Durante la zafra 2012 los productores cañeros e industriales otra vez no llegaron a un acuerdo, por lo que el comportamiento del mercado doméstico volvió a mostrar los vaivenes de siempre cuando las conversaciones entre las partes no llegan a buen puerto. A pesar de esto, dentro de todo se estima que la demanda mundial de azúcar en 2020 podría llegar a las 200,678 millones de toneladas (crudo). La tasa de crecimiento del consumo mundial de azúcar se mantendría relativamente sólida al 2% anual, aunque este porcentaje represente un debilitamiento relativo respecto de la década anterior, en la cual el consumo mundial aumentó un 2,7% anual.

Realmente preocupa que a pesar de que el crecimiento a futuro del consumo de azúcar en el mundo aumente, aunque sea a una escala menor a la necesaria, por estas tierras haya peleas y se mire solo el corto plazo y el mercado interno.

No hay dudas de que el azúcar y el etanol son hoy un buen negocio para el sector, por lo que se debería llevar a cabo un trabajo en conjunto para que este negocio lo siga siendo en nuestro mercado interno durante bastante tiempo, ya que el internacional hoy esta mostrando ese camino.

La producción 2012 de azúcar tucumana se vio afectada por diferentes factores: de índole climático como la sequía; manejo productivo (importante cantidad de caña que se destinó a replantar ante interesantes perspectivas del mercado), y el funcionamiento de otro año del Plan Bioetanol.

Este año, debido a que se plantó una importante superficie nueva que desplazo a la soja en muchas zonas del este provincial, la falta de lluvias en la época de brotación y crecimiento del cultivo a finales del 2011 y comienzo de 2012 hizo que los rendimientos logrados no sean los esperados, por lo que lo producido de azúcar en todos los ingenios tucumanos fue menor.

Movimientos
¿Esto fue bueno? Si miramos que es lo que pasó con el precio interno del azúcar podríamos decir que si, ya que no se obtuvo los volúmenes esperados, que con el comportamiento comercial que se viene dando los resultados hubiesen sido todavía peores. Podemos decir que en un momento los valores de la bolsa de 50 kilos se llegaron a comercializar en $ 230 y hacia finales de la zafra se pagaron $ 150.

El retroceso productivo que experimentó fue superior al 10%. La producción local que se logró fue de 1,2 millón de toneladas y se esperaba un valor más alto, por lo que las conversaciones para lograr sacar el producto al mercado internacional fueron más que ríspidas a la hora de decidir cómo eliminar el excedente del mercado interno. A pesar de que no se produjeron los esperados problemas de sobrestock en los mercados, el excedente hizo que los precios cayeran estrepitosamente. Realmente el futuro que se puede vislumbrar para este año, si el comportamiento de los involucrados sigue sin un cambio mayúsculo, puede ser muy negro.

Si el tiempo llega a componerse y las lluvias empiezan a aparecer, logrando que los cañaverales puedan manifestar su potencial, la producción tucumana puede ser bastante buena en cuanto a rendimientos culturales, pero este aumento, si sigue la forma de comercializar azúcar solo en el mercado interno y no respetar los acuerdos de exportación y de producción de alcohol, hará que el mercado domestico vuelva a ser un infierno.

La citricultura logró con el limón fresco dar un ejemplo de convivencia y hacer que los abarrotamientos del mercado de fruta fresca enviada a los mercados de la EU y de otros países consumidores no sucedan y que los precios lleguen a ser equilibrados y tentadores para seguir apostando por ese mercado.

La actividad azucarera es esencial para Tucumán y se debe proteger de alguna manera, y si es sin el Estado, mejor.

Ya se hicieron tratativas para que el gobernador intervenga y que se cumplan los convenios comerciales entre la industria y los cañeros y aun así no se cumplieron.

El año pasado el clima por lo menos logró atenuar los malos resultados económicos para la actividad en general, por lo que sería conveniente no esperar lo mismo este año. Creemos que es tiempo de tomar las cosas en serio. Actualmente las condiciones en el mercado azucarero mundial es relativamente bueno y el nacional bajo las actuales circunstancias se muestra complicado.

Por lo que vale de experiencia, hay que hacer correctamente los deberes para que el negocio sea tal y que se mantenga en el tiempo, y no dar razones para que las autoridades se metan en el mercado interfiriendo y/o interviniendo en la actividad y que lo que era bueno para todos termine siendo rentable solo para pocos o ninguno.