AMALFITANI. El Fortín y el Xeneize protagonizaron un cruce intenso que terminó con festejo para el conjunto local. ./X @Velez
Boca Juniors dio otro paso en falso fuera de casa y cayó 2-1 ante Vélez Sarsfield en el José Amalfitani, un resultado que le impidió treparse a la cima de la Zona A del Torneo Apertura y que volvió a exponer dificultades para sostenerse en momentos decisivos.
Durante el primer tiempo el desarrollo fue parejo, con más insinuaciones que situaciones claras. Boca consiguió acercarse con algo más de frecuencia, aunque sin profundidad ni sorpresa en los metros finales. Del otro lado, el local intentó emparejar a partir del empuje de sus jóvenes, con intensidad y voluntad, pero tampoco logró lastimar. El empate sin goles acompañó esa sensación de equilibrio inestable.
El partido cambió después del descanso. El equipo dirigido por Guillermo Barros Schelotto regresó con otra determinación, adelantó líneas y encontró claridad a partir de Diego Valdés. El chileno empezó a hacerse dueño de la pelota y, en un puñado de minutos, inclinó la historia.
A los 18, un centro preciso encontró la cabeza de Matías Pellegrini, que abrió el marcador con un frentazo al segundo palo. Boca todavía intentaba acomodarse cuando volvió a sufrir. Casi de inmediato, otra intervención de Valdés dejó al delantero en posición de remate y el zurdazo significó el 2-0. La ráfaga fue un impacto del que la visita ya no logró recuperarse.
Lo que siguió fue desconcierto. Boca empujó más por obligación que por ideas y dependió demasiado de arrestos individuales que esta vez no alcanzaron. Vélez, en cambio, encontró espacios para aumentar la diferencia y estuvo más cerca del tercero que de permitir el descuento.
Recién sobre el final apareció Iker Zufiaurre con un derechazo potente desde afuera del área que se metió en el ángulo. Un golazo que le puso suspenso a los últimos instantes, aunque el tiempo resultó insuficiente para cambiar el destino de la noche.
El triunfo fortaleció al conjunto de Liniers, que se subió a lo más alto de su grupo. Para Boca quedó otra preocupación: la dificultad para reaccionar cuando el partido se le tuerce y la sensación de que, aun con nombres de jerarquía, necesita encontrar un funcionamiento que lo sostenga lejos de casa.























