

A veces, el amor por un club no se hereda, sino que aparece en el momento menos esperado. Así le pasó a Darío Schusterman, un abogado de 60 años nacido en Buenos Aires, pero con una vida marcada por distintos destinos. Vivió en Salta durante varios años y luego se trasladó a Tucumán para estudiar. Fue allí donde descubrió a San Martín, gracias a su exesposa, quien lo llevó por primera vez a La Ciudadela.
Claro; aquella experiencia lo marcó para siempre. “Fueron ocho años yendo a la cancha de su mano, y desde entonces, aunque la vida me llevó por otros caminos, nunca dejé de seguir a San Martín”, recordó Darío con nostalgia, que después de su divorcio, se instaló en Mendoza, aunque su trabajo lo lleva a viajar constantemente a San Luis.
A pesar de la distancia, su vínculo con el conjunto de Bolívar y Pellegrini nunca se rompió. “Cuando vivía en Tucumán iba con mi hijo a la cancha. Teníamos nuestra ubicación justo a la altura de la mitad de la cancha. Disfruté mucho esa etapa, y aun estando lejos, el sentimiento no cambió. Siempre lo sigo”, contó Schusterman.
Con el paso del tiempo, su pasión por San Martín se convirtió en parte de su identidad. No importa dónde esté ni cuánto tiempo pase, siempre encuentra la manera de seguir al equipo. Ya sea viendo los partidos por televisión, leyendo noticias o comentando con otros hinchas, mantiene intacta la conexión. “Cada vez que el equipo está en la pelea, noto el respaldo de los hinchas, incluso acá en Mendoza. La pasión de San Martín es algo que trasciende fronteras”, dijo con orgullo.
Con las ilusiones renovadas
Esa misma pasión lo llevó a sufrir la última temporada, cuando el equipo quedó con el objetivo inconcluso. “Fue una pena quedarnos en la puerta del ascenso, pero me gusta mucho cómo juega este nuevo equipo. Se nota la cohesión. (Federico) Murillo en defensa, (Matías) García, (Juan) Cuevas… hay un plantel fuerte”, analizó.
Aunque hoy sigue a San Martín desde lejos, Darío todavía sueña con volver a La Ciudadela. No solo para revivir aquellas emociones, sino también para compartirlas con quienes nunca experimentaron ese estadio. “Siempre prometo llevar amigos de Mendoza para que vean lo que es un partido de San Martín”, concluyó.