DESDE EE.UU. Los hermanos, Chase y Owen construyen una apacheta.
Dos jóvenes se agachan con cuidado en el Cerro de La Cruz. Acomodan piedras, buscan equilibrio y levantan una pequeña apacheta. El gesto es simple y, al mismo tiempo, cargado de sentido. Sonríen mientras explican, en un español atravesado por un acento anglosajón, que así aprendieron a rendir honor a la Pachamama. El paisaje acompaña. A pocos metros, la cruz que da nombre al lugar se recorta entre el verde, la mañana nublada del viernes y el aire fresco del Valle Calchaquí.
Chase Brunette tiene 18 años. Owen, 20. Son hermanos, nacieron en Wisconsin, Estados Unidos, y son hijos de una tucumana que les enseñó el idioma y el amor por una provincia a la que hoy regresan con entusiasmo. Caminan, pasean y contemplan. Todo parece nuevo y, a la vez, familiar.
La escena se completa con una tercera voz. Alegre, vivaz, llena de emoción, la abuela se presenta como Haydée, aunque enseguida aclara que todos la llaman “Pocha”. Vive en San Miguel de Tucumán y cada año viaja para visitar a sus nietos cuando en el hemisferio norte es verano. Esta vez, el reencuentro tuvo que esperar. Por cuestiones de salud, llevaba dos años sin poder verlos. La Navidad y el Año Nuevo los volvieron a juntar.
Un viaje, un proyecto
“Mi nombre es Chase y estoy acá en Tucumán con mi hermano Owen”, se presenta el menor.
La visita tiene una historia más larga detrás. Owen toma la palabra y explica el recorrido que los trajo hasta Tafí del Valle. “No es la primera vez que venimos a la Argentina. Vinimos cuando éramos chicos, pero no lo recordamos. En 2021 volvimos con la familia y ahora estamos nuevamente porque hace poco nos mudamos al país”, detalla.
El dominio del idioma no pasa desapercibido. Ante la pregunta, Owen aclara el lazo que los une con esta tierra. “Nuestra mamá es tucumana y tenemos la ciudadanía gracias a ella. Con ese trámite nos pudimos mudar y ahora vamos a estudiar en el país”, explica.
CON LA MASCOTA. Una pareja lleva de paseo al perro por el sendero.
Estudiar en Argentina
Los planes están claros. Chase detalla el camino académico que comienza. “Estoy estudiando Biología. Mi hermano va a estudiar Ingeniería Civil”, señala. La elección del país no fue casual. Hubo viajes, recorridos y comparaciones. “La última vez vinimos a recorrer el país y a conocer universidades en muchas provincias como Mendoza, Córdoba y Tucumán”, dice.
En esa búsqueda académica se maravillaron con la ciudad de Córdoba y la posibilidad de tener a la familia cerca. “Nos encantó Córdoba porque es una ciudad universitaria, llena de estudiantes. Nos gusta mucho la cultura argentina y además tenemos toda nuestra familia acá, así que fue una decisión natural”, afirma Chase.
Montañas y familia
Cuando se trata de describir lo que más los atrae de Tucumán, Owen no duda. “Nos gusta todo de Tucumán, empezando porque acá está nuestra abuela”, dice mientras se ríe, y agrega: “también me encanta que haya montañas por todos lados, los senderos, el paisaje. Tafí del Valle es una ciudad chica y con vistas increíbles, eso me gusta mucho”.
La naturaleza ocupa un lugar central en su manera de viajar y de vivir. “Sí, mucho”, responde Owen cuando se le pregunta por las actividades al aire libre. “En diciembre hicimos un viaje de 18 días por la Patagonia. Fuimos a Bariloche, al glaciar Perito Moreno y también hicimos el recorrido de los Siete Lagos. Nos encanta la naturaleza y la montaña. Argentina es muy linda”, resume.
“Pocha”
La abuela escucha, asiente y se emociona. Cuando llega su turno, la respuesta es directa. “Yo soy feliz, no puedo explicar la felicidad que tengo. Toda la familia está feliz con la visita porque adoramos a los chicos”, expresa, contenta.
Tiene 79 años y vive en San Miguel de Tucumán. El tiempo sin verse pesó. “Hace dos años que no los veía, pero por cuestiones de salud no pude hacerlo estos últimos dos años”, relata.
DESDE JUJUY. El papá, tucumano, vuelve cada verano con su familia.
El reencuentro también pasa por la mesa y enumera todo lo que eligen los nietos para comer: “empanadas, asados, milanesas y comidas típicas nuestras”.
No hay dudas sobre su especialidad culinaria. “Las empanadas de la abuela son las mejores”, asegura sin titubear, Owen.
Las fiestas fueron la excusa perfecta para volver a abrazarse. Están de vacaciones por unos días en la provincia. “Lo estamos disfrutando mucho”, dice “Pocha”. En el cerro, la apacheta queda atrás. Las piedras permanecen. Como ellos, que ya eligieron este lugar para seguir construyendo su historia.




















