Cartas de lectores III: la UNT y la excelencia

Hace 2 Hs

Nada me remite tanto al concepto de universidad como la palabra excelencia. El Diccionario de la Lengua Española consagra este significado: “superior calidad o bondad que hace digno de singular aprecio y estimación algo”. Claro que con referencia a la universidad, a nuestra “primera casa de altos estudios”, pionera en el Noroeste argentino, lo de excelencia se refiere tanto a su organización y oferta de formación de grados y posgrados además de otros rubros de la escala (licenciatura, tecnicaturas, etc.) como al funcionamiento y conducción de sus cuadros en docencia e investigación y también en extensión.

Uno espera que nuestra UNT, “nuestra” -así no seamos formados en ella o  hubiéramos transitado por sus claustros sin completar carreras-, pueda exhibir en todas sus facetas esa cualidad de la excelencia. En cada uno de los tres pilares en los que se sostiene su estructura y su imperio de foco cultural.

Hace poco la comunidad conoció por medio de la prensa sobre un juicio de larguísima data contra ex funcionarios de alto nivel de la UNT, donde el factor dinero y su administración y aplicación fueron denunciados como ilícitos en la Justicia Federal. Era un lamentable espectáculo que se dio desde donde debía provenir solo la excelencia en los tres planos en lo que se prodiga, docencia-investigación-extensión, la Universidad Nacional de Tucumán y que cimentaron su prestigio por mucho tiempo en nuestro país y naciones vecinas de Sudamérica.

En estos tiempos previos a lo que vendrá en cuanto este año deberá reunirse la Asamblea Universitaria para elegir las nuevas autoridades de la casa de Terán, se hace oportuno volver a la consideración del término que define el grado de calidad e integridad del cuerpo universitario que tendrá las responsabilidades de elegir y consagrar las autoridades máximas de la UNT. Una referencia a las situaciones de la política en iguales circunstancias (elección de autoridades provinciales y municipales,  ejecutivas y legislativas-deliberativas) obliga a imaginar que los ámbitos de la universidad y los de la política son y deberían ser de factura muy distintivas. Ya lo dijimos, la excelencia que se espera de la UNT en el campo de las elecciones de este año que en nada se asemejen a las del ámbito político que, lamentablemente, tiene códigos a la vista legales que conviven, a su modo, con los ocultos, dejando una estela de sospechosas cuestiones que, por lo general, jamás se aclaran del todo ni se resuelven.

Es de esperar que nuestra UNT reflote los mejores atributos que en su tiempo la casa de estudios fundada por Juan B. Terán podía exhibir orgullosamente y que tanto bien le hacía a Tucumán. Y, en consecuencia, que el clima electoral sea “universitario” con todo lo que de ello se infiere llanamente.

Carlos Duguech

Santa Fe 788

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