IA Y FUTURO. El futuro universitario es la inteligencia artificial, pero hay una baja histórica en carreras de computación. / PEXELS
Durante años, estudiar informática era casi una garantía de empleo y buen salario. Hoy el panorama cambia. Las universidades de Estados Unidos registran una baja del 6% en la matrícula de carreras de computación, el primer retroceso fuerte desde la crisis de las puntocom. Al mismo tiempo, la inteligencia artificial avanza y se instala como la nueva vedette académica.
Datos del San Francisco Chronicle y del National Student Clearinghouse Research Center muestran que, aunque crece el interés general por la educación superior, cada vez menos estudiantes eligen programas clásicos de informática. En paralelo, las propuestas centradas en IA multiplican inscripciones y amplían su oferta.
También en Asia
El fenómeno no queda solo en Occidente. En China, la inteligencia artificial ya forma parte del tronco obligatorio en muchas universidades. Seis de cada diez estudiantes y docentes usan herramientas de IA varias veces al día. La alfabetización en algoritmos y modelos predictivos se volvió una competencia básica.
En Estados Unidos, el impacto es visible en los propios departamentos. Según la Computing Research Association, el 62% reporta menos alumnos de grado. La Generación Z analiza el mercado laboral con otros filtros. Busca estabilidad, valores claros y margen de crecimiento. El temor a la automatización influye en la decisión: muchos perciben que la informática tradicional puede quedar desactualizada frente a sistemas capaces de programar y optimizar tareas.
Mientras tanto, universidades como el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), la Universidad de Buffalo y la Universidad del Sur de Florida lanzaron carreras específicas en inteligencia artificial. En el MIT, “IA y toma de decisiones” ya es la segunda especialidad con más estudiantes del campus. Otras instituciones preparan aperturas similares para el próximo ciclo.
El reordenamiento genera tensiones internas. En la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, la creación de una escuela enfocada en IA provocó resistencia de parte del profesorado. Sin embargo, la administración avanzó con un vicerrectorado dedicado al área. El mensaje es claro: la IA llegó para quedarse.
No sólo en el aula
El cambio también impacta fuera del aula. Sectores como manufactura, salud, educación y energías renovables captan mayor interés juvenil. Un 33% de los encuestados por Handshake prefiere el ámbito sanitario. Instituciones como el St. Jude Children's Research Hospital y la Clínica Mayo figuran entre los empleadores más deseados.
En paralelo, gigantes tecnológicos pierden terreno en los rankings de atractivo laboral. Google, Amazon y Apple ya no dominan como hace una década. El desgaste, la competencia interna y la incertidumbre pesan más que el prestigio.
La caída en computación y el ascenso de la inteligencia artificial no describen una moda pasajera. Marcan un ajuste profundo en la forma en que los jóvenes imaginan su futuro. La Generación Z no abandona la tecnología: la redefine. Quiere herramientas para entender el mundo automatizado y, al mismo tiempo, espacios donde su trabajo tenga impacto real. Las universidades toman nota. El mercado laboral, también.





















