¿Por qué mueren niños, mujeres y hombres no combatientes?

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¿Por qué mueren niños, mujeres y hombres no combatientes?
24 Febrero 2025

Carlos Duguech

Analista internacional

En casi todas las guerras hay dos definidas y trágicas consecuencias a la vista de todo el mundo: mueren muchísimas más personas que soldados y el conjunto de personas ligadas al ámbito militar. Niños, mujeres y hombres que nada tienen que ver con las acciones ofensivas o defensivas en el terreno de los enfrentamientos bélicos. En esos “campos de batalla” -término más apropiado para las guerras de caballería, de sables, lanzas y fusiles que para las modernas- casi no tenía protagonismo el pueblo, los civiles no combatientes. En rigor, ahora debe decirse: “Sí, tienen el protagonismo de ser las víctimas condenadas sin culpa y sin defensa posible de metrallas y bombardeos y derrumbe de sus viviendas y de todo lo edificado en torno de sí. Las cuestiones litigiosas, antaño, se dirimían a sangre y fuego entre personal militar, casi exclusivamente, en las batallas. Y pocas veces el efecto destructivo de los enfrentamientos llegaba hasta los poblados, sus construcciones, su infraestructura. La Gran Guerra (1914-1918) rebautizada IGM y luego de la IIGM (Segunda Guerra Mundial) marcaron trágicamente los nuevos escenarios guerreros. En las dos contiendas bélicas mundiales la destrucción de edificios y sistemas era casi el principal objetivo de los contendientes.

Rehenes

En toda guerra hay capítulos que informan de bajas mortales entre las fuerzas combatientes y la de heridos a los que se suman los desaparecidos. Estos, muy difíciles de detectar entre escombros de edificios bombardeados o confundidos con los restos deformes de tanques, aviones, camiones, lanchas, barcos o casamatas. Esta realidad despertó la alerta que dio origen a los protocolos adicionales a los Convenios de Ginebra (1949) que entronca sus precisiones en el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Claro es que para el observador de nuestro tiempo tales precisiones son letra muy herida. Y hasta podría afirmarse con triste desencanto, son letra muerta. Los rehenes, esas “piezas de artillería” -innovadora arma sin pólvora, pero muy ofensiva en dirección al enemigo-, cada vez es más empleada. Como cuando generó el martirologio de los rehenes del grupo terrorista Hamas. Espanta. También espanta un bombardeo de más de 450 días sobre los poblados de Gaza que, inevitablemente, por su altísima densidad poblacional (5.046 hab/km²) generaría muchas víctimas. Las 45.000 víctimas fatales están conformadas en un tercio, aproximadamente, por niños, mujeres y hombres. Todos, no combatientes, dominados, además, desde el ejercicio de un poder violento. Un poder capaz de engarzar en la historia contemporánea una de las más innobles armas de lucha: toma de rehenes.

Estrategia perversa

La crueldad, y la determinación de herir y dañar los sentimientos de los familiares de las víctimas de los secuestros del tristísimo 7 de octubre de 2023 fue de una estrategia perversa de los terroristas que montaron su propio circo en los actos de entrega de los cuerpos de rehenes fallecidos. Repudio desde la ONU, del mundo y del propio Gobierno de Israel. Una abierta transgresión a todo lo normado en el DHI. No dejan de señalarse en los sectores alcanzados directa o indirectamente por los sucedido aquel día luctuoso de octubre, que cabe profundizar en el análisis del comportamiento del sistema de inteligencia israelí al no prever -pese a los antecedentes de Hamas- los preparativos de la invasión a suelo Israelí. Asimismo es asunto de relevancia poner en el objetivo de un microscopio de la política de defensa israelí la tardanza en reaccionar ante el flagrante terrorismo que se estaba ejerciendo cruelmente en el territorio sur del país. La necesidad de Netanyahu de salvarse de las críticas y de preservar congelados los cuestionamientos en sede judicial de conductas reñidas con la legalidad, ligadas a su persona, le sumaron más determinación a la hora de prometer venganza a Hamas. No fue una sobreactuación. Se entendía en la piel el dolor por tanto luto en Israel.

