Automotrices siguen de cerca la suba del petróleo: miden impacto en logística y precios al público

Empresas del sector en el país observan con atención la volatilidad del crudo y el contexto internacional.

Por el estrecho del Bósforo. Por el estrecho del Bósforo.
Hace 2 Hs

La suba del precio internacional del petróleo, impulsada por el conflicto en Medio Oriente, volvió a generar preocupación dentro de la industria automotriz. En un sector que depende en gran medida de la logística global y del costo de la energía, cualquier movimiento brusco en el valor del crudo puede trasladarse rápidamente a distintos eslabones de la cadena, desde el transporte hasta la fabricación de vehículos.

En Argentina, donde una parte importante de los modelos que se venden son importados, las primeras señales de impacto podrían aparecer en los costos vinculados a la logística internacional. Ejecutivos de empresas que comercializan autos traídos del exterior señalan que aún es prematuro estimar consecuencias concretas, aunque advierten que el aumento del petróleo podría reflejarse primero en el transporte marítimo, consignó el diario "Ámbito".

Desde una marca asiática importadora con operaciones en el país explicaron que la evolución del precio del crudo será determinante para evaluar el efecto real en el mercado. En particular, señalaron que el mayor foco de atención está puesto en el traslado marítimo de vehículos.

“Habrá que ver por cuánto tiempo se mantiene este nivel de precios del petróleo. El costo de la energía incide directamente en los costos de producción y eso eventualmente podría trasladarse al valor de los autos”, señalaron desde la compañía.

Sin embargo, indicaron que el impacto más inmediato se daría en la logística internacional, especialmente en los barcos que transportan vehículos desde Asia. “El efecto más rápido lo vamos a ver en los fletes. El costo del transporte marítimo está muy ligado al precio del combustible y eso puede encarecer el traslado de cada unidad”, explicaron.

El impacto más inmediato se daría en la logística internacional, especialmente en los barcos que transportan vehículos desde Asia, indicó uno de los importadores.

A ese factor se suma la logística interna dentro del país. Si el aumento del petróleo se traslada a los combustibles, también podría encarecer el traslado de los vehículos desde los puertos hacia concesionarios y centros de distribución.

“Seguramente el flete internacional suba, y también el transporte interno si aumenta el precio del combustible. Eso termina impactando en toda la cadena de distribución”, remarcaron.

Híbridos y eléctricos

En paralelo, el contexto también abre interrogantes sobre el comportamiento del consumidor y la posible incidencia en la demanda de vehículos electrificados. Desde otra marca asiática importadora especializada en autos eléctricos, señalaron que el escenario actual todavía es demasiado reciente para anticipar cambios estructurales en el mercado.

“El momento actual de volatilidad en el precio del petróleo es todavía muy incipiente para evaluar su impacto real en la industria automotriz, y particularmente en el segmento de vehículos electrificados”, explicaron desde la compañía.

Según indicaron, el precio del combustible es uno de los factores que los compradores analizan al momento de elegir entre un auto a combustión, híbrido o eléctrico, aunque no necesariamente el más determinante. “El costo del combustible influye en la decisión de compra, pero no es el único factor. Hay muchos elementos que intervienen en esa elección, como el precio del vehículo, la infraestructura de carga o el uso que cada conductor le da al auto”, señalaron.

En ese sentido, remarcaron que el comportamiento de los mercados internacionales muestra que las decisiones de transición hacia la electromovilidad suelen estar impulsadas por un conjunto más amplio de variables, entre ellas las políticas públicas, la oferta de modelos y la evolución tecnológica.

Para las empresas que operan exclusivamente como importadoras, el impacto directo del precio del petróleo se concentra en los costos logísticos y no tanto en la producción. Sin embargo, el escenario podría ser diferente para los fabricantes que producen en la Argentina, donde la energía forma parte directa de la estructura industrial.

En esos casos, una suba sostenida del petróleo podría encarecer procesos productivos, transporte de autopartes y logística regional dentro del Mercosur, lo que eventualmente también podría trasladarse al precio final de los vehículos.

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