Hay una práctica para que Argentina deje de ser el país con la población más estresada del mundo

Hace pocos días una investigación de Statista Consumer situó al tope del ranking a la nación porque sus habitantes son los que más sufren con el trastorno.

MEJORAR. Si los argentinos adoptan el decluttering tendrán menos estrés. MEJORAR. Si los argentinos adoptan el "decluttering" tendrán menos estrés.
Hace 2 Hs

Por el contexto social y económico, Argentina quedó en la cima del ranking de los países con más personas estresadas. La tensión a nivel mundial la evaluó la consultora Statista Consumer Insights que reportó un 49% de personas del país que sufren estados de ansiedad prolongados. La solución pasa por atacar el problema desde todos los flancos posibles. Con esa premisa es que el “decluttering” es una manera eficiente de combatir la ansiedad y no requiere de gran esfuerzo.

La palabra viene del inglés, “ordenar”. Sí, algo tan simple ayuda a reducir drásticamente los niveles de cortisol. Eso quedó demostrado a partir de diversos estudios científicos con sustento psicológico y de la neurociencia.

Un estudio del Centro de Hogares y Familias de la UCLA (Universidad de California) analizó a 32 familias y descubrió una correlación directa entre el desorden y la salud física. Las mujeres que describieron sus hogares como "desordenados" o llenos de "proyectos sin terminar" mostraron niveles de cortisol (la hormona del estrés) significativamente más altos a lo largo del día. Ese entorno caótico mantiene al cuerpo en un estado de alerta constante, lo que impide que el sistema nervioso se relaje al llegar a casa.

Investigadores de la Universidad de Princeton, basados en la aplicación de teorías de la neurociencia, utilizaron resonancias magnéticas para observar cómo reacciona el cerebro al desorden: lo describieron como un "ruido visual". El desorden genera estímulos innecesarios, el cerebro debe esforzarse más para concentrarse en una sola tarea, lo que lleva a la fatiga mental y a una menor productividad.

Cansancio

La fatiga que generan las múltiples preguntas a las que la persona debe buscarle respuestas afectan las funciones ejecutivas, según las investigaciones publicadas en el Journal of Environmental Psychology. Vivir en un entorno sin orden perjudica las funciones ejecutivas que durante el transcurso del día reducen la capacidad para resolver problemas complejos. 

Así se van posponiendo tareas y el círculo es más vicioso y desordenado. Incluso la alimentación sufre según el estudio de Cornell Food and Brand Lab. Las personas que permanecen en una cocina desordenada y caótica tienden a consumir el doble de calorías que aquellas en una cocina organizada.

El “decluttering” no es solo una cuestión de estética o limpieza; es una herramienta poderosa para la salud mental y la eficiencia diaria. Un arma ideal para que el pueblo combata el estrés y abandone el primer puesto en un ranking poco feliz. 

La tarea

Despejar y ordenar es casi un arte cuando se recurre al “decluttering”. Una buena técnica para empezar a bajar el cortisol con la práctica es la de “Las cuatro cajas” con definiciones muy específicas. La de guardar será donde quedarán los objetos que se usan. Otra deberá llevar la etiqueta de Donar/Vender en la que tendrá destino las cosas en buen estado que ya no sirven; la de tirar lógicamente será receptora de desechos o cosas rotas. Con los elementos que no se sabe qué hacer se llenará la caja de “Duda”. Si después de una semana no se extraña ninguno de esos elementos, lo mejor es descartar.

Si bien en las redes sociales se propone como un reto, para la realidad argentina el "decluttering" debe tener un significado cercano a un cambio de vida. Si el desorden y el caos reina, de alguna manera esas situaciones dominan la forma de vivir. Consecuentemente, si uno ordena el espacio tenderá a lograr la paz con nuestro alrededor, con nuestro tiempo y se podrá bajar el estrés.

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