Cómo la AFA cobró sus contratos en el exterior a través de seis empresas privadas

Durante los últimos años, la conducción del fútbol argentino montó un sistema de intermediarios en Estados Unidos y Europa para recaudar los ingresos de la Selección y la Liga Profesional, alegando restricciones cambiarias.

MÁS DATOS. La investigación avanza, y Tapia y Toviggino quedan cada vez más complicados. MÁS DATOS. La investigación avanza, y Tapia y Toviggino quedan cada vez más complicados.
Hace 3 Hs

Durante los últimos años, la AFA construyó un sistema de recaudación internacional que se apoyó en una red de empresas privadas que actuaron como intermediarias. Según una investigación del diario La Nación, al menos seis firmas canalizaron más de 300 millones de dólares vinculados a contratos comerciales, auspicios y derechos asociados a la Selección y a la Liga Profesional.

El esquema comenzó a tomar forma entre 2018 y 2021, cuando la AFA empezó a exigir a sus socios comerciales que los pagos no se realizaran en la Argentina sino en cuentas del exterior. La explicación oficial fue siempre la misma: el cepo cambiario y la brecha entre el dólar oficial y el financiero obligaban a buscar alternativas para evitar pérdidas. Así, las empresas que querían patrocinar al fútbol argentino debían girar el dinero a cuentas bancarias de terceros designados por la AFA.

De acuerdo con los contratos que se investigaron, esas firmas cobraban, en la mayoría de los casos, una comisión del 30% sobre todo lo recaudado. Sin embargo, varios patrocinadores consultados aseguraron que nunca tuvieron trato real con esos intermediarios y que toda la negociación se hacía directamente con la conducción de la AFA.

El rostro visible del área comercial fue Leandro Petersen, aunque también intervinieron el tesorero Pablo Toviggino y Juan Pablo Beacon, un dirigente de su confianza. Entre las primeras compañías que actuaron como recaudadoras figura Torneos y Competencias, que utilizó una cuenta en Nueva York para recibir pagos de sponsors europeos. Luego apareció Q22 Services Limited, registrada en la isla de Guernsey, un territorio considerado paraíso fiscal, que también cobró comisiones y redistribuyó fondos bajo instrucciones de la AFA.

A ese entramado se sumó Stratega Consulting, con base en Estados Unidos y una sociedad “hermana” en Londres, y más tarde Odeoma Gestión SL, una firma española vinculada a empresarios argentinos cercanos al entorno de Toviggino. Odeoma manejó millones de euros desde cuentas en bancos de Madrid, aunque declaró una estructura mínima de personal y operó desde un espacio de coworking.

Según reconstruyó La Nación, detrás de varias de esas compañías aparece un mismo nombre: el santiagueño Fabián Marcelo Ramón Saracco, socio de Odeoma y con participación indirecta en Q22 y Stratega. Entre todas, esas firmas habrían canalizado más de 30 millones de dólares sólo en comisiones.

Desde fines de 2021, el rol principal pasó a manos de TourProdEnter LLC, controlada por Javier Faroni y su esposa, Erica Gillette. Esa empresa recibió más de 260 millones de dólares de contratos con marcas globales como Adidas y Warner. Parte de esos fondos fue transferida a una cuenta de la AFA en las Islas Vírgenes Británicas y luego ingresó al país a través de operaciones financieras legales.

Una nueva intermediaria

Aunque TourProdEnter tenía exclusividad formal, desde 2022 apareció una sexta intermediaria, Global FC LLC, que también recaudó dinero de patrocinantes y lo giró luego a la firma de Faroni.

La investigación periodística revela además que algunos sponsors expresaron incomodidad por la multiplicidad de intermediarios y por no saber con claridad a quién estaban pagando. En varios casos, Tapia y Toviggino debieron certificar por escrito que esas empresas actuaban por cuenta de la AFA.

En conjunto, los documentos analizados muestran un sistema opaco, costoso y fragmentado, que trasladó la recaudación del fútbol argentino a una red internacional de sociedades privadas que, con aval de la conducción de la AFA, manejaron cientos de millones de dólares fuera del país.

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