La presidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, anunció la reconversión del centro de torturas del chavismo

Construido en la década de 1950, el edificio será transformado en un complejo deportivo y de servicios sociales.

El Helicoide, símbolo de tortura y represión del chavismo. Foto archivo. El Helicoide, símbolo de tortura y represión del chavismo. Foto archivo.
Hace 2 Hs

El anuncio de la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, vuelve a colocar en el centro del debate al edificio de El Helicoide, ubicado en Caracas. Se trata de una construcción que durante años fue denunciada por organismos de derechos humanos como un espacio de detención marcado por abusos sistemáticos y que, según informó La Nación, dejará de funcionar como tal para transformarse en un complejo deportivo y de servicios sociales.

Delcy Rodríguez anunció el viernes una propuesta de ley de amnistía destinada a cientos de presos políticos y adelantó los lineamientos de la reconversión del edificio, un espacio con un pasado marcado por la tensión entre un proyecto de modernidad y su posterior asociación con la represión estatal.

Del progreso a la represión

Ubicado en el centro-sur de la capital venezolana y erigido sobre una colina, El Helicoide fue concebido en los años 50 como un megaproyecto comercial. La estructura, de casi 60.000 metros cuadrados, apostaba a una arquitectura futurista para su tiempo, con sistemas de ventilación integrados, iluminación artificial diseñada para acompañar el desplazamiento interno y ascensores traídos desde Viena, como representación de lo moderno y del avance tecnológico.

El diseño estuvo a cargo de los arquitectos Jorge Romero Gutiérrez, Pedro Neuberger y Dirk Bornhorst, y fue impulsado durante el gobierno del dictador Marcos Pérez Jiménez como parte de un plan de transformación urbana de gran escala.

El proyecto aspiraba a concentrar una ciudad bajo un mismo techo, con más de 300 locales comerciales, restaurantes, oficinas, salas de espectáculos y exposiciones, además de un hotel cinco estrellas, gimnasio, parque infantil, estudios de radio y televisión. Incluso se preveían estacionamientos integrados para que los visitantes no tuvieran que descender de sus vehículos y servicios pensados para permanecer dentro del complejo.

Sin embargo, la quiebra de la empresa constructora y el corte del financiamiento dejaron la obra inconclusa. En un contexto de cambios políticos y económicos, El Helicoide quedó detenido en el tiempo. Con los años, el Estado comenzó a ocupar el espacio de manera fragmentaria, instalando oficinas administrativas, depósitos y dependencias dispersas.

El punto de quiebre llegó en 1982, cuando el edificio pasó a ser sede del organismo de seguridad del Estado, hoy conocido como Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN). Desde entonces, alojó durante décadas a presos políticos y se convirtió en uno de los centros de detención más temidos del país. Organismos de derechos humanos lo describen como un lugar de tortura sistemática.

Quienes estuvieron detenidos allí y lograron sobrevivir relataron prácticas como el uso de picanas eléctricas, el llamado “bolseo” , asfixia mediante bolsas plásticas, y simulacros de fusilamiento, entre otros métodos de maltrato, según la nota publicada por La Nación.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos realizó su última visita al país en 2002. Desde ese momento, dos solicitudes posteriores para ingresar y documentar la situación fueron rechazadas, lo que profundizó el hermetismo en torno a lo que ocurre en el interior del edificio.

El anuncio oficial de una eventual reconversión de El Helicoide y la propuesta de amnistía reabren una discusión pendiente en Venezuela: la resignificación de un espacio que nació como promesa de modernidad y terminó convertido en uno de los símbolos más crudos de la represión estatal.

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