La semana pasada un caudal de historias de Instagram revelaron la “edad musical” de amigos y referentes que seguimos en dicha red social. Por primera vez, Spotify agregó este indicador en su clásico “Wrapped”, el anuario emocional que todos los años resume cuáles fueron los artistas más escuchados en los últimos meses. Antes de revelarnos esta edad, Spotify nos preparó y de modo amable nos dijo “viejos” o “inmaduros”, es decir, no solo hizo lo que quiso con nuestra información personal, sino que también la interpretó para describirnos en una etapa de la vida quizás muy diferente a la real.
Según indicó Spotify, para calcular la edad musical toman, en primer lugar, las fechas de lanzamiento de las canciones que escuchaste durante el año. Luego la aplicación identifica un lapso de cinco años en la música que escuchaste con más frecuencia que otros oyentes de tu edad. La compañía precisó que a partir de estos datos, la plataforma hipotetiza que este lapso coincide con tu "pico de reminiscencia", asumiendo que tenías entre 16 y 21 años cuando esas canciones fueron lanzadas. Por ejemplo, si escuchaste más música de finales de la década de 1970 que otros oyentes de tu edad, Spotify asume que tu "edad sonora" actual es 63 años.
Pero hay algo que está cambiando en las capas no tan profundas de Spotify y quizás nuestro próximo Wrapped se vea alterado no con la edad, sino con el origen de los músicos que intentarán cautivarnos los próximos meses. Por estos días, un reconocido músico norteamericano, Rick Beato, aseguró que la carrera por la música generada por inteligencia artificial ya tiene un ganador y se llama Suno. Se trata de una aplicación gratuita que se puede instalar en el celular y crear música como profesionales a partir de un texto, un silbido o unos acordes de guitarra. Beato además tiene uno de los canales de Youtube más prestigiosos y allí entrevista a grandes artistas como David Gilmour, Aerosmith, Pearl Jam, Red Hot Chilli Peppers o Sting, entre otros. Es decir, es un referente de la producción que tiene cierta autoridad para hablar sobre la industria y los procesos creativos. Este último tiempo se mostró inquieto y preocupado por el avance de la IA en la generación de música.
Según Beato, Suno aplastó a cualquier otra aplicación que genere música con IA y destaca la facilidad de uso de la plataforma, señalando que tanto compositores profesionales como aficionados la utilizan para generar melodías, producir demos con arreglos de calidad profesional y presentar canciones sin necesidad de contratar músicos reales. Además, resaltó la viabilidad económica de la empresa, mencionando un acuerdo con Warner Music Group y reportes que indican ingresos anuales de 200 millones de dólares, lo que confirma su dominio en el mercado. Según las últimas estimaciones, Suno valdría más de 2.400 millones de dólares y su tecnología está provocando una disrupción masiva que ya generó fuertes tensiones legales y éticas con la industria tradicional. Grandes sellos discográficos como Sony o Universal demandaron a Suno acusándola de entrenar sus modelos con material protegido por derechos de autor, mientras que la empresa se defiende alegando "uso legítimo" y argumentando que los estilos musicales no tienen propietario.
Suno saltó a la fama hace pocos meses cuando una banda con más de un millón de oyentes en Spotify reveló que en realidad no existía. The Velvet Sundown, con dos álbumes publicados en junio, desembarcó en las plataformas como un grupo de country, soul y melancolía por los sonidos acústicos. Curiosamente, toda la producción de este grupo fue creada por la aplicación que por solo 5 dólares mensuales puede generar canciones más largas y remasterizadas como en un estudio profesional. La banda, más que una idea tecnológica se definió como “un proyecto de música sintética guiado por la dirección creativa humana, y compuesto, expresado y visualizado con el apoyo de la inteligencia artificial”. Las críticas y las dudas se terminaron cuando el proyecto sentenció que lo que quería era crear “una provocación artística continua diseñada para desafiar los límites de la autoría, la identidad y el futuro de la música”.
Puede que Suno aún no genere al artista favorito de tu próximo Spotify Wrapped, pero aplicaciones como estas ya están acelerando la producción de nuevas canciones. Así como usás ChatGPT para resumir o crear documentos, la industria musical también se está apoyando en herramientas como esta aplicación al alcance de cualquiera. Alertada por este crecimiento, en septiembre de este año Spotify anunció un filtro que identifica la música creada por IA, con el objetivo de no permitir la suplantación de identidad de artistas y también de proteger el reparto de derechos de autor. Hasta ese momento, la empresa ya había eliminado 75 millones de pistas fraudulentas calificadas como spam.
Spotify es el escenario en el que la próxima generación de música dará batalla y curiosamente, el año que viene la aplicación cumplirá 20 años de vida. Pocos recuerdan que su origen tuvo que ver con otra batalla de las discográficas, en la que el enemigo no era la IA sino la piratería junto con las plataformas de descarga gratuita -es imperdible la película “The Playlist", disponible en Netflix, que reconstruye el nacimiento de la aplicación-
Con unos cuantos clics nosotros también podemos tener nuestras canciones en los streamings de todos y el debate entonces ya no será de la industria, sino cultural. ¿Crear con Suno es delegar o expandir nuestra creatividad? ¿Es arte? ¿Es original? Mientras bromeamos sobre si somos "viejos" o "inmaduros" en Spotify, en sus profundidades se está gestando una verdadera disrupción: la redefinición de la autoría. Más allá de la nostalgia, quizás estamos ante un proceso de democratización “artificial” de la creación y sin dudas, eso ya es revolucionario.



