Ciudades bombardeadas

Casi todos los objetivos de la IIGM eran las ciudades. Claro, aunque la obviedad aconsejaría que no cabe sólo decirlo, hay que expresarlo: se bombardeaban ciudades con la gente. De uno y de otro lado. Desde los integrantes del Eje y desde las fuerzas de los aliados. La ciudades más bombardeadas fueron Budapest (Hungría), Gernika (País Vasco), Varsovia (Polonia), Manila (Filipinas), Rotterdam (Países Bajos), Hiroshima y Nagasaki (Japón). Además, Glasgow, Coventry, Liverpool, Portsmouth, Manchester y Plymouth.

Dresde, ciudad alemana del Este, “la Florencia del Valle del Elba”, fue una de las que más recibió una lluvia de bombas desde miles de aviones. Casi se destruyó toda la ciudad. Y todo, casi innecesario, en el borde mismo de la IIM hasta la rendición de la Alemania nazi en mayo de 1945.

¡Pobre Ucrania!

De los 38 millones de habitantes de Ucrania un 35% abandonó sus hogares. Siete millones se exiliaron en otros países y una cifra similar se trasladó a zonas ucranianas alejadas de las acciones bélicas.

Un balance de esta guerra en términos de sus víctimas mortales dice que entre 174.000 y 420.000 personas han muerto en los tres años de guerra entre Rusia y Ucrania. Muchos, civiles. La fuente es inobjetable: el programa de datos sobre conflictos de Uppsala, registrado en la Universidad de Uppsala (Suecia). El drama que vive la población de Ucrania es de la supervivencia del día a día. Los soldados de Putin que murieron hasta ahora son 27.300, según la misma fuente.

Y mientras, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, solo se ocupa de hacer notar su poder, y dispone los jugadores y las reglas del juego a como lo conviene para sus intereses. Afianzar y catapultar el poder estadounidense en el mundo con vocación no disimulada de imponer el unilateralismo.

Volodimir, quédate piola

Seguro que Trump no conoce esta expresión que es recurrente entre los argentinos, pero es claramente probable que le hubiese dicho “Stay calm, Vlodomir Zelenski”. Y se corta solo con Putin para lograr un acuerdo de paz. “Nada de ucranianos ni europeos. Esto lo arreglo yo con Putin”.

Ucrania pone sus muertos sus heridos, sus emigrantes, sus desplazados. Los EEUU de Trump vienen poniendo financiamiento, equipos bélicos y municiones para la guerra defensiva contra Rusia. Hasta ahora, dijo Trump. Pobre futuro para Ucrania. Patriotismo herido, sufrimiento sin gloria ni justicia. ¿Y la Unión Europea (UE)? En opinión de Trump, al margen del acuerdo de paz que anuncia acordar con Putin.

Unión Europea y OTAN

Se viene repitiendo que el riesgo para Rusia era que Ucrania pudiese ingresar a la UE y a la OTAN. Y que ello fue el origen de la invasión territorial que lanzó Putin. Absurdo resulta decir que ello implicaría que la OTAN tenga las manos libres para instalar misiles en suelo ucraniano. Ucrania no es el estado “tapón” entre Europa y Rusia. El riesgo de Rusia de ser atacado por misiles desde cualquier país de la UE no se puede negar, dado los alcances del arma. Ni hace falta que estén en Ucrania, obviamente. Entonces este argumento cae como granizo, en mil fragmentos. Además, los famosos euromisiles nucleares de medio alcance que se desmontaron gracias al acuerdo Reagan-Gorbachov (diciembre de 1987). Trump, el 1 de febrero de 2019, retiró a EEUU del Tratado. Y Putin, diestro en el manejo de las sorpresas, al día siguiente dijo adiós al Tratado. En ese momento adquirió vía libra para hablar de sus armas nucleares en plena guerra con Ucrania. Sigue hablando.

Finlandia, Estonia, Letonia

Países de la UE también linderos con Rusia, que integran la OTAN. Bien se podría en cualquiera de ellos instalar misiles nucleares. No sólo en Ucrania. Esto hace caer lo que tanto se viene repitiendo por Putin. Y por los que le creen.

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