En Tucumán las actividades agropecuarias no deben parar a causa de los problemas energéticos en el cual se encuentra inmersa la provincia, ya que al faltante de gas en las industrias se suma ahora la escasez de combustibles, hecho que viene ocurriendo desde hace ya varias semanas sin que todavía exista una solución en el corto plazo, porque originan graves inconvenientes de logística de transporte, de labores agrícolas indispensables y la paralización de las industrias citrícolas y azucareras.
Si se compara la situación a nivel país es similar, salvo en aquellas zonas que se encuentran cercanas a la Capital Federal, donde la escasez casi no se nota.
Pero el país es muy grande y las actividades agropecuarias están diseminadas en todo el territorio nacional.
El interior del país también existe y, por lo tanto, una vez más, la escasez de gasoil se convierte en la sombra que acecha al campo en momentos, en el que se está levantando el maíz, los cítricos de muchas regiones del territorio nacional -en este contexto Tucumán es la vedette- y la actividad cañera está en plena zafra.
La cosecha de los diversos cultivos que se explotan en la región están en una época decisiva para el sector agropecuario. De manera que la falta de gasoil -que se acentúa justamente por la demanda de altos volúmenes de combustible que se utilizan en tiempos de cosecha- constituye para el campo un conflicto que requiere solución inmediata.
Es inconcebible que sólo se venda hasta $100 de gasoil por vehículo y para colmo no se permita utilizar bidones o tachos de 200 litros para aprovisionarse, lo que obliga a trasladar los vehículos y los tractores del campo hasta las expendedoras. De esta manera, se agrava la realización de las diversas actividades relacionadas con el campo, en especial para los productores chicos y medianos que no tienen la posibilidad de realizar grandes compras a distribuidores, y tienen que salir con los tractores a las rutas para conseguir combustible, con el peligro que ello conlleva.
El faltante de combustibles está generalizado en todos aquellos lugares donde la demanda creció estacionalmente, sobre todo por el consumo agropecuario. La solución debería estar planificada, ya que no se pueden paralizar las labores.
El productor realiza grandes esfuerzos para llegar a cosecha y es en este momento donde la falta de gasoil se acentúa.
Para tener una idea de lo que realmente sucede basta ver las largas filas de vehículos en las diferentes estaciones de servicios de nuestra provincia, que se repiten día a día en las últimas semanas. Además, se observa que en otros servicentros disponen de conos para impedir el ingreso de vehículos, ya que sus tanques de almacenamiento están vacíos.
No se sabe realmente si este problema, que aparece cada vez que llega el momento de levantar la cosecha, es porque crece la demanda de gasoil y las compañías petroleras no tienen o retacean los combustibles.
Ante las consultas realizadas, las firmas del sector afirman que se están cumpliendo con los cupos de entregas, pero que las demandas actuales son mayores y por eso sucede lo que se ve a diario. Algunos distribuidores afirman que los pedidos mayoristas de gasoil que realizan productores que tienen envergadura para compras mayoristas se realizan, pero que se hacen las entregas en forma fraccionada.
Si un productor relativamente grande compra 10.000 litros, se entregan en 3 o 4 veces durante un plazo entre 5 y 10 días. Nunca se llega a completar el pedido de una sola vez.
Cabe reiterar que el problema no sólo es de Tucumán, sino que la información de la falta de combustibles llega de todos lados del país, por lo que la situación es bastante grave, afirmaron algunos usuarios de combustibles que se emplean en el campo.
La dificultad de no conseguir volúmenes de 2.000 a 3.000 litros en épocas de cosecha significa poner en riesgo la producción y el esfuerzo de todo un año, ya que, por ejemplo, las maquinarias de gran porte, como las cosechadoras, pueden consumir hasta 500 litros por día.
Los tractores, de acuerdo con las diferentes labores que realizan, consumen desde 10 a 20 litros por hora y, por lo tanto, los cultivos de trocha que se hacen en caña, los riegos realizados con motores a explosión, la cosecha de caña mecanizada o semi mecanizada y el transporte realizados a través de todos los caminos y rutas provinciales de camiones o tractores con caña de azúcar y cítricos, se ven seriamente afectados.
Resulta necesario que se busque una solución al respeto, ya que al afectarse la actividad agrícola-ganadera de la provincia y del país, se afecta a la población en general. La generación de riquezas se encuentra trabajando a media máquina o paralizada, según los casos.