La UAR pasó por El Salvador y miró de cerca a Tarucas: “Que la forma de entrenar sea siempre igual”
La visita de cinco referentes del alto rendimiento dejó una idea común: con el Súper Rugby Américas 2026 como plataforma, Tarucas debe consolidar su identidad sin salirse del “idioma Puma”, mientras El Salvador se transforma en una base de trabajo cada vez más profesional.
La semana pasada, la Unión Argentina de Rugby desembarcó en el Predio El Salvador con un doble objetivo: monitorear de cerca la preparación de Tarucas rumbo al Súper Rugby Américas 2026 y, a la vez, acompañar el crecimiento de un espacio que ya dejó de ser “un predio de entrenamiento” para convertirse en un proyecto estratégico. Las obras que avanzan en el anexo del Tucumán Lawn Tennis Club apuntan a consolidarlo como un nuevo centro de alto rendimiento de la UAR en el NOA.
Los cinco visitantes llegaron con miradas distintas —juego, scrum, preparación física, bienestar y coordinación técnica—, pero con un mismo mensaje de fondo: la aparición de una cuarta franquicia argentina (Capibara XV) y el crecimiento del torneo elevan el piso, agrandan la base de jugadores y exigen profesionalismo cotidiano. En esa lógica, Tarucas aparece como una pieza clave: por su identidad regional, por su contexto (calor, cultura de contacto, fortaleza en las formaciones) y por el salto de infraestructura que promete El Salvador.
Análisis
El secretario técnico de la UAR, José Pellicena, sintetizó el espíritu de la visita con una frase que funcionó como paraguas de todo lo demás. “Lo que estamos viendo es el funcionamiento de cada una de las franquicias, desde lo que es staff y otras dinámicas específicas”, explicó, y bajó el concepto a un punto medular. “Hemos identificado y estamos tratando de unificar lo que son los criterios de rendimiento, los parámetros de rendimiento en las cuatro franquicias, tratando de unificar el desarrollo de nuestros jugadores y de nuestro juego”, indicó.
Pellicena remarcó la frontera: cada franquicia puede tener impronta, pero la preparación debe empujar hacia la misma dirección. “Lo que nosotros queremos garantizarnos es que la forma en que se entrenan sea siempre igual, principalmente focalizada en lo que es la intensidad del entrenamiento”, explicó. Esa palabra —intensidad— apareció una y otra vez a lo largo de la semana, como si fuera el requisito mínimo para que el salto a Los Pumas no sea un cambio de planeta.
En el marco de 2026, además, esa unificación adquiere un sentido extra: Argentina tendrá cuatro franquicias en el torneo, lo que amplía la cantidad de jugadores en competencia profesional dentro del país. El fixture ya confirmó que el certamen contará con ocho equipos y que los representantes argentinos serán Tarucas, Pampas, Dogos y Capibaras XV.
OBSERVAR. Covassi sigue la práctica y toma nota del funcionamiento del staff.
Vocación
Cuando Pellicena habló específicamente de Tarucas, eligió empezar por el entorno. “Me llamó positivamente la atención la infraestructura. Creo que este centro en el que estamos es espectacular y tiene todo lo necesario para que una franquicia funcione de la mejor manera”, dijo. Esa valoración no es menor en una liga donde la logística, los traslados y la calidad de recuperación suelen marcar diferencias.
Pero el secretario técnico fue más allá de las paredes: destacó el tamaño y el compromiso del engranaje humano. “Me llamó gratamente la atención la gran predisposición y el profesionalismo que hay dentro del staff, la cantidad de gente que hay trabajando”, señaló.
Para Pellicena, Tarucas llega a 2026 con una ventaja emocional y cultural: ya vivió su “primer año” y sabe qué significa competir en ese formato. “Creo que eso ya lo demostraron el año pasado, en su primer año, y creo que este va a ser un gran año de Tarucas”, señaló.
Forwards e intensidad
Desde lo específico, Andrés Bordoy, entrenador nacional de scrum, miró el mismo escenario con lentes de forwards. Su primer diagnóstico fue de pretemporada. “Tratamos de participar realmente en la especificidad para mirar lo que es el juego de forwards, todo lo que incluye el scrum, el maul y el line”, dijo.
Cuando habló de Tarucas, lo que más lo sorprendió no fue una jugada, sino una actitud. “Me sorprende la voluntad de trabajo. Es un equipo en el que se nota una intensidad grande”, señaló.
Identidad regional
El secretario técnico de selecciones, Esteban Meneses, eligió mirar el fenómeno desde una síntesis más cultural. Con cuatro franquicias, dijo, el rugby argentino gana un “marco profesional” para desarrollar jugadores y staff.
“Es un cambio grande. Tener un marco profesional para el alto rendimiento, y creo que cada año es más exigente”, explicó. “Cada franquicia está trabajando su identidad. Hoy están bastante repartidos con el NOA, el Litoral, el Centro y Buenos Aires”, describió. Pero esa diversidad, según Meneses, debe construir un ADN común. “Hay un lineamiento para trabajar de la misma forma y para ir todos en la misma dirección. En definitiva, queremos hablar el mismo idioma”, indicó.
Cuando bajó a Tarucas, su descripción fue casi un retrato de rasgos. “Son luchadores, no se vencen fácilmente y son muy sólidos en lo que son las formaciones fijas”, analizó, aunque también destacó la audacia de muchos de sus jugadores. Así, la ecuación dureza, solidez y decisión es, según Meneses, la gran herramienta de Tarucas para esta temporada.
Ganancia física
Durante las visitas también estuvo el preparador físico Juan Covassi, que apuntó al corazón del verano: acumular carga y construir motor. “Los jugadores están respondiendo al sistema de entrenamiento. Son cuatro días de entrenamiento muy extensos”, señaló, y explicó el sentido de esa exigencia. “En este momento, es clave que los jugadores se acostumbren a grandes ritmos de carrera. La parte física tiene que ser el momento de mayor ganancia física a lo largo de la temporada”, dijo.
Covassi, además, dejó una frase fuerte sobre el estándar real: la comparación con Europa no siempre es desfavorable. “La brecha con un europeo no creo que sea tanta. Muchas veces nuestros jugadores vienen mejor y están monitoreados por nosotros”, explicó. En otras palabras: el problema no es solo talento, sino continuidad de procesos.
La cabeza entrena
El quinto visitante fue Javier Villa, psicólogo de la UAR, que trabajó con el plantel desde el área de bienestar y desarrollo del jugador. Su foco estuvo en herramientas de salud mental y prevención. “Abordamos herramientas de salud mental para identificar situaciones, hacer prevención y poder pedir ayuda”, señaló.
Villa describió un cambio cultural que, en alto rendimiento, suele ser silencioso pero decisivo: hablar. “Cada vez se habla más del tema y se normaliza. Hoy comparto espacios de trabajo con equipos y ya no soy una figura rara”, indicó.
Tarucas, entonces, aparece en una esquina interesante del mapa 2026: identidad fuerte, exigencia alta, control de parámetros y un predio que crece como soporte. La UAR no fue solo a mirar; fue a alinear, a ajustar detalles y a confirmar algo que, en el rugby moderno, ya no se negocia: el rendimiento no empieza el día del debut. Empieza mucho antes, en la forma de entrenar, en la intensidad y en todo lo que rodea —cuerpo, cabeza y casa— a la idea de competir.





















