La relación actual del Gobierno nacional con el campo continua en un ámbito de muy poco diálogo, donde cada uno realiza acciones sin importarle qué opina la otra parte.

Se piden soluciones que todavía no llegan y la cosecha de trigo en la región y en el país empieza a definirse, a pesar de que los cultivos están en pleno proceso de llenado en la región NOA, y en espigazón en otras regiones trigueras muy importantes de nuestra república.

Todavía el reclamado consenso entre el Gobierno y el campo está muy lejos de realizarse y lo demuestra todo lo relacionado con la comercialización de granos gruesos, que todavía se da en el país en cultivos como soja y girasol, pero aún más en maíz, en la cual las autorizaciones de exportaciones se dan a cuentagotas.

Indudablemente, todo lo que está ocurriendo no llegará a traducirse en resultados positivos para el futuro productivo argentino, a pesar de las intensiones de lograr un mayor acercamiento con el sector productivo a partir del lanzamiento realizado, unas semanas atrás, del PEA (Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial).

Se sigue jugando a ver quién aguanta más en este tira y afloje, uno con protestas y reproches y el otro no escuchando los reclamos.

Mientras tanto, los únicos que perdemos en esta lucha sin cuartel somos los argentinos.

El mundo nos necesita

El país tiene oportunidades que debe aprovechar ante la actual coyuntura internacional que se vive, ya que el mundo tiene graves problemas financieros y grandes necesidades de alimentos y energía.

En estos días, los precios internacionales de la soja tuvieron una baja importante. Se espera que sólo sea coyuntural y no una tendencia, ya que perjudicaría directamente a los productores, que deben enfrentar a los costos de producción, que siguen aumentando, y frente a las adversidades climáticas en el país y en la región, que pueden seguir golpeando.

Como hablamos de nuestra región dijimos que nuestros trigos ya se encuentran en su mayoría en etapa de llenado y de maduración, por lo que estamos a pocos días de que pueda iniciarse la trilla de este cereal, que en general para el productor tucumano, es un cultivo suplementario y muchos lo usan como protección del suelo durante la época invernal.

Igualmente, algunos productores apostaron a este cultivo y buscan, además de una protección vegetal para los suelos, lograr mejorar los rendimientos finales con la utilización de cierta tecnología como curasemillas y/o agroquímicos.

Estas idas y vueltas en la comercialización de los granos estivales que se dieron este año, solo generan incertidumbre en el sector, mientras no se sabe qué sucederá con la trilla de trigo en el país.

La salida para mejorar el país es simple: sólo se debe producir más y mejor, y con todos los productores involucrados, pertenezcan a cualquiera de las escalas productivas que existan.

Esto es lo anunciado en el PEA, por lo que los productores esperan que lo que se firmó con la mano no sea borrado con el codo y que se pueda cumplir con lo estipulado en este plan nacional.

Comercio en rojo

Los inconvenientes comerciales que actualmente existen en la producción de granos nacional y los resultados económicos adversos en algunos cultivos, que en el caso nuestro es el trigo, sólo benefician a los más productores grandes y eficientes.

Como siempre decimos, al finalizar el ciclo de un cultivo se aproxima el comienzo de otro y, en el caso nuestro, en cuanto aparezca las lluvias en forma suficiente, los productores largarán sus labores de presiembra de cultivos gruesos, al finalizar una trilla de trigo que puede presentar inconvenientes comerciales.

El sector solo espera que lo que se coseche de trigo y que sean excedentes al consumo interno de unas 6,5 millones de toneladas, puedan ser comercializados al exterior a precio pleno y que los resultados económicos sean beneficiosos al sector.

El mundo debe alimentarse en forma permanente y creciente y, a la vez, necesita de energías provenientes del sector agropecuario. Argentina tiene todo para hacerlo. Sólo hace falta que se adopte una decisión política agropecuaria acertada para lograr excelentes resultados. El mundo demanda alimentos en cantidad y en calidad, que nuestro país está en condiciones de suministrar. Sólo de nosotros depende que haya comercio y que ganemos todos.