjeron sobre caña de azúcar, ya sea en pié o sobre rastrojos de cultivos cosechados en verde.

El número de focos detectados se ubicó levemente por encima de la media histórica de registro que abarca el período desde 2004 a la fecha.

El departamento Simoca fue el que registró mayor actividad ígnea, con un total de 9 focos, de los cuales 6 se ubicaron sobre cañaverales. La práctica de la quema del cañaveral antes y/o después de la cosecha se mantiene en la Argentina y otros países productores de caña de azúcar, aunque se realizan esfuerzos para eliminarla en todo el mundo.

Como se dijo, la combustión del material vegetal contamina la atmósfera con elevadas emisiones de gases y hollín; provoca diversos problemas de salud en la población; favorece las pérdidas de carbono y nitrógeno del suelo por volatilización; y genera dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero.

Debe destacarse que a pesar de que ya se lleva una buena cantidad de días con la zafra azucarera, la quema de cañaverales todavía se muestra baja a lo que el tucumano está acostumbrado. Esto fue favorecido porque junio se mostró más lluvioso, lo que permitió que no existiera material vegetal en condiciones de ser quemado.

Las heladas que actualmente golpearon a la provincia y el acompañamiento de días con sol hace que el follaje de los cañaverales en pie y los restos de cosecha, que dejan a medida que las maquinas integrales avanzan, se sequen más rápidamente y estén proclives a prenderse fuego.

Por ello es indispensable que los productores tomen los recaudos necesarios para evitar incendios en sus campos, con el rastreado de los callejones y con el cuidado de los campos ya cosechados, para tener una cubierta vegetal sobre el suelo y de alguna manera poder utilizar parte de esa cubierta como combustible alternativo o pastaje.

Se debe insistir en las ventajas técnicas de no quemar la caña en pie o la maloja, también en los beneficios al medio ambiente y en que este residuo puede en algún momento ser también una salida económica.

La creación de conciencia en la "no quema" debe ser dirigida a todos los sectores de la sociedad en su conjunto, y en esto las autoridades provinciales y la dirigencia en general son los principales actores y responsables para difundirla.