Donald Trump.
América latina, puntualmente Sudamérica, ha concitado la atención global a partir de la incursión militar estadounidense que en la madrugada del sábado 3, ingresó a Venezuela para capturar, enjuiciar y encarcelar al ex presidente de ese país, Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, quienes, actualmente, están alojados en una penitenciaría de Brooklyn. Con la Operación “Resolución Absoluta”, el presidente Donald Trump ha enviado un claro mensaje al mundo: Estados Unidos es el eje geopolítico; está presente en todas partes.
Durante una charla telefónica con LA GACETA, el analista político internacional, Claudio Fantini, señaló que, geográficamente, Venezuela es estratégica para la política expansionista estadounidense, además de contar con la mayor reserva petrolera del planeta. Indicó que Cuba está en el ojo de la tormenta, tras la caída de Maduro, y que el servicio de Inteligencia castrista ha perdido el invicto tras la incursión de Fuerza Delta en la capital venezolana. A su criterio, no le hace bien a la diplomacia argentina que el presidente Javier Milei sea tan proclive a las políticas de la Casa Blanca.
-¿Por qué Sudamérica es blanco de la atención global?
-Se está produciendo una reformulación geopolítica en el mundo, en la que los gigantes (EEUU, Rusia, China e India) están tratando de conseguir la gravitación absoluta sobre el mapa que los rodea geográficamente. Pero, al mismo tiempo, intentan no perder los puntos de influencia en todos los rincones del planeta que tengan valores estratégicos. Venezuela lo tiene y es gigantesco, por su ubicación geográfica y más porque posee las mayores reservas de petróleo del mundo. Donald Trump está aplicando la doctrina que viene desde James Monroe (fue presidente de EEUU en 1823), que planteó que los imperios europeos que tenían posesiones coloniales en América, debían retirarse. Aquello de América para los americanos estaba dirigido hacia Francia, Holanda, España e Inglaterra, entre otros. En la práctica, lo reinterpretó otro presidente, William McKinley hacia fines del siglo 19 y principios del 20. En guerra con España, le quitó Cuba y Filipinas y anexó a Hawaii. La cuestión actual es que Trump está tratando de hacer lo mismo y le está yendo bastante bien, con el intento de sacar del poder a regímenes que entregaban parte de ese poder a China o a Rusia. El presidente de EEUU se ha convertido en un autócrata en gestación con ínfulas de emperador. Tras un operativo cinematográfico, como el que observamos el sábado 3, ahora Trump ha puesto al régimen chavista que deschavice a Venezuela. Un régimen antinorteamericano hoy se ha vuelto proyanqui. En los hechos, parece que le regala el petróleo a EEUU con tal de conservar el poder. Le da todo al nuevo amo.
-En el camino, Trump amenazó a otros países. ¿Cómo quedan Colombia, México o Cuba?
-Tras el encarcelamiento de Maduro, Cuba ha quedado con gran vulnerabilidad. Y esto no es sólo por la gigantesca derrota para la estructura militar chavista de principios de mes, sino también por la misma Cuba. Si en algo estaba invicta la isla era en proteger a sus líderes y a los aliados de esos líderes. La CIA fracasó cientos de veces en embestir contra los Castro y en tratar de infiltrarse en el régimen cubano para generar fisuras dentro del aparato de inteligencia de ese país. El G2 (la Dirección de Inteligencia) logró conjurar todas las conspiraciones de la CIA. Sus efectivos eran el último anillo de protección de Nicolás Maduro. Vimos que los 32 agentes cubanos fueron abatidos por las fuerzas estadounidenses. Entonces, Cuba perdió el invicto y también el petróleo que recibía gratis desde Venezuela y que le permitía a ese país contar con algunas horas más de jornada con electricidad. Ahora, se ha estrangulado económicamente al régimen castrista. En cuanto a Colombia, la amenaza de Trump, cuanto menos, es absurda. Bajo ningún aspecto se puede comparar a su presidente, Gustavo Petro, con Maduro. Le puede caer bien o mal Petro, pero éste llegó democráticamente al poder en una elección intachable, sin sospechas. En Colombia impera el estado de Derecho, con derechos y con garantías; no hay presos políticos como tampoco censura. Es una democracia. Por eso sostengo que no tiene ningún sentido amenazarlo como lo hizo Trump. Lo mismo acontece con México. Lo que quiere Trump de la presidenta Claudia Sheinbaum es que le autorice a enviar tropas para pelear contra los cárteles de Sinaloa y de Juárez o contra la familia michoacana. Quiere entrar cuando quiera y bombardear. En suma, el presidente estadounidense quiere el derecho de actuar militarmente en cada rincón de las Américas; donde le plazca hacerlo.
-Los primeros pronunciamientos sobre el caso Maduro llegaron desde Brasil, cuyo presidente Inácio Lula da Silva, condenó el accionar, y desde la Argentina, con Javier Milei avalando la misión militar. ¿Qué pasa con el resto de los mandatarios de la región?
-Javier Milei profesa una suerte de obsecuencia explícita con Trump, algo que no me parece saludable para la política exterior de la Argentina. Mucho más tratándose de un gobernante tan controversial como el estadounidense. Milei queda pegado a la figura de un autócrata en gestación que está diluyendo la democracia norteamericana desde adentro y que amenaza a Europa con una guerra si no entregan Groenlandia. Trump parece aplicar aquel esquema que popularizó Pablo Escobar Gaviria “plata o plomo”, que si no me lo venden, lo tomaré lo mismo. El pronunciamiento de los presidentes ante estos hechos que vivimos al iniciarse este 2026 no debe ser personal, porque no es ese su rol. En ese sentido, me parece que Lula ejerce mejor ese rol que el propio Milei. No es que lo aplauda, pero lo que ocurrió el sábado 3 es un hecho trágico porque EEUU hizo una violación flagrante del derecho internacional. No es la primera vez, pero lo volvió a hacer; es una verdad objetivamente comprobable. También lo es que el régimen de Maduro era facineroso y criminal, que provocó una diáspora de dimensiones bíblicas, colmando las cárceles de presos políticos e industrializando las torturas y las ejecuciones extrajudiciales. Trump está mostrando que el tema de fondo no era la democracia en peligro en Venezuela, sino el petróleo. Durante la semana que pasó, habló solamente de eso, pero dejó de lado a María Corina Machado, que fue una gran luchadora contra el régimen de Maduro y con resultados favorables. Dejó al rey desnudo en una elección en la que el chavismo no pudo mostrar las actas, ya que había sido derrotado ampliamente en las urnas. Creo que el republicano humilló a Corina, dejando en el poder a los Diosdado Cabello (sigue siendo ministro del Interior), a Vladimir Padrino López, titular de Defensa, a los hermanos Delcy y Jorge Rodríguez, presidenta interina de Venezuela y presidente de la Asamblea Nacional, respectivamente, y al fiscal general Tarek William Saab. Respecto del posicionamiento de Milei, insisto que un presidente no puede embanderarse con la figura de otro, que es también controversial. No se puede colocar a la diplomacia argentina al servicio de la obediencia personal de Trump. Debería ser más cauto. A Luiz Inácio Lula da Silva, en tanto, puedo cuestionarle el hecho de no asumir un liderazgo en Latinoamérica, a la altura del país que representa que, geográficamente, es el más grande de la región. Debería haber asumido un protagonismo más fuerte en el caso Venezuela, aislando al régimen frente al robo, a cara descubierta, que ha sido la elección. Creo que esa es la deuda el brasileño, que tendrá que hacer una autocrítica.


















